{"id":419,"date":"2015-12-07T18:30:40","date_gmt":"2015-12-07T18:30:40","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=419"},"modified":"2017-09-08T23:55:29","modified_gmt":"2017-09-08T23:55:29","slug":"los-pecados-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/los-pecados-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Los pecados de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una y otra vez, los medios de comunicaci\u00f3n del mundo se hacen eco, con gran despliegue, de determinados delitos cometidos por sacerdotes o de las compensaciones millonarias que las Di\u00f3cesis deben pagar a las v\u00edctimas de \u00e9stos. Adem\u00e1s, y por si fuera poco, en cualquier conversaci\u00f3n con un anticlerical surge la cuesti\u00f3n de la Inquisici\u00f3n o de las Cruzadas y, si el anticlerical es latino, no falta el tema de la masacre organizada por los espa\u00f1oles en Am\u00e9rica y supuestamente avalada por los misioneros. Parece como si la Iglesia no hubiera cometido, en sus dos mil a\u00f1os de Historia, m\u00e1s que desmanes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ense\u00f1anza del Magisterio:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMientras que Cristo, santo, inocente, sin mancha, no conoci\u00f3 el pecado, sino que vino solamente a expiar los pecados del pueblo, la Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es la vez santa y siempre necesitada de purificaci\u00f3n y busca sin cesar la conversi\u00f3n y la renovaci\u00f3n. Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores (cf 1Jn 1, 8-10). En todos, la ciza\u00f1a del pecado todav\u00eda se encuentra mezclada con la buena semilla del Evangelio hasta el fin de los tiempos (cf Mt 13, 24-30). La Iglesia, pues, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvaci\u00f3n de Cristo, pero a\u00fan en v\u00edas de santificaci\u00f3n. La Iglesia es, pues, santa aunque abarque en su seno pecadores; porque ella no goza de otra vida que de la vida de la gracia; sus miembros, ciertamente, si se alimentan de esta vida se santifican; si se apartan de ella, contraen pecados y manchas del alma, que impiden que la santidad de ella se difunda radiante. Por lo que se aflige y hace penitencia por aquellos pecados, teniendo poder de librar de ellos a sus hijos por la sangre de Cristo y el don del Esp\u00edritu Santo\u201d (Catecismo. n\u00ba 763).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 puede decirnos la tercera ca\u00edda de Jes\u00fas bajo el peso de la cruz? Quiz\u00e1s nos hace pensar en la ca\u00edda de los hombres, en que muchos se alejan de Cristo, en la tendencia a un secularismo sin Dios. Pero, \u00bfno deber\u00edamos pensar tambi\u00e9n en lo que debe sufrir Cristo en su propia Iglesia? En cu\u00e1ntas veces se abusa del sacramento de su presencia, y en el vac\u00edo y maldad de coraz\u00f3n donde entra a menudo. \u00a1Cu\u00e1ntas veces celebramos s\u00f3lo nosotros sin darnos cuenta de \u00e9l! \u00a1Cu\u00e1ntas veces se deforma y se abusa de su Palabra! \u00a1Qu\u00e9 poca fe hay en muchas teor\u00edas, cu\u00e1ntas palabras vac\u00edas! \u00a1Cu\u00e1nta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deber\u00edan estar completamente entregados a \u00e9l! \u00a1Cu\u00e1nta soberbia, cu\u00e1nta autosuficiencia! \u00a1Qu\u00e9 poco respetamos el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, en el cual \u00e9l nos espera para levantarnos de nuestras ca\u00eddas! Tambi\u00e9n esto est\u00e1 presente en su pasi\u00f3n. La traici\u00f3n de los disc\u00edpulos, la recepci\u00f3n indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el coraz\u00f3n. No nos queda m\u00e1s que gritarle desde lo profundo del alma: Kyrie, eleison \u2013 Se\u00f1or, s\u00e1lvanos (cf Mt 8,25).\u201d (Cardenal Ratzinger. Viacrucis de 2005. Novena estaci\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1Perdonemos y pidamos perd\u00f3n! A la vez que alabamos a Dios, que, en su amor misericordioso, ha suscitado en la Iglesia una cosecha maravillosa de santidad, de celo misionero y de entrega total a Cristo y al pr\u00f3jimo, no podemos menos de reconocer las infidelidades al Evangelio que han cometido algunos de nuestros hermanos, especialmente durante el segundo milenio. Pidamos perd\u00f3n por las divisiones que han surgido entre los cristianos, por el uso de la violencia que algunos de ellos hicieron al servicio de la verdad, y por las actitudes de desconfianza y hostilidad adoptadas a