{"id":423,"date":"2015-12-07T18:16:38","date_gmt":"2015-12-07T18:16:38","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=423"},"modified":"2017-09-08T23:44:07","modified_gmt":"2017-09-08T23:44:07","slug":"por-que-hacer-apologetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/por-que-hacer-apologetica\/","title":{"rendered":"El celibato de los sacerdotes"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>Aunque esta objeci\u00f3n hecha a la Iglesia es presentada por rachas \u2013hay momentos en que se le da una gran importancia, generalmente debido a que los medios de comunicaci\u00f3n lo ponen de manifiesto ante alg\u00fan esc\u00e1ndalo clerical, real o ficticio-, conviene tener algunas ideas claras al respecto. Y, quiz\u00e1, lo primero que hay que saber es que el celibato de los sacerdotes no es universal en toda la Iglesia cat\u00f3lica; la Iglesia cat\u00f3lica de rito oriental tiene sacerdotes casados \u2013primero se casan y luego se ordenan sacerdotes-, mientras que la Iglesia cat\u00f3lica de rito latino \u2013la nuestra- no los tiene. Al principio, la mayor\u00eda de los sacerdotes eran hombres casados y fue la posterior evoluci\u00f3n de las necesidades pastorales y de la espiritualidad la que llev\u00f3 a la Iglesia a pedir el celibato a los que quer\u00edan ser sacerdotes. No hay que olvidar, por otro lado, que hay dos tipos de sacerdotes dentro de la Iglesia cat\u00f3lica: los diocesanos y los consagrados o religiosos; estos \u00faltimos, tanto en la Iglesia cat\u00f3lica de rito oriental como en la latina, viven el celibato. En la Iglesia cat\u00f3lica de rito oriental, adem\u00e1s, los obispos son elegidos s\u00f3lo de entre los sacerdotes que viven el celibato, por lo que aunque existen sacerdotes casados no hay obispos casados.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong><u>Ense\u00f1anza del Catecismo:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cTodos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los di\u00e1conos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que vive como c\u00e9libes y que tienen la voluntad de guardar el celibato \u2018por el Reino de los cielos\u2019 (Mt 19, 12). Llamados a consagrarse totalmente al Se\u00f1or y a sus \u2018cosas\u2019 (cf 1 Co 7, 32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida nueva al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptado con un coraz\u00f3n alegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios\u201d (n\u00ba 1579).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cEn las Iglesias orientales, desde hace siglos est\u00e1 en vigor una disciplina distinta: mientras los obispos son elegidos \u00fanicamente entre los c\u00e9libes, hombres casados pueden ser ordenados di\u00e1conos y presb\u00edteros. Esta pr\u00e1ctica es considerada como leg\u00edtima desde tiempos remotos; estos presb\u00edteros ejercen un ministerio fructuoso en el seno de sus comunidades. Por otra parte, el celibato de los presb\u00edteros goza de gran honor en las Iglesias orientales y son numerosos los presb\u00edteros que lo escogen libremente por el Reino de Dios. En Oriente como en Occidente, quien recibe el sacramento del Orden no puede contraer matrimonio\u201d (n\u00ba 1580).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cLa castidad implica un aprendizaje del dominio de s\u00ed, que es una pedagog\u00eda de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado\u201d (n\u00ba 2339).<\/div>\n<div><strong>\u00a0<\/strong><\/div>\n<div><strong><u>Otros textos:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cLa castidad es un tesoro engendrado por la abundancia del amor\u201d (Tagore).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201c<strong>La pureza es exigencia del amor. Es la dimensi\u00f3n de su verdad interior en el coraz\u00f3n del hombre\u201d (Juan Pablo II).<\/strong><\/div>\n<div><strong>\u00a0<\/strong><\/div>\n<div><strong>\u201cSi el pecado original rompi\u00f3 la armon\u00eda de nuestras facultades), la continencia nos recompone; nos vuelve a llevar a esa unidad que perdimos\u201d (S. Agust\u00edn. Confesiones).<\/strong><\/div>\n<div><strong>\u00a0<\/strong><\/div>\n<div><strong>\u201cLa santa pureza no es ni la \u00fanica ni la principal virtud cristiana: es, sin embargo, indispensable para perseverar en el esfuerzo diario de nuestra santificaci\u00f3n y, si no se guarda, no cabe la dedicaci\u00f3n al apostolado. La pureza es consecuencia del amor con el que hemos entregado al Se\u00f1or el alma y el cuerpo, las potencias y los sentidos. No es negaci\u00f3n, es afirmaci\u00f3n gozosa\u201d (San Josemar\u00eda Escriv\u00e1).<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>Argumentaci\u00f3n:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La exigencia del celibato para los sacerdotes cat\u00f3licos de rito latino \u2013la pr\u00e1ctica totalidad-, como se ha dicho, es una disciplina eclesi\u00e1stica sujeta a posibles cambios, puesto que no es un dogma de fe o un dogma que obligue a un comportamiento moral. Sin embargo -y a pesar de la enorme presi\u00f3n en contra, de la falta de vocaciones y del hedonismo en que vivimos-, la Iglesia sigue pensando que el celibato sacerdotal es un don de Dios para la propia Iglesia y que ser\u00eda un error cambiar la legislaci\u00f3n actual (ver la enc\u00edclica de Pablo VI \u201cSacerdotalis Caelibatus\u201d).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En 1 Cor 7, San Pablo explica con claridad el por qu\u00e9 del celibato: \u201cEl c\u00e9libe se ocupa de los asuntos del Se\u00f1or&#8230;, mientras que el casado lo hace de los asuntos del mundo&#8230; y est\u00e1 dividido\u201d. Desde esta perspectiva se fue poco a poco imponiendo la exigencia de que, al menos por motivos de eficacia pastoral, los sacerdotes fueren c\u00e9libes. Esa exigencia fue sentida, en primer lugar, por el pueblo, que se sent\u00eda mejor atendido por sacerdotes solteros que por sacerdotes casados; luego vino la legislaci\u00f3n sobre el tema, que hizo que poco a poco se fuera imponiendo esa exigencia a los aspirantes al sacerdocio, sobre todo cuando la Iglesia sali\u00f3 de la clandestinidad y se pudo organizar con libertad \u2013a partir del a\u00f1o 313, con el Edicto de Mil\u00e1n dado por el emperador Constantino-. Por cierto, la primera legislaci\u00f3n sobre el tema tuvo lugar en Espa\u00f1a, en una \u00e9poca muy temprana, cuando a\u00fan la Iglesia estaba perseguida. Fue en el Concilio de Elvira (Granada), entre los a\u00f1os 295 y 302. All\u00ed se orden\u00f3 por primera vez de forma expl\u00edcita que los obispos, sacerdotes y di\u00e1conos fueran c\u00e9libes o, si no lo eran, dejaran a sus leg\u00edtimas mujeres si quer\u00edan recibir las sagradas \u00f3rdenes. Esta pr\u00e1ctica fue copiada en Francia poco despu\u00e9s (Concilio de Arl\u00e9s, a\u00f1o 314). En el 386, el Papa Siricio convoc\u00f3 un Concilio en el que se prohibi\u00f3 a los sacerdotes continuar teniendo relaciones sexuales con sus exmujeres. En ning\u00fan caso se aceptaba ya que el que hab\u00eda sido ordenado pudiera casarse. A\u00f1os despu\u00e9s, en 1123, con el primer Concilio de Letr\u00e1n, se estableci\u00f3 de forma definitiva la exigencia del celibato. La exigencia nac\u00eda, hay que recordarlo, del pueblo de Dios, que se sent\u00eda mejor atendido por los cl\u00e9rigos c\u00e9libes. Las herej\u00edas de los c\u00e1taros y los valdenses, en la Edad Media, se apoyaban para criticar a la Iglesia, entre otras cosas, en el incumplimiento de muchos sacerdotes de esta ley, pues viv\u00edan en concubinato y con frecuencia pon\u00edan los fondos econ\u00f3micos de la Iglesia al servicio de sus familias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por lo tanto, la Iglesia ve el celibato de los sacerdotes como un don para la comunidad porque hace del sacerdote un mejor ejemplo del Cristo c\u00e9libe al que representa y porque le libera de otras preocupaciones a fin de que se dedique m\u00e1s plenamente al servicio de la evangelizaci\u00f3n. No hay que olvidar que el sacerdocio no es un derecho, sino un don que Dios da y que, por lo tanto, a nadie se le excluye de un supuesto derecho debido a la exigencia del celibato, sino que se contrasta la existencia de esa llamada, de ese don, con la decisi\u00f3n y la capacidad de vivir c\u00e9libe. Esta perspectiva es fundamental para entender el por qu\u00e9 la Iglesia puede pedir ese requisito sin que eso suponga vulnerar los derechos de nadie.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay quien arguye diciendo que, ante la crisis vocacional, mejor ser\u00eda que hubiera m\u00e1s sacerdotes, aunque estuvieran casados y por lo tanto con una dedicaci\u00f3n m\u00e1s limitada, que no menos sacerdotes pero con una dedicaci\u00f3n menor. Los di\u00e1conos casados est\u00e1n, de hecho, ocupando un lugar en la vida pastoral que puede suplir en parte la escasez de vocaciones, sin dar lugar a la discriminaci\u00f3n que supondr\u00eda el hecho de que unos curas estuvieran casados \u2013y con m\u00e1s sueldo, por ejemplo- y otros no; adem\u00e1s, si eso sucediera y tal y como est\u00e1n las cosas, sobre los que optaran por no casarse recaer\u00eda la sospecha de la homosexualidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n se dice que si los curas se casaran habr\u00eda menos problemas de pederastia en el clero. Primero, hay que tener en cuenta que esos casos son, porcentualmente, baj\u00edsimos y que est\u00e1n presentes en cualquier profesi\u00f3n \u2013hay m\u00e9dicos pederastas, abogados pederastas, periodistas pederastas, etc-, sin que esas profesiones lleven impl\u00edcitas la exigencia del celibato (seg\u00fan el peri\u00f3dico News of the World, 23-7-2000, en Inglaterra hab\u00eda en ese momento 110.000 personas culpables de abusos sexuales a menores, de los cuales pr\u00e1cticamente ninguno era sacerdote cat\u00f3lico). Segundo, al afirmar eso \u2013que se solucionar\u00eda la pederastia acabando con el celibato- se est\u00e1 diciendo que ese grav\u00edsimo pecado est\u00e1 relacionado con la solter\u00eda, cuando no es verdad en absoluto; se trata de una enfermedad que, afortunadamente, la pr\u00e1ctica totalidad de los solteros no padecen y que, en cambio, se da tambi\u00e9n en los casados. Una persona soltera normal que no es capaz de vivir la castidad no va a satisfacer sus necesidades sexuales con un ni\u00f1o. El que hace eso no es porque est\u00e9 soltero, sino porque es un enfermo adem\u00e1s de un delincuente. Por lo tanto, si alguien no es capaz de vivir la castidad \u2013tanto si est\u00e1 casado como si es soltero y, en este caso, si lo es porque no encuentra pareja como si lo es porque ha elegido serlo debido a que es sacerdote-, s\u00f3lo en caso de que sea un enfermo va a recurrir a la pederastia. As\u00ed, pues, la eliminaci\u00f3n del celibato no influir\u00eda para nada en el n\u00famero de casos \u2013baj\u00edsimo, hay que insistir- de sacerdotes pederastas.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque esta objeci\u00f3n hecha a la Iglesia es presentada por rachas \u2013hay momentos en que se le da una gran importancia, generalmente debido a que los medios de comunicaci\u00f3n lo ponen de manifiesto ante alg\u00fan esc\u00e1ndalo clerical, real o ficticio-,<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/por-que-hacer-apologetica\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/423"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=423"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/423\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":512,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/423\/revisions\/512"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}