14 de marzo de 2025.
La salud del Papa Francisco ha seguido acaparando la actualidad de la Iglesia, cuando se ha cumplido un mes de su estancia en el hospital. Afortunadamente, en esta semana no ha habido sobresaltos ni incidentes que hayan puesto en peligro su salud. Los médicos han constatado la mejoría del paciente y han levantado el pronóstico reservado, a la vez que afirmaban que ya no estaba en peligro inminente de muerte. La acción de los fármacos ha dado buenos resultado y la pulmonía doble que padece ha empezado a remitir. A pesar de eso, el cuadro clínico del Papa, según el propio Vaticano, sigue siendo complejo. Está las 24 horas del día recibiendo oxígeno, bien por las cánulas introducidas en su nariz, durante el día, o bien con ventilación mecánica a través de una mascarilla, durante la noche. Sin embargo, ya se habla de darle el alta y enviarle al Vaticano, aunque los médicos se niegan a fijar una fecha, esperando un poco más a ver si la mejoría constatada incluso por las radiografías se consolida. Se pensó, incluso, que ese alta hospitalaria podría producirse el jueves, cuando se cumplían doce años de su elección como Pontífice, pero eso no se produjo y el Papa pasó esa fecha tan señalada en el hospital. La “vuelta a casa”, sin embargo, podría producirse en cualquier momento, si el Papa continúa dando muestras de estar superando la pulmonía que ha puesto en grave peligro su vida.
Así las cosas, se plantean tres preguntas. La primera es dónde irá cuando deje el Gemelli. Un periódico italiano afirmó que se estaba preparando un mini hospital en Santa Marta, que es la residencia habitual del Pontífice dentro del Vaticano. La Oficina de Prensa de la Santa Sede lo desmintió categóricamente. Hay que recordar, en cambio, que desde hace meses el Papa hizo instalar una pequeña UCI junto a los apartamentos de la basílica de Santa María la Mayor, que es, además, el lugar que él ha elegido para ser enterrado. Por lo tanto, lo más probable es que, si sigue necesitando atención médica, se instale en ese apartamento medicalizado.
La segunda pregunta es sobre las condiciones en que quedará después de una larga estancia en el hospital, tras haber superado una enfermedad tan peligrosa y que le ha tenido al borde de la muerte. Aunque es pronto para contestar a esta pregunta, pues aún está en el Gemelli, si ha estado gobernando la Iglesia mientras se encontraba en situación de extrema gravedad, firmando documentos como el nombramiento de obispos o el de una monja como nueva presidenta del Governatorato, el ente que dirige el Estado Vaticano, podría seguir haciendo lo mismo desde Santa María la Mayor, pues estaría en mejores condiciones que cuando estaba internado.
La tercera pregunta afecta a su posible dimisión. Aparte de que es una decisión muy personal, para la cual no debe sufrir presión externa alguna, la mayoría de los analistas se inclinan a pensar que no dimitirá, al menos mientras pueda mantener la capacidad intelectual suficiente para gobernar la Iglesia. En todo caso, se va a entrar en un periodo de “fin de pontificado”, con la sombra perenne de que una nueva enfermedad, del tipo que sea, le vuelva a afectar, habida cuenta de que ya tiene 88 años y que ha superado algo muy grave. Esta situación ya se vivió con San Juan Pablo II y ahora, lo mismo que entonces, ha disparado las conjeturas sobre quién podrá ser su sucesor y no faltan quienes aseguran que son varios los cardenales que se están moviendo discretamente para preparar el quizá no muy lejano cónclave. Casi cada día se publican nombres de cardenales “papables”, pero esto, aparte de ser de mal gusto porque el Pontífice está vivo, no sirve para nada, ya que la historia enseña que el que entra en el cónclave como “Papa” sale de él como cardenal. Y sino, que se lo pregunten al cardenal Scola.
Por último, destacar la matanza que está teniendo lugar en Siria contra los antiguos partidarios del régimen del derrocado presidente Asad y que ha afectado también a la minoría cristiana que, sin haber intervenido en política, se ha visto perseguida por los islamistas radicales que se adueñaron del poder. Los patriarcas cristianos de Siria han denunciado la situación y han pedido que se intervenga para parar esas matanzas.
Seguimos rezando por la salud del Papa, por la Iglesia y también por las víctimas de Siria.