veces con respecto a los seguidores de otras religiones. Confesemos, con mayor raz\u00f3n, nuestras responsabilidades de cristianos por los males actuales. Frente al ate\u00edsmo, a la indiferencia religiosa, al secularismo, al relativismo \u00e9tico, a las violaciones del derecho a la vida, al desinter\u00e9s por la pobreza de numerosos pa\u00edses, no podemos menos de preguntarnos cu\u00e1les son nuestras responsabilidades. Por la parte que cada uno de nosotros, con sus comportamientos, ha tenido en estos males, contribuyendo a desfigurar el rostro de la Iglesia, pidamos humildemente perd\u00f3n. Al mismo tiempo que confesamos nuestras culpas, perdonemos las culpas cometidas por los dem\u00e1s contra nosotros. En el curso de la historia los cristianos han sufrido muchas veces atropellos, prepotencias y persecuciones a causa de su fe. Al igual que perdonaron las v\u00edctimas de dichos abusos, as\u00ed tambi\u00e9n perdonemos nosotros. La Iglesia de hoy y de siempre se siente comprometida a purificar la memoria de esos tristes hechos de todo sentimiento de rencor o venganza. De este modo, el jubileo se transforma para todos en ocasi\u00f3n propicia de profunda conversi\u00f3n al Evangelio. De la acogida del perd\u00f3n divino brota el compromiso de perdonar a los hermanos y de reconciliaci\u00f3n rec\u00edproca\u201d. (Juan Pablo II, homil\u00eda en la Misa de la Jornada del Perd\u00f3n. 12 de marzo de 2000).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCreemos que la Iglesia es santa, pero en ella hay hombres pecadores. Es necesario rechazar el deseo de identificarse solo con aquellos que no tienen pecado. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda la Iglesia excluir de sus filas a los pecadores? Es por la salvaci\u00f3n de ellos que Jes\u00fas se ha encarnado, ha muerto y resucitado. Es necesario aprender a vivir con sinceridad la penitencia cristiana\u201d. (Benedicto XVI, 26 de mayo de 2006).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Argumentaci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia no oculta el pecado de sus miembros, de todos sus miembros a excepci\u00f3n de su fundador \u2013Jesucristo- y de su Madre \u2013la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda-. Nunca lo ha hecho. Nunca ha pretendido ser una instituci\u00f3n formada por \u201cperfectos\u201d y abierta s\u00f3lo a \u201cperfectos\u201d. De hecho, calific\u00f3 de herejes a los que eso buscaban \u2013los c\u00e1taros-. Por lo tanto, lo primero que tenemos que decir es que, efectivamente, la Iglesia est\u00e1 constituida por pecadores y que eso precisamente hace posible que los que se consideran a s\u00ed mismos pecadores tengan cabida en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso no significa que la Iglesia sea pecadora. La Iglesia es santa, aunque muchos de sus miembros sean pecadores. Es santa en su cabeza, Cristo. Es santa en Mar\u00eda. Es santa en los miles y miles de santos que, aun habiendo sido pecadores, se convirtieron y gozan ya de la visi\u00f3n de Dios en el Cielo \u2013la Iglesia triunfante, que es una parte important\u00edsima de la Iglesia-. Es santa tambi\u00e9n en aquellos que a\u00fan peregrinan en la tierra y est\u00e1n luchando para ser mejores, levant\u00e1ndose cada vez que caen, tanto si esas ca\u00eddas son peque\u00f1as o grandes \u2013la Iglesia militante, formada por todos los cat\u00f3licos vivos-. Por eso no es correcto decir que la Iglesia es santa y pecadora a la vez. La Iglesia s\u00f3lo es santa, aunque muchos de sus miembros sean pecadores. El no ocultar la realidad del pecado dentro de la Iglesia no la convierte a esta en pecadora. Ser\u00eda tal si ella, como instituci\u00f3n, estuviera promoviendo el pecado, amparando el pecado, justificando el pecado; en ese caso se habr\u00eda convertido en un instrumento de pecado y s\u00ed ser\u00eda pecadora. Pero si eso ocurriera habr\u00eda dejado de ser la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, por lo tanto, no comete pecados. Algunos \u2013o muchos- de sus miembros s\u00ed los cometen. Y no es lo mismo una cosa que otra. Adem\u00e1s, no es coincidencia que el aluvi\u00f3n de acusaciones contra la Iglesia se deba, precisamente, a que se niega a convertirse en un \u201cinstrumento de pecado\u201d. Porque no quiere ser esto es por lo que la acusan de pecadora y airean los pecados de sus miembros. Por ejemplo, porque la Iglesia no acepta la homosexualidad como algo normal y por lo tanto