{"id":517,"date":"2015-12-07T18:10:33","date_gmt":"2015-12-07T18:10:33","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=517"},"modified":"2017-09-08T23:37:49","modified_gmt":"2017-09-08T23:37:49","slug":"en-que-creen-los-que-dicen-que-no-creen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/en-que-creen-los-que-dicen-que-no-creen\/","title":{"rendered":"\u00bfEn que creen los que dicen que no creen?"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>Normalmente soportamos ataques de personas que dicen ser ateas o que dicen que son indiferentes ante el hecho religioso (agn\u00f3sticos). Tenemos que defendernos de esos ataques y para ello surgi\u00f3, desde el principio de la Iglesia, la Apolog\u00e9tica. Pero no hay que olvidar que la mejor defensa pasa por un buen ataque, en el sentido dial\u00e9ctico de la palabra por supuesto. Los que dicen que no creen (ateos o agn\u00f3sticos) son en realidad creyentes, aun sin saberlo. Sus \u201cdioses\u201d son de barro e incluso son destructivos para el ser humano que los \u201cadora\u201d. No en vano Chesterton dijo aquello de \u201clos que no creen en Dios son capaces de creer en cualquier cosa\u201d. Debemos dec\u00edrselo, pues siempre cabe la posibilidad, casi milagrosa, de que se den cuenta y rectifiquen, dejando de adorar a los \u00eddolos para adorar al \u00fanico Dios verdadero. Podemos resumir la fe de los \u201cno creyentes\u201d en cuatro bloques: el hombre, los ideales, la ciencia y la materia.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong><u>Fe en el hombre y en la Humanidad:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como ya se ha dicho, la fe es inherente a la naturaleza humana. En lo que implica de confianza, se puede afirmar que sin ella no podr\u00edamos vivir, pues no podemos dar ni un paso o tener una sola relaci\u00f3n humana sin confiar en algo o en alguien. La cuesti\u00f3n no es, por lo tanto, elegir entre tener o no tener fe, sino elegir en qui\u00e9n se deposita esa fe, se pone la confianza. Todos somos creyentes, pues, y eso debe hacernos respetuosos a todos hacia el hecho de la fe considerada en s\u00ed misma, aunque podamos tener muchas objeciones acerca del contenido de la fe que tienen otros. Algunos, como nos dicen con frecuencia a los cristianos, no s\u00f3lo dudan y desconf\u00edan del contenido de nuestra fe, sino que la consideran rid\u00edcula e incluso inhumana. Nosotros, por el contrario, consideramos absurda e incluso da\u00f1ina buena parte del contenido de la fe que tienen los que dicen que no tienen fe y nos atacan a nosotros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Veamos, por ejemplo, la fe de aquellos que dicen creer en la Humanidad. Recientemente, el pol\u00edtico socialista espa\u00f1ol Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero afirmaba que la fe en el hombre es la \u00fanica religi\u00f3n posible. Pero \u00bfen qu\u00e9 hombre creer? \u00bfen qu\u00e9 hombre confiar? Y, adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n es el hombre que dice creer en el hombre?. Ante ambas cuestiones tenemos que concluir que tanto el hombre en el que se cree como el hombre que cree es un ser fr\u00e1gil, limitado, contradictorio, con sombras y luces. \u00bfSe puede \u201cadorar\u201d a alguien as\u00ed? Esta pregunta la han contestado ya otros. Hobbes, por ejemplo, dijo que \u201cel hombre es lobo para el hombre\u201d; Sartre lleg\u00f3 a afirmar que \u201cel infierno es mi pr\u00f3jimo\u201d y en el Antiguo Testamento se dice: \u201cMaldito el hombre que conf\u00eda en el hombre, que en \u00e9l pone su fuerza y aparta del Se\u00f1or su coraz\u00f3n\u201d (Jr 17, 5). Por lo tanto, cuando se dice que se cree en el hombre, se suele decir en realidad que se cree en un tipo de hombre que no existe, una especie de \u00e1ngel humano, alguien bueno que nunca obra el mal. Se espera de ese hombre inexistente que llene el propio coraz\u00f3n, lo cual lleva siempre a la frustraci\u00f3n, pues nadie m\u00e1s que Dios puede llenar el coraz\u00f3n humano, ya que s\u00f3lo Dios es Dios, s\u00f3lo Dios es perfecto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo mismo se puede decir de aquellos que, ante las evidentes contradicciones del ser humano, generalizan la propuesta y dicen creer en el