{"id":433,"date":"2015-12-07T18:35:21","date_gmt":"2015-12-07T18:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=433"},"modified":"2017-09-09T00:06:07","modified_gmt":"2017-09-09T00:06:07","slug":"que-es-apologetica-com-cuando-y-por-que-hacerla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/que-es-apologetica-com-cuando-y-por-que-hacerla\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es Apolog\u00e9tica, c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 hacerla?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Apolog\u00e9tica es la parte de la Teolog\u00eda que busca explicar lo que creemos y hacemos como cat\u00f3licos y, asimismo, expone los errores que van contra la fe cat\u00f3lica para proteger la integridad de la fe. Esta \u201casignatura\u201d teol\u00f3gica tuvo su esplendor durante la \u00e9poca de las grandes controversias, tanto contra los enemigos de la Iglesia como contra los herejes. Despu\u00e9s del Vaticano II fue relegada casi al olvido, pensando en que no hab\u00eda necesidad de ella, en una \u00e9poca marcada por el di\u00e1logo. Sin embargo, los ataques de las sectas por un lado y del secularismo laicista por otro, han vuelto a poner de manifiesto su utilidad. No se trata de argumentar agresivamente contra nadie, ni siquiera contra los que as\u00ed hacen contra nosotros, sino de saber dar una respuesta racional y coherente de las verdades en las que creemos.<\/p>\n<div><strong><u>\u00bfQu\u00e9 es Apolog\u00e9tica?:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como se ha dicho, la Apolog\u00e9tica es la defensa de la fe y la moral cat\u00f3lica desde una perspectiva teol\u00f3gica y, por lo tanto, argumentativa. Por extensi\u00f3n, se podr\u00eda considerar Apolog\u00e9tica a otras iniciativas, como las de defender a la Iglesia llevando a los tribunales a quienes la injurian o a quienes insultan a Cristo y a la Virgen. Sin embargo, en lo que a este tratado concierne, vamos a considerar la Apolog\u00e9tica desde su primera acepci\u00f3n: la defensa intelectual de las verdades de fe y de las reglas \u00e9ticas inspiradas en el Evangelio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La naturaleza de la Apolog\u00e9tica hace que sea eminentemente defensiva, lo cual le da un car\u00e1cter que a algunos le puedes parecer poco atractivo. No es una rama de la Teolog\u00eda destinada a proponer las verdades de la fe, como pueda ser la Dogm\u00e1tica, la Mariolog\u00eda, la Moral o las distintas disciplinas b\u00edblicas. Sin embargo, como es l\u00f3gico, se basa en ellas para extraer los argumentos que va a necesitar para defender y justificar las ense\u00f1anzas de la Iglesia. Pero, adem\u00e1s y en alg\u00fan caso, recurre a otras fuentes, externas incluso a la Teolog\u00eda, para aportar datos y argumentos que demuestren la fortaleza intelectual de las posturas de la Iglesia \u2013por ejemplo, cuando se acude a la Biolog\u00eda para confirmar que el embri\u00f3n es un verdadero ser humano-. Su car\u00e1cter defensivo hace que la Apolog\u00e9tica se vea limitada a la defensa de los temas en que se est\u00e1 centrando la controversia, con lo cual deja much\u00edsimos otros sin tratar (hoy, por ejemplo, no hay necesidad de justificar el rechazo de la Iglesia a la esclavitud, porque, te\u00f3ricamente, todo el mundo la rechaza). La Apolog\u00e9tica no es, pues, un buen m\u00e9todo para conocer el conjunto de las verdades de fe o de la moral cat\u00f3lica; no es una s\u00edntesis de la misma, una especie de catecismo resumido que poder ofrecer a los que est\u00e1n interesados por el cristianismo; es un tratado defensivo, destinado a demostrar la racionalidad y la validez intelectual y moral de nuestros planteamientos y, si fuera posible, a convencer a otros para que se adhieran a los mismos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay que dejar