leg\u00edtimo, es por lo que se publican los pecados de homosexualidad de algunos sacerdotes. Si la Iglesia diera por buenos pecados como el aborto, el matrimonio de los divorciados, la manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica de seres humanos, el uso revolucionario de la violencia terrorista, etc, se acabar\u00eda la presi\u00f3n contra ella. Pero si as\u00ed lo hiciera habr\u00eda dejado de ser \u201csanta\u201d, porque se habr\u00eda convertido en una instituci\u00f3n que justifica el mal, que bendice el mal. Por lo tanto, mientras ella condene el pecado, seguir\u00e1 siendo santa, como lo es su cabeza, Jesucristo. S\u00f3lo cuando bendiga ese pecado dejar\u00e1 de serlo. Y los pecados de sus miembros, por muchos y graves que sean, no afectan ni afectar\u00e1n a su santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan esto, cuando alguien acusa a la Iglesia de ser pecadora, debemos rechazarlo tajantemente. No lo es, ante todo, por la santidad de Cristo y de muchos de sus miembros. Pero, adem\u00e1s, no lo es porque ella como instituci\u00f3n creada por Cristo est\u00e1 al servicio de la santidad y en permanente lucha contra el pecado. Hay que ayudar a los que atacan a la Iglesia a que se den cuenta precisamente de este detalle: que los ataques y los insultos contra ella se deben no a que haya miembros de la misma que son pecadores, sino a que ella no quiere llamar bueno a lo que es malo, santo a lo que es pecado. Precisamente porque se niega a eso, a pesar de la enorme presi\u00f3n que recibe, es por lo que la Iglesia es santa. Curiosamente, los que la llaman pecadora dejar\u00edan de hacerlo si realmente lo fuera; porque no lo es, porque est\u00e1 al servicio del bien y no del mal, es por lo que la acusan de serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto que hay que destacar es el de la apertura de la Iglesia a los pecadores. Los que dicen que la Iglesia est\u00e1 llena de ellos deben considerarse a s\u00ed mismos perfectos, pues si fueran conscientes de que ellos tambi\u00e9n son pecadores no sentir\u00edan tanta aversi\u00f3n hacia el hecho de que en una instituci\u00f3n tengan cabida personas con defectos. La Iglesia, que ha sido tajante con el pecado, nunca ha expulsado de su seno a los pecadores. Por el contrario, los ha acogido con amor de Madre, como el propio Cristo hizo. Lo que no ha hecho ha sido justificar su pecado, bendecirlo. Continuamente suenan en los o\u00eddos de los cat\u00f3licos las palabras de Cristo a la ad\u00faltera: \u201cYo tampoco te condeno. Vete y no peques m\u00e1s\u201d (Jn 8, 11). Esta actitud de la Iglesia no debe ser vista como un gesto de complicidad con el pecado, sino como una mano extendida al pecador para que se levante de su postraci\u00f3n, para que emprenda el camino de la conversi\u00f3n, confiando ante todo en la fuerza de la gracia, en la misericordia divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, no hay que dejar de destacar, ante el que acusa a la Iglesia de pecadora, las casi infinitas obras buenas que la Iglesia como instituci\u00f3n y sus miembros han llevado a cabo, tanto en el presente como en el pasado. S\u00f3lo una ceguera voluntaria puede dejar de ver esto. Ah\u00ed est\u00e1n los monumentos art\u00edsticos de distinto tipo, la contribuci\u00f3n a la civilizaci\u00f3n y, muy especialmente, las ingentes obras de caridad, as\u00ed como la defensa de los derechos de los m\u00e1s d\u00e9biles. Curiosamente, es porque la Iglesia se obstina en hacer el bien defendiendo a los que nadie defiende \u2013como es el caso de los ni\u00f1os no nacidos-, por lo que es tan atacada. Aunque eso no es nuevo. Por lo mismo la atac\u00f3 Hitler, la atac\u00f3 Stalin y la han atacado los distintos tiranos y asesinos de la historia. Lo han hecho no s\u00f3lo matando a millones de sus hijos, los m\u00e1rtires, sino ensuciando su nombre y pretendiendo confundir a base de calumnias a los hombres, para que aquella que es santa apareciera como pecadora, precisamente porque se obstina en ser fiel a Jesucristo, en ser instrumento de santificaci\u00f3n en lugar de instrumento de pecado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una y otra vez, los medios de comunicaci\u00f3n del mundo se hacen eco, con gran despliegue, de determinados delitos cometidos por sacerdotes o de las compensaciones millonarias que las Di\u00f3cesis deben pagar a las v\u00edctimas de \u00e9stos. 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