{"id":429,"date":"2015-12-07T18:25:02","date_gmt":"2015-12-07T18:25:02","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=429"},"modified":"2017-09-08T23:51:29","modified_gmt":"2017-09-08T23:51:29","slug":"que-es-apologetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/que-es-apologetica\/","title":{"rendered":"La infalibilidad del Papa."},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Aunque ya no es un tema tan debatido en los pa\u00edses secularizados, pues la mayor\u00eda es indiferente y ni siquiera sabe qu\u00e9 significa lo de la infalibilidad, suele ser todav\u00eda motivo de ataque a la Iglesia en pa\u00edses sometidos a una agresi\u00f3n constante e intensa por parte de las sectas. Estas hacen de este asunto y de la virginidad de Mar\u00eda casi sus \u00fanicos argumentos para criticar a la Iglesia. Por desgracia, sin embargo, los ataques m\u00e1s frecuentes e intensos proceden del interior de la propia Iglesia, de te\u00f3logos y sacerdotes que han perdido la fe de la Iglesia, al menos en este punto. Conviene, pues, tener claro de d\u00f3nde procede este dogma y cu\u00e1les son sus implicaciones.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong><u>Ense\u00f1anza del Catecismo:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cLa misi\u00f3n del Magisterio est\u00e1 ligada al car\u00e1cter definitivo de la Alianza instaurada por Dios en Cristo con su Pueblo; debe protegerlo de las desviaciones y de los fallos, y garantizarle la posibilidad objetiva de profesar sin error la fe aut\u00e9ntica. El oficio pastoral del Magisterio est\u00e1 dirigido, as\u00ed, a velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la verdad que libera. Para cumplir este servicio, Cristo ha dotado a los pastores con el carisma de infalibilidad en materia de fe y costumbres. El ejercicio de este carisma puede revestir varias modalidades\u201d (n\u00ba 890).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cEl Romano Pont\u00edfice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral. La infalibilidad prometida a la Iglesia reside tambi\u00e9n en el Cuerpo episcopal cuando ejerce el magisterio supremo con el sucesor de Pedro, sobre todo en un concilio ecum\u00e9nico (LG 25; cf Vaticano I: DS 3074). Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar \u2018como revelado por Dios para ser cre\u00eddo\u2019 (DV 10) y como ense\u00f1anza de Cristo, \u2018hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe\u2019 (LG 25). Esta infalibilidad abarca todo el dep\u00f3sito de la Revelaci\u00f3n divina (cf LG 25)\u201d (n\u00ba 891).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cLa asistencia divina es tambi\u00e9n concedida a los sucesores de los ap\u00f3stoles, cuando ense\u00f1an en comuni\u00f3n con el sucesor de Pedro (y, de una manera particular, al obispo de Roma, Pastor de toda la Iglesia), aunque, sin llegar a una definici\u00f3n infalible y sin pronunciarse de una \u2018manera definitiva\u2019, proponen, en el ejercicio del magisterio ordinario, una ense\u00f1anza que conduce a una mejor inteligencia de la Revelaci\u00f3n en materia de fe y de costumbres. A esta ense\u00f1anza ordinaria, los fieles deben \u2018adherirse con esp\u00edritu de obediencia religiosa\u2019 (LG 25) que, aunque distinto del asentimiento de la fe, es una prolongaci\u00f3n de \u00e9l\u201d (n\u00ba 892).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cEl grado supremo de la participaci\u00f3n en la autoridad de Cristo est\u00e1 asegurado por el carisma de la infalibilidad. Esta se extiende a todo el dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n divina (cf LG 25); se extiende tambi\u00e9n a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin los cuales las verdades salv\u00edficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas\u201d (n\u00ba 2035).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>Otros textos:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cAlgunos piensan que eliminado el primado la unidad se recompondr\u00eda. No es as\u00ed, dejar\u00eda de existir\u201d (Pablo VI).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cCuando hice preguntas a mi Iglesia anglicana sobre la vida que viv\u00eda bajo su tutela, no me dio respuestas. S\u00f3lo me dijo que me quedara tranquilo, pero eso no me bastaba; un alma no se satisface eternamente con dulzura, suaves murmullos e himnos; y la libertad que disfrutamos resulta ser una esclavitud m\u00e1s intolerable que las cadenas m\u00e1s pesadas. Yo no quer\u00eda ir por un camino tras otro, seg\u00fan mis deseos: quer\u00eda saber cu\u00e1l era el camino que Dios deseaba que recorriera. No quer\u00eda ser libre para dar la espalda a la verdad; quer\u00eda una verdad que me hiciera libre. No ansiaba los espaciosos caminos placenteros, sino el angosto Camino que es Verdad y Vida. Y para todas esas cosas mi antigua Iglesia no me serv\u00eda de ayuda\u201d (Robert Hugh Benson. \u00abConfesiones de un converso\u00bb).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>Argumentaci\u00f3n:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ante todo, conviene tener clara qu\u00e9 es la infalibilidad del Papa, cu\u00e1l es su origen y por qu\u00e9 es instituida por Cristo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Papa es infalible \u2013o, lo que es lo mismo, no puede equivocarse- cuando solemnemente y bajo determinadas condiciones promulga y declara una ense\u00f1anza en materia de fe o de moral. Por lo tanto, la infalibilidad papal no implica que el Papa no pueda pecar, pues est\u00e1 relacionada con su ense\u00f1anza (un profesor puede estar ense\u00f1ando la verdad, en matem\u00e1ticas por ejemplo, y ser un malvado). Tampoco implica que el Papa tenga la raz\u00f3n siempre (en temas de tipo pol\u00edtico, por ejemplo), ni siquiera en temas de tipo estrictamente religioso. S\u00f3lo es infalible, tal y como indica el Catecismo, cuando de una manera expl\u00edcita, hablando como Pastor supremo de la Iglesia, dice que esa ense\u00f1anza en concreto es algo \u201crevelado por Dios para ser cre\u00eddo\u201d. En esos casos, se dice que el Papa habla \u201cex c\u00e1tedra\u201d. Son pocas las ocasiones en que esto se ha producido. En los \u00faltimos siglos s\u00f3lo se han proclamado tres dogmas de fe: uno precisamente sobre la infalibilidad (Concilio Vaticano I, 18 de julio de 1870), otro sobre la Concepci\u00f3n Inmaculada de Mar\u00eda (8 de diciembre de 1854) y el tercero sobre la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda al Cielo (1 de noviembre de 1950). Por lo tanto, en contra de lo que muchos afirman, el recurso a la infalibilidad ha sido utilizado en poqu\u00edsimas ocasiones por los Pont\u00edfices.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La infalibilidad papal \u2013y de los obispos unidos a \u00e9l- fue algo querido por el propio Cristo, cuando encarga a San Pedro que gobierne la Iglesia y que confirme en la fe a sus hermanos, los dem\u00e1s ap\u00f3stoles (cf. Jn 1, 42; Mc 3, 16; Mt 16, 18-19; Jn 21, 15-17; Lc 10, 16; Lc 22, 31-32). Est\u00e1 unida a una especial asistencia del Esp\u00edritu Santo. Aunque fue proclamada en el siglo XIX, eso no significa que existiera s\u00f3lo desde entonces; significa que s\u00f3lo entonces se proclam\u00f3 formal y obligatoriamente la necesidad de creer en ella, pero desde el principio se hab\u00eda asumido como una verdad de fe, aunque no sin controversias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El motivo es evidente: en cualquier empresa o instituci\u00f3n, es preciso que alguien tenga la \u00faltima palabra cuando la discusi\u00f3n y los distintos pareceres no permiten adoptar de manera un\u00e1nime un comportamiento. Tambi\u00e9n en la Iglesia ha sucedido y sucede esto. Desde sus inicios, debido a que est\u00e1 formada por hombres, se han dado interpretaciones diversas y a veces radicalmente opuestas a cuestiones decisivas (la naturaleza de Cristo, por ejemplo: si era verdadero Dios y si era verdadero hombre). Una y otra vez se produc\u00edan divisiones en el seno de la comunidad y cada una de las partes argumentaba con interpretaciones de la Escritura que parec\u00edan tener toda la verdad. Era necesario acudir a un arbitraje, a alguien que tuviera la \u00faltima palabra. Ese alguien, querido por Cristo, es el sucesor de Pedro, el obispo de Roma, el Papa. Los que rechazan la infalibilidad pontificia parecen olvidar que si no hubiera sido por ella no tendr\u00edamos la fe que tenemos, no creer\u00edamos que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, por hablar de algo en lo que coinciden la mayor\u00eda de las Iglesias. De hecho, cuando se ve la deriva que se est\u00e1 produciendo en la mayor parte de las Iglesias no cat\u00f3licas, arrastradas por el hurac\u00e1n del relativismo y del hedonismo, se aprecia much\u00edsimo m\u00e1s el gran don que es la figura del Papa y su capacidad para poner luz en medio de la confusi\u00f3n mediante este dogma extraordinario. Algunos, incluso, como Robert Hugh Benson o como Chesterton, se vieron atra\u00eddos por el catolicismo precisamente por eso.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por \u00faltimo, hay que aclarar, como indica el Catecismo (n\u00ba 892), que aunque no todas las ense\u00f1anzas del papa o de los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l gozan del car\u00e1cter de \u201cinfalibles\u201d, \u00e9stas deben ser acatadas \u201ccon esp\u00edritu de obediencia religiosa\u201d, pues son ense\u00f1anzas del Magisterio de la Iglesia y, sin ser dogmas de fe, vienen avaladas por las palabras de Cristo: \u201cQuien a vosotros os escucha, a m\u00ed me escucha\u201d (Lc 10, 16).<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque ya no es un tema tan debatido en los pa\u00edses secularizados, pues la mayor\u00eda es indiferente y ni siquiera sabe qu\u00e9 significa lo de la infalibilidad, suele ser todav\u00eda motivo de ataque a la Iglesia en pa\u00edses sometidos a<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/que-es-apologetica\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/429"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=429"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/429\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":508,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/429\/revisions\/508"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}