claro que si bien la Apolog\u00e9tica tiene el objetivo de defender, de ning\u00fan modo tiene la misi\u00f3n de atacar los principios de nadie. La Iglesia no ataca nunca. Se defiende de los ataques que recibe y expone de manera propositiva sus propias convicciones, pero sin que esta proposici\u00f3n revista nunca el car\u00e1cter de ataque y agresividad de que nosotros somos objeto, tanto por las sectas como por el laicismo. La Iglesia expone su fe y sus principios morales y reclama libertad para hacerlo y libertad para que los que quieran adherirse a ellos e integrarse en la comunidad cat\u00f3lica puedan hacerlo, pero ni obliga a nadie ni tiene como objetivo desprestigiar las creencias de los dem\u00e1s pensando que as\u00ed sus decepcionados fieles engrosar\u00e1n las propias filas. La proposici\u00f3n que hace la Iglesia de sus propias convicciones, incluso aunque a veces sea hecha de forma comparativa a las creencias de otros \u2013por ejemplo, cuando se habla de la idea de Dios entre nosotros y de la idea de dios que hay en el hinduismo, o cuando se habla del matrimonio monog\u00e1mico y se compara con el polig\u00e1mico que tienen otras religiones- se intenta no herir los sentimientos de nadie, pues se tiene claro que, si no en todos los casos s\u00ed en muchos, en las dem\u00e1s religiones hay elementos de verdad que merecen respeto, por m\u00e1s que no est\u00e9 en ellas la verdad plena, la cual se encuentra s\u00f3lo y \u00fanicamente en la Iglesia cat\u00f3lica, fundada por Cristo, que es la Verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>\u00bfC\u00f3mo hacer Apolog\u00e9tica?:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Apolog\u00e9tica, debido a su naturaleza defensiva, tiene una dificultad de origen: el peligro de la agresividad. Responder a los que atacan sin recurrir a sus m\u00e9todos no es f\u00e1cil y, sin embargo, ah\u00ed reside buena parte de la fuerza cat\u00f3lica: no hacer el mal a quien nos hace el mal, no responder con insultos a los que nos insultan, no pagar a nadie con la misma moneda del odio con que ellos nos pagan. La Apolog\u00e9tica, pues, tiene que estar dominada siempre por la paz, por la exposici\u00f3n pac\u00edfica y razonada de argumentos, de datos, de testimonios, de experiencias vitales. Como toda defensa \u2013basta con pensar en lo que es un partido de f\u00fatbol-, su primer objetivo es que los fieles cat\u00f3licos no tengan la impresi\u00f3n de que sus planteamientos de fe o de moral son rid\u00edculos, anticuados e incluso irracionales -volviendo al s\u00edmil del partido de f\u00fatbol, el primer objetivo es que no te metan goles-, evitando as\u00ed la fuga de esos fieles a las sectas o al laicismo ateo. S\u00f3lo en un segundo momento \u2013que hay que procurar que llegue- se intentar\u00e1 convencer al que ataca de que nuestro planteamiento es mejor que el suyo \u2013se intentar\u00e1 meter un gol en la porter\u00eda contraria-. As\u00ed, pues, la Apolog\u00e9tica tiene dos objetivos: uno dirigido a los propios cat\u00f3licos, para reforzar sus convicciones y ayudarles a que las defiendan con los necesarios recursos intelectuales, y otro dirigido a los enemigos de la Iglesia para hacerles ver que no tienen raz\u00f3n y que los planteamientos de la Iglesia son m\u00e1s correctos, m\u00e1s humanos, m\u00e1s verdaderos que los suyos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El car\u00e1cter defensivo de la Apolog\u00e9tica exige \u2013salvo que se quiera ir a una especie de suicidio anunciado- que se establezcan unas m\u00ednimas reglas de juego en el debate. Una de ellas es la racionalidad de los argumentos y la exclusi\u00f3n de la agresividad. Otra \u2013por ejemplo, de cara al di\u00e1logo con las sectas- es la utilizaci\u00f3n de unos instrumentos aceptados por todos, como es el caso de las traducciones b\u00edblicas. As\u00ed