El Papa, en reposo absoluto

28 de marzo de 2025.

            El Papa está ya en el Vaticano. Después de una breve y emocionante aparición el domingo, en un balcón del hospital Gemelli, donde llevaba ingresado 38 días, fue dado de alta ese mismo día y regresó a su residencia oficial, Santa Marta. Allí está al cuidado de un equipo de médicos y enfermeros que le atienden 24 horas. Debe cumplir un riguroso programa de recuperación, en aislamiento total, interrumpido sólo por la presencia de sus secretarios, que le mantienen al tanto de los asuntos de la Iglesia y del mundo y le llevan los documentos que debe leer y firmar. Debido a este aislamiento, ha interrumpido todas las audiencias y actos públicos, incluida la muy significativa visita que el rey de Inglaterra Carlos III tenía previsto hacerle, el próximo 7 de abril. No hay noticias de cuándo podrá recuperar al menos en parte la actividad pública, pero si la recuperación va bien -incluida la capacidad de hablar con normalidad, deteriorada debido al oxígeno que le han suministrado por vía nasal y bucal-, es probable que pudiera estar presente en alguno de los actos de Semana Santa, especialmente en la bendición “urbi et orbi” del día de Pascua. El Vaticano tiene ya previsto quiénes serán los que sustituyan al Pontífice, en los actos que van desde el domingo de Ramos al domingo de Resurrección, en caso de que él no pudiera participar.

            Pero si desde el Vaticano hay silencio, el que ha hablado ha sido el doctor Alfieri, el médico que le ha atendido durante su larga hospitalización. Alfieri ha admitido que estuvo a punto de morir al menos en dos ocasiones y que todo el equipo médico dudó entre “dejarle ir” -esas fueron sus palabras para expresar la renuncia a seguir con nuevos tratamientos- o aplicar éstos, sabedores de que, si lo hacían, podían dañar la médula ósea y el riñón. Al final, en ese contexto de difícil toma de decisiones, fue el enfermero personal del Papa, Massimiliano Strapetti, quién decidió que había que hacer todo lo posible por mantenerle vivo y esa opción fue la que permitió salvar la vida del Pontífice. El doctor Alfieri también ha recordado, al hablar de lo sucedido en esos días, que pudo comprobar el cariño de los que rodeaban al Papa, al ver lágrimas en sus ojos cuando éste se encontró en peligro de muerte.

            Además de la salud del Papa, hay otras noticias importantes en la vida de la Iglesia universal. La primera hace referencia al aumento del número de católicos en el mundo, que durante el año 2022 creció un 1,15 por 100, lo cual eleva la cifra a 1.406 millones de personas, que equivale al 17,5 por 100 de la población mundial. Este crecimiento se debe sobre todo a África, que es el continente donde la Iglesia muestra su mayor dinamismo. A pesar de eso, siguen disminuyendo los sacerdotes y seminaristas y esta caída sería mucho mayor si no fuera por el aumento que experimentan en África.

            Merece la pena destacar la victoria del gobierno social-comunista de España, que ha conseguido del Vaticano la “resignificación” del gran monumento a todos los muertos en la guerra civil española, conocido como Valle de los Caídos, en Madrid. La primera consecuencia de esa resignificación es que ahora se llamará Valle de Cuelgamuros -que era el nombre primitivo antes de construirse el gran templo y la cruz que lo corona- y que el prior del monasterio benedictino, que había liderado la defensa del Valle, ha sido sustituido. El Vaticano ha accedido a estas modificaciones, y a las que vendrán, a cambio de que el templo siga existiendo y los benedictinos puedan seguir viviendo en su monasterio.

            Esta semana también se ha recordado el 30 aniversario de una de las grandes encíclicas de San Juan Pablo II, “Evangelium vitae”, que sigue siendo un faro de luz para la defensa de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. Junto con “Veritatis splendor” y “Fides et ratio” constituye la gran trilogía de encíclicas que dejó a la Iglesia el santo Papa polaco. En ellas, y en todas las demás, se ve la sabia mano del que fue su sucesor, el cardenal Ratzinger, Benedicto XVI. Es a este Pontífice al que se le debe la promulgación de los tres principios innegociables -defensa de la vida, de la familia y del derecho de los padres a educar a sus hijos-, basados en las enseñanzas de las encíclicas de San Juan Pablo II, que marcan la línea a seguir por los católicos, desde el votante al político, en la vida pública.            

Seguimos rezando por el Papa.

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