¿Quién es Dios? (II)

En el capítulo anterior hemos visto el rostro de Dios que se nos muestra en la revelación cristiana, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Pero éste no es el único rostro de Dios. Otras religiones tienen un concepto diferente. Nos fijaremos en esta lección en la idea de Dios que tienen las cuatro principales religiones no cristianas del mundo.

Para poder acercarnos al rostro de Dios que muestran las diferentes religiones, hay que empezar por clasificarlas. Esta clasificación puede ser por el número (politeísmo, monoteísmo) o por la relación de Dios con el mundo (teísmo, deísmo, panteísmo).
En el politeísmo, hay muchos dioses, con figura humana o no, masculinos o femeninos, a veces ordenados en parejas o familias, a menudo dotados de atributos buenos o malos. También suele suceder que dentro de este conjunto de dioses haya un orden jerárquico, lo cual supone que una divinidad destaca sobre las demás.
En el monoteísmo, hay un solo Dios, que se presenta y es adorado como creador y dueño del universo y de la historia. A veces puede suceder que una tribu o grupo adora sólo a un Dios, pero sin que crea que sólo existe ese; a esto se le llama henoteísmo o monolatría.
En el teísmo, entendido desde el punto de vista cristiano, Dios es trascendente al mundo. Es decir, que Dios no es el mundo ni el mundo es Dios, pero Dios no ha abandonado a su suerte al mundo.
En el deísmo, Dios creó al mundo y después lo abandonó, permaneciendo inactivo y distante ante él. Este tipo de fe fue muy seguida por los filósofos de la Ilustración francesa y sirvió de puente al ateísmo contemporáneo.
En el panteísmo, en cambio, no hay diferencia entre Dios y el mundo. La personalidad de Dios desaparece, al igual que desaparece la personalidad del hombre y el valor autónomo de las cosas del mundo. El mundo no es más que un modo de presentarse Dios.
Con este esquema podemos acercarnos ahora a las principales religiones para ver cuál es su idea de Dios.
Judaísmo

El judaísmo tiene un concepto de Dios bastante parecido al cristianismo, si se exceptúa la revelación aportada por Cristo, es decir la identificación de Jesús de Nazaret con la segunda persona de la Santísima Trinidad, verdadero Dios por lo tanto junto al Padre y al Espíritu Santo. Excepto esto, que es fundamental y específico del cristianismo, la verdad contenida en el Antiguo Testamento es asumida por los cristianos y, por lo tanto, Dios es presentado como el único existente, como el Creador, como el Todopoderoso y como el que es capaz de intervenir en la historia del mundo y del hombre porque no se ha olvidado de él ni su suerte le resulta indiferente.

Islam

En cuanto al Islam, éste llama a Dios Alá, y en su fe destacan dos conceptos de Dios: Es uno y único; es creador y juez; habla a los hombres. La sura 112 del Corán afirma explícitamente que Dios “no ha engendrado ni ha sido engendrado”. Mientras que en la sura 36, 81s se afirma: “Él es el que todo lo crea y lo conoce todo. Si Él quiere algo, le basta con decir que sea, y ordenar que sea, y es”. Por último, el respeto a la palabra de Dios transmitida por el último de los profetas, Mahoma, se pone de manifiesto en el Islam en el amor que tienen al Corán, que es aprendido y memorizado desde niños por muchos de los musulmanes.

Hinduismo

Al hablar del hinduismo es necesario darse cuenta de que es una religión muy antigua que nos ha llegado a través de numerosas tradiciones. Esta se agrupan en dos: el llamad hinduismo clásico, fijado por escrito, y el popular y campesino.

El texto más antiguo del hinduismo es el Veda, según el cual hay treinta y tres dioses, de los cuales once están en el cielo, once en la tierra y once en las aguas. En las representaciones artísticas aparecen sobre todo Indra, que es la divinidad más importante; Soma; Agni; Varuna; Rudra, que es el actual Siva, y Visnú.
Además del Veda están los Upanishads, que son colecciones de pensamientos que sirven como caminos para encontrar a Dios a través de la meditación introvertida o yoga. Con ellos el hombre -atman- puede llegar a identificarse con la divinidad -brahman-.
Posteriormente surgió el llamado “Trimurti”, que es una tríada de dioses presente hasta nuestros días en la religiosidad del pueblo. Está formado por Visnú (que es quien se comunica al mundo y que es omnipresente, protector y salvador; se muestra a los hombres a través de apariciones y encarnaciones, llamadas avatara, como Rama y Krisna). El segundo es Siva, un dios que reúne en sí rasgos demoníacos y divinos, que dispensa la vida y la muerte, que representa la destrucción y la fertilidad. El tercero es Brahma, que es identificado con el creador del mundo.
Por último está el Bhagavadgita, que es un discurso sobre Dios conocido como Canto del Excelso, escrito a comienzos del siglo II antes de Cristo, y que es una parte de la epopeya del Mahabharata. Enseña el camino de la entrega amorosa al margen de los deberes rituales, el despego de sí mismo y la conversiòn en brahman.
Budismo

El budismo es visto por algunos historiadores de las religiones como una filosofía más que como una religión, por lo que lo consideran como un camino ateo, no creyente.

En realidad, el Buda histórico, el príncipe hindú Siddharta Gautama, no fue ateo, pues que él vinculó su “vía de salvación” a una “palabra de Dios”, a una “iluminación”. De hecho, la palabra “buda” significa “iluminado”. Sin embargo, el budismo histórico, en la medida en que se presentó como una vía para alcanzar la felicidad en la tierra, fue dejando de lado la idea de Dios para concentrarse en la propia vía, en el camino. Por otro lado, el budismo popular ha mantenido una extraña fe, si se tiene en cuenta que el budismo en sí es un método de autocontrol para alcanzar la felicidad; esta fe es la de que hay una redención gratuita, no obtenida por las propias fuerzas, sino por ayuda extrínseca.
En el budismo hay dos grandes ramas, o vías de alcanzar la felicidad: el llamado “pequeño vehículo”, que propugna la llegada al nirvana o extinción de todo deseo, y el “gran vehículo”, que propugna lo mismo pero mediante la iluminación y no mediante la extinción de los deseos.

Estas dos últimas religiones, junto con otras aún presentes en Asia o África, están experimentado un fuerte influjo del cristianismo, merced al contacto con la cultura occidental. Esto les está llevando a replantearse su propio concepto de Dios. En algunos casos, incluso, se está abandonado el esquema panteísta para avanzar hacia el monoteísmo, como sucede en Japón con el sintoísmo, que bajo el concepto de “kami” refleja cada vez menos el conjunto de dioses en los que antes se creía para referirse a la divinidad en su conjunto, en un sentido cada vez más monoteísta.

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