mismo, es preciso dejar claro que los juicios sobre los hechos hist\u00f3ricos deben hacerse a la luz de los criterios de valoraci\u00f3n moral que hab\u00eda cuando esos hechos se produjeron y no a la luz de los criterios que tenemos hoy \u2013como cuando se tratan temas como el de la Inquisici\u00f3n o las Cruzadas-. Tambi\u00e9n hay que dejar claro que los comportamientos err\u00f3neos de algunos miembros de la instituci\u00f3n no deben ser achacados al conjunto de los que pertenecen a ella, salvo que procedan directamente de sus enunciados te\u00f3ricos \u2013si la Iglesia predica la castidad y un cura comete un pecado de pederastia, la Iglesia no es responsable-. A la vez, hay que pedirle a los que atacan que acepten que ellos pueden ser, a su vez, atacados -como cuando se le plantea a un laicista que se burla de la fe en la existencia de Dios la existencia en \u00e9l de una incongruencia al no poder demostrar que Dios no existe-.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>\u00bfCu\u00e1ndo hacer Apolog\u00e9tica?:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En los primeros siglos del cristianismo, en aquel contexto pagano o jud\u00edo en el que se desenvolv\u00eda y desarrollaba nuestra fe, la Apolog\u00e9tica se ejercitaba en los foros de debate intelectual \u2013los ateneos, las academias, las sinagogas- y s\u00f3lo m\u00e1s tarde \u2013y con menos rigor ideol\u00f3gico- se extendi\u00f3 al resto de los ambientes \u2013la familia, el trabajo, los amigos&#8230;-. En nuestra \u00e9poca, tan parecida a aquella en muchas cosas, tenemos que volver a recuperar la presentaci\u00f3n de nuestra fe en ambos \u00e1mbitos: los nuevos are\u00f3pagos \u2013los medios de comunicaci\u00f3n, las universidades- y los cl\u00e1sicos \u2013desde el hogar hasta los puestos de trabajo-. Hoy es tan necesario como entonces formar a los cat\u00f3licos en los principios y argumentos b\u00e1sicos de la Apolog\u00e9tica, en parte para que ellos no duden de su fe y en parte para que puedan intentar convencer a otros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, no hay que olvidar que, por un lado, la Apolog\u00e9tica es \u201cdefensa\u201d y eso condiciona el momento de su ejercicio \u2013no hay que ser los primeros en sacar los temas conflictivos, sino esperar a que sean los otros los que los saquen- y, por otro, que con argumentos, por muy bien trabados que est\u00e9n desde el punto de vista intelectual, dif\u00edcilmente se va a convencer a nadie o se le va a introducir en la Iglesia. La fe se puede argumentar, justificar y defender, pero no suele ser ese el camino por el cual llega al coraz\u00f3n del hombre, por el cual se produce la conversi\u00f3n. Por eso es imprescindible acompa\u00f1ar la Apolog\u00e9tica con la oraci\u00f3n y con el testimonio de una vida coherente con lo que se defiende.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por otro lado, y siempre con respecto al \u201ccu\u00e1ndo hacer Apolog\u00e9tica\u201d, hay que aprender a distinguir los momentos en que estamos siendo atacados y lo que hay detr\u00e1s de los que nos atacan, con el fin de actuar de una manera o de otra. Por ejemplo, no es lo mismo responder a una cr\u00edtica contra la existencia del Dios-Amor bas\u00e1ndose en la existencia del sufrimiento humano cuando esa cr\u00edtica la hace un compa\u00f1ero de trabajo cargado de anticlericalismo, que cuando la hace una persona que est\u00e1 profundamente herida por la muerte de un hijo. En un caso habr\u00e1 que contestar con argumentos y en el otro quiz\u00e1 convenga guardar un respetuoso silencio o decir al que se est\u00e1 desahogando que m\u00e1s adelante ya hablaremos sobre el asunto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>\u00bfPor qu\u00e9 hacer Apolog\u00e9tica?:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los motivos para hacer frente a los que atacan a la Iglesia, a nuestra fe y a nuestros principios \u00e9ticos, son, esencialmente, dos: la justicia y la gratitud.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La justicia, aunque tiene distintos apellidos \u2013justicia distributiva, justicia conmutativa&#8230;- es esencialmente darle a cada uno lo que tiene derecho a recibir. En este caso, podr\u00edamos decir que debemos defender a la Iglesia porque tiene derecho a ello, porque tiene la verdad y la verdad tiene derecho a ser defendida de los ataques que sufre. Si no defendemos la verdad contenida en los enunciados doctrinales y morales de la Iglesia, cometemos una injusticia, pues dejamos que la verdad sea agredida y humillada por los que, no teni\u00e9ndola, s\u00ed tienen sin embargo mejores aliados que propagan argumentos que o son totalmente falsos o, al menos, lo son parcialmente. Adem\u00e1s, esta defensa de la Iglesia nos interesa a nosotros mismos, pues somos parte de ella; por mucho que pensemos que no va con nosotros o con los nuestros, todo termina por afectarnos; si nos callamos porque no queremos l\u00edos ni queremos tomarnos la molestia de poner freno a los que atacan a la Iglesia, puede ser que nosotros mismos y no la Iglesia \u2013o uno de los nuestros- seamos la pr\u00f3xima v\u00edctima.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El otro motivo es la gratitud. La Iglesia es nuestra madre y en ella nos hemos encontrado con el Cristo vivo. Lo menos que podemos hacer por ella es salir en su defensa cuando es atacada desde tantos frentes, por unos \u2013los laicistas- y por otros \u2013las sectas-. La mejor forma de demostrarle a Dios nuestro agradecimiento por el don que representa la Iglesia, por el hecho de que en ella le podemos encontrar en los sacramentos y que ella nos transmite fielmente la doctrina revelada por Cristo, es salir en su defensa cuando nos necesita.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esos motivos deber\u00edan ser suficientes para tomarse en serio la Apolog\u00e9tica. Eso significa que no podemos pretender defender a la Iglesia sin la debida formaci\u00f3n. Es cierto que no todos tienen a su alcance la posibilidad de cursar varios a\u00f1os de Teolog\u00eda, pero hoy hay muchos libros divulgativos, escritos con un nivel accesible, que se pueden leer y en los que se pueden encontrar los argumentos b\u00e1sicos para hacer frente a los ataques m\u00e1s habituales. Estos, por otro lado, no dejan de ser s\u00f3lo un pu\u00f1ado, pues la mayor\u00eda de los que atacan a la Iglesia se mueve en un estrecho c\u00edrculo de t\u00f3picos y casi todos ellos tienen menos argumentos de los que nosotros, con una lectura sencilla, podamos adquirir. Adem\u00e1s, siempre est\u00e1 el recurso a la \u201cautoridad\u201d \u2013como decir: yo de eso no s\u00e9, pero si quieres te presento a un sacerdote con el que podr\u00e1s debatir ese tema si te interesa-, que debemos utilizar cuando no tengamos argumentos suficientes, sin que eso nos sirva de excusa para no adquirirlos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No podemos seguir asistiendo impasibles a los ataques a la Iglesia o a las blasfemias contra Dios, la Virgen o los santos. Tampoco podemos limitarnos a mover la cabeza en se\u00f1al de pesar, a criticar a los que lo hacen, a decir que alguien tendr\u00eda que intervenir. Ese alguien es Dios y quiere hacerlo, necesita hacerlo, a trav\u00e9s nuestro. \u00c9l se merece que nos tomemos el peque\u00f1o esfuerzo de prepararnos para conseguirlo.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apolog\u00e9tica es la parte de la Teolog\u00eda que busca explicar lo que creemos y hacemos como cat\u00f3licos y, asimismo, expone los errores que van contra la fe cat\u00f3lica para proteger la integridad de la fe. 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