conjunto de esos seres humanos, en la Humanidad. Esta generalizaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s absurda, pues si una persona tiene bueno y malo, el conjunto de todas las personas tendr\u00e1 tambi\u00e9n la suma de todo lo bueno y de todo lo malo, con una alta probabilidad de que lo malo termine por imponerse a lo bueno. \u00bfEn qu\u00e9 Humanidad se cree, en la que ha protagonizado cruent\u00edsimas guerras, en la que no logra resolver los problemas de distribuci\u00f3n de la riqueza, en la que est\u00e1 esquilmando el planeta? Creer en la Humanidad, lo mismo que creer en el hombre, significa adorar a la Humanidad o adorar al hombre. Y esa adoraci\u00f3n implica sometimiento, abandono al menos parcial de la propia libertad en manos de alguien que se confirma una y otra vez como imperfecto y en no pocas ocasiones como cruel. \u00bfPuede esa fe competir con la fe en un Dios misericordioso, en un Dios que se hace hombre \u2013un hombre realmente bueno- y que acepta la terrible muerte de la cruz para salvar al hombre? Si los que dicen creer en el hombre tuvieran un m\u00ednimo de coherencia y de consistencia intelectual, caer\u00edan de rodillas inmediatamente ante Cristo, verdadero hombre, ador\u00e1ndolo como el modelo perfecto de ser humano; tan perfecto e irrepetible que era, a la vez, verdadero Dios. En alguien que ha dado la vida por ti se puede creer, se puede confiar; en alguien que predica y practica la paz, el amor, la justicia, se puede depositar la confianza y, como consecuencia, se puede y se debe intentar devolver algo de lo que de \u00c9l \u2013Cristo- se ha recibido. Por eso el cristianismo siempre estimula a sacar de uno mismo lo mejor que se lleva dentro. En cambio, \u00bfqu\u00e9 hacen por el hombre y la Humanidad los que dicen que creen en ellos? En la mayor parte de los casos, su fe no les lleva a un compromiso por aquello en lo que dicen creer, a una conversi\u00f3n, a una lucha por ayudar a esa Humanidad en la que dice creer. Salvo raras excepciones, su postura es una m\u00e1scara que oculta un enorme ego\u00edsmo y que s\u00f3lo sirve para justificar su conciencia, la cual tampoco necesita mucho para ser justificada pues suele estar con frecuencia dormida. \u00bfC\u00f3mo se entiende, si no, que la pr\u00e1ctica totalidad de los que dicen creer en el hombre y en la Humanidad est\u00e9n a favor del aborto? La mayor\u00eda de ellos se preocupan m\u00e1s por la suerte de las focas que por la de los ni\u00f1os no nacidos. \u00bfC\u00f3mo se entiende que la mayor\u00eda de todos los que dicen profesar esa fe vivan c\u00f3modamente y hagan tan poco por los que est\u00e1n en situaciones de miseria? Curiosa y significativamente, los pobres no tienen estas singulares creencias, que son m\u00e1s bien cosa de ricos, de burgueses bien instalados a los que en realidad lo que les molesta es la exigencia moral del cristianismo que, entre otras cosas, obliga a sus seguidores a practicar la justicia y la limosna.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>Fe en los ideales:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ante la inconsistencia que supone creer \u2013y su sin\u00f3nimo confiar- en el hombre y en la Humanidad, algunos se refugian en otra fe, la fe en los ideales, en las grandes causas. Estos ideales suelen ser normalmente buenos y no hay nada que objetar, en principio, a la b\u00fasqueda e intento de su aplicaci\u00f3n. No s\u00f3lo no estar\u00edan re\u00f1idos con la fe en Dios, sino que el cristianismo los ofrece como algo suyo; en la mayor parte de los casos, adem\u00e1s, han tenido su origen en la fe cristiana o en aquella en la que \u00e9sta hunde sus ra\u00edces, la fe jud\u00eda. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica, y tal y como demuestra la historia, estas grandes causas han sido utilizadas para seducir al hombre de buena voluntad y conducirle hacia tipos de opresi\u00f3n o de esclavitud totalmente inhumanos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por ejemplo, la patria. \u00bfNo fue esa la bandera que enarbol\u00f3 Hitler y que le permiti\u00f3 seducir a la naci\u00f3n alemana y llevarla a la locura de la segunda guerra mundial, con los campos de exterminio incluidos? Otro ejemplo: la justicia. \u00bfNo fue en su nombre que se alzaron Lenin y despu\u00e9s Stalin y tantos otros, para terminar creando, por un lado, una \u201cnomenclatura\u201d corrupta en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y, por otro, un gran n\u00famero de campos de concentraci\u00f3n en los que fueron torturados y asesinados millones de personas? Y otro: el concepto o ideal de \u201cprogreso\u201d, tan ambiguo como extendido y que identifica hoy a una gran cantidad de personas que se consideran a s\u00ed mismas \u201cprogresistas\u201d. Pero, \u00bfen qu\u00e9 consiste ese progreso? \u00bfEs progreso matar a cien mil ni\u00f1os al a\u00f1o en Espa\u00f1a gracias a la ley del aborto? \u00bfEs progreso tener leyes que permiten a los ni\u00f1os ser adoptados por parejas homosexuales, sin respetar su derecho a ser educados por un hombre y una mujer? \u00bfEs progreso tratar a los embriones humanos como si fueran embriones de rat\u00f3n? \u00bfEs progreso instalar en la sociedad un clima de permisividad que haga que dos de cada tres adolescentes se emborrachen los fines de semana, que aumente el n\u00famero de embarazos en menores a pesar de que tienen toda la informaci\u00f3n sobre el tema y que la cantidad de v\u00edctimas por violencia dom\u00e9stica crezca continuamente? En nombre de grandes y hermosos ideales se llevan a cabo acciones terroristas contra v\u00edctimas inocentes y aunque se pueda decir que los que las ejecutan son, en realidad, contrarios a las causas por las que luchan, matan y mueren, es evidente que su propia existencia arroja sombras de sospecha sobre la capacidad de control que tienen los que las dirigen. La historia demuestra que los ideales se han convertido en ideolog\u00edas y que \u00e9stas han sido manipuladas por sus dirigentes para hacer que sus seguidores terminen por hacer cosas totalmente contrarias a las que en principio pretend\u00edan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfSe puede \u201ccreer\u201d, a la vista de eso, en la justicia, en la patria, en el progreso, hasta el punto de entregar la vida a una causa as\u00ed sin m\u00e1s discernimiento? \u00bfNo se corre el riesgo de ser manipulado por los que las dirigen? Adem\u00e1s, en concreto y en lo cotidiano, \u00bfqu\u00e9 supone ese tipo de fe para el que te\u00f3ricamente la ostenta? En la mayor parte de los casos es s\u00f3lo una coartada para justificar la conciencia, coartada que se justifica con el voto a un partido \u201cprogresista\u201d \u2013el cual, por cierto, se presenta cada vez m\u00e1s religiosamente, reclamando que se le apoye mediante una opci\u00f3n de fe, como ha hecho el Partido Socialista en la campa\u00f1a electoral de 2008, debido seguramente a que no pod\u00eda presentar pruebas que avalaran su gesti\u00f3n en el gobierno- o con alg\u00fan acto simb\u00f3lico de tipo caritativo \u2013apadrinar a un ni\u00f1o a trav\u00e9s de una ONG o mandar dinero cuando hay una desgracia en alg\u00fan rinc\u00f3n del mundo-.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El cristianismo, por el contrario, implica una gran exigencia \u00e9tica que mueve al creyente a cumplir de verdad y en su vida cotidiana con esos valores, con esas grandes causas. Se podr\u00e1 objetar que los cristianos no siempre han sido coherentes con lo que predican, lo cual es cierto, pero tambi\u00e9n es verdad que al menos tienen sentido de pecado y que la certeza de que han obrado mal les lleva permanentemente al arrepentimiento y a la conversi\u00f3n. El hecho de que la conciencia cristiana sea insobornable hace que, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, tanto desde el punto de vista individual como desde el colectivo, se emita un \u201cmea culpa\u201d y se intenten corregir los errores cometidos. As\u00ed vemos que la Iglesia ha pedido perd\u00f3n por sus pecados, mientras que no lo han hecho los representantes de esas ideolog\u00edas que tantos millones de muertos provocaron; al contrario, se siguen mostrando orgullosos de lo que hicieron y, si pudieran, de una u otra forma parece que volver\u00edan a hacer lo mismo. Nuestra fe conduce a la humildad, al examen de conciencia, al arrepentimiento, a la conversi\u00f3n, a la lucha por la coherencia y por la mejora. La suya conduce a la obstinaci\u00f3n en el mal, a la soberbia en creer que nunca se han equivocado aunque la realidad grite lo contrario.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>Fe en la ciencia:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La fe en la ciencia \u2013y en su consecuencia, la t\u00e9cnica- es muy antigua y se puso de moda a partir de los siglos XVI y XVII, como una alternativa a la fe religiosa. El \u201ccreyente\u201d en la ciencia arguye que \u00e9l no puede ni quiere creer en nada que no sea demostrable cient\u00edficamente. S\u00f3lo le vale lo que se pueda cortar, medir o pesar. Como ya se ha dicho, este tipo de \u201cfe\u201d es inhumana, pues deja de lado elementos caracter\u00edsticos e imprescindibles de la naturaleza humana, como es la confianza en alguien o el amor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La fe en la ciencia es esgrimida, tambi\u00e9n, por aquellos que creen que ciencia y t\u00e9cnica solucionar\u00e1n los problemas de la Humanidad. Es cierto que ambas, ciencia y t\u00e9cnica, han contribuido much\u00edsimo a paliar algunos problemas vitales, tales como el hambre, pero tambi\u00e9n es verdad que no s\u00f3lo no los han resuelto del todo sino que han creado otros nuevos, como la crisis ecol\u00f3gica. Desde hace ya muchos a\u00f1os \u2013aunque algunos no se hayan enterado- existe en la propia comunidad cient\u00edfica un sano escepticismo con respecto a la capacidad que la ciencia tiene tanto para responder a las grandes preguntas que el hombre se hace como para resolver sus mayores problemas. Y eso no s\u00f3lo por la limitaci\u00f3n de la ciencia en s\u00ed, sino porque \u00e9sta es desarrollada por seres humanos y, en consecuencia, es v\u00edctima de los defectos y limitaciones de los cient\u00edficos. La ciencia sin \u00e9tica puede destruir al hombre, como se ha puesto de manifiesto con la energ\u00eda at\u00f3mica y con un desarrollo no sostenible y esquilmador de los recursos naturales. Por eso cobra cada vez m\u00e1s sentido la afirmaci\u00f3n de Juan Pablo II: \u201cS\u00ed a la ciencia con conciencia\u201d. O lo que es lo mismo: \u201cS\u00ed a la ciencia con \u00e9tica\u201d. Pero esta afirmaci\u00f3n abre inmediatamente la puerta a un debate: \u00bfQu\u00e9 \u00e9tica?. Hay una \u201c\u00e9tica\u201d \u2013si es que se la puede llamar as\u00ed- que ve bien el sacrificio de seres humanos en aras de un supuesto progreso cient\u00edfico que, te\u00f3ricamente, beneficiar\u00eda a la Humanidad a largo plazo; ah\u00ed est\u00e1n los experimentos del nazi Mengele o los que, a escondidas, se han hecho con presos en las c\u00e1rceles y con moribundos en los hospitales; ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n la experimentaci\u00f3n con embriones humanos, considerados por algunos como mero material de laboratorio. Para evitar que la ciencia pueda ser manipulada por cient\u00edficos sin escr\u00fapulos morales o por pol\u00edticos con a\u00fan menos escr\u00fapulos, es necesario que existan unas limitaciones morales que no permitan hacer todo lo que t\u00e9cnicamente se puede hacer. Esas limitaciones no son de naturaleza confesional cristiana, o musulmana, o budista o de cualquier otra religi\u00f3n, sino que deben estar basadas en los derechos humanos y en el respeto a la naturaleza. Por eso, los que creen sinceramente en la ciencia tienen que concluir que sin una fuerza externa a ella que garantice el justo uso de la misma, \u00e9sta puede convertirse en un instrumento de destrucci\u00f3n, como de hecho ha sucedido en tantas ocasiones. \u00bfSe puede creer, pues, en la ciencia sin poner ninguna reserva a esta fe? Los que lo hacen corren el riesgo de convertirse en \u201caprendices de brujo\u201d, en colaboradores directos o indirectos de una alquimia terror\u00edfica que, una vez desatada, resultar\u00eda muy dif\u00edcil de controlar. Y esto no es \u201cciencia ficci\u00f3n\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>Fe en la materia:<\/u><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los tres tipos de \u201cfe\u201d expuestos hasta ahora, practicados por algunos de los que dicen que no tienen fe, tienen, en realidad, muy pocos seguidores. La mayor\u00eda, incluso de entre los que dicen que creen en el hombre, en los grandes ideales o en la ciencia, en realidad en lo que creen es en la materia. El \u201cmaterialismo\u201d es la fe a la que rinden culto la mayor parte de los ateos y agn\u00f3sticos que nos rodean, sean o no conscientes de ello.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este materialismo tiene, a su vez, distintos rostros. Es un dios con muchas caras, un \u201cpolite\u00edsmo\u201d que se camufla en distintas \u201cdivinidades\u201d. Uno de esos \u00eddolos, de los m\u00e1s adorados, es el dinero; por \u00e9l viven muchos y, en la pr\u00e1ctica, a \u00e9l sacrifican su tiempo, su salud, su familia, su vida. Este \u00eddolo letal tiene algunos aliados y de entre ellos el m\u00e1s mort\u00edfero es el poder; la ambici\u00f3n subyuga a muchos que, por dinero o simplemente por ocupar un puesto m\u00e1s alto en el escalaf\u00f3n, no dudan en estropear tantas cosas hermosas para conseguir algo que, en realidad, vale much\u00edsimo menos. Otro \u00eddolo muy adorado es el sexo, con su variante de la b\u00fasqueda de todo lo que da placer al cuerpo \u2013comida, viajes-; no s\u00f3lo se cometen las mayores aberraciones en el \u00e1mbito sexual, sino que se hacen sin pudor, jact\u00e1ndose de hacerlas e incluso ridiculizando como anticuado a quien no las hace; y lo mismo se puede decir de las ridiculeces a que lleva la necesidad de buscar placeres ligados a la opulencia: mientras millones de seres humanos mueren literalmente de hambre y de sed, unos pocos pagan grandes fortunas por huevos de pescado (caviar) o por huevos de caracol, por una botella de vino a\u00f1ejo que quiz\u00e1 est\u00e1 picado, o por alguna otra exquisitez que se hacen traer a sus mesas desde los rincones m\u00e1s alejados del planeta; y si nos fijamos en el dinero que se gasta en los viajes, vemos que en el fondo de muchos de ellos lo que hay es una necesidad de huir de la propia realidad cotidiana, de buscar fuera y lejos lo que no se encuentra cerca y dentro; cabr\u00eda recordar aquello que escribi\u00f3 Saint Exupery en \u201cEl Principito\u201d: \u201cLos hombres cultivan cien tipos de rosas en un solo jard\u00edn cuando lo que buscan podr\u00edan encontrarlo en una sola de ellas\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay un \u00eddolo, no obstante, que es a\u00fan m\u00e1s adorado que todos los anteriores, aunque no lo parezca: el de la pereza, en de la comodidad. A este s\u00ed que se rinde la mayor\u00eda y a \u00e9l sacrifican sus vidas, pues por no hacer un esfuerzo no llevan a cabo ninguno de los planes que tiene o no luchan por ninguno de los ideales que quiz\u00e1 alguna vez tuvieron en su coraz\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El cristianismo, en cambio, debido a su r\u00edgido y estricto monote\u00edsmo, no nos permite adorar a estos dioses hechos de barro. El dinero es importante y es leg\u00edtima una cierta ambici\u00f3n; el sexo tiene un lugar destacado en la vida del hombre dentro del matrimonio y con las debidas condiciones, pues ha sido creado por Dios; del mismo modo, el cristiano valora el descanso, con todo lo que lleva consigo. Pero todo esto est\u00e1 supeditado a la adoraci\u00f3n del \u00fanico Dios verdadero y, por lo tanto, no se convierte en un valor en s\u00ed mismo, en algo a lo que adorar, sino en algo de lo que servirse siempre y cuando sea \u00fatil para el servicio supremo que se quiere y se debe realizar: el servicio a un Dios que es amor y que, por amor a \u00c9l, nos manda amar al pr\u00f3jimo, a todo pr\u00f3jimo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cambio, el adorador del materialismo, al no tener esa voz de Dios externa a \u00e9l y purificadora \u2013que es la voz de la conciencia rectamente formada-, termina por recibir facturas que no puede pagar, en forma de consecuencias por sus excesos o en forma de rechazo por parte de aquellos que los han padecido. Es muy curioso ver cu\u00e1nta gente piensa que las cosas son buenas o malas en funci\u00f3n de lo que cada uno decida \u2013estos, por lo tanto, atacan a la Iglesia porque la consideran una tirana que, teniendo el poder de decir que cualquier cosa es buena, no lo hace, con lo que esclaviza a sus seguidores y les impide gozar de la vida-. En realidad, las cosas son buenas o malas en s\u00ed misma y por s\u00ed mismas. Fumar no es malo porque lo diga la Iglesia, sino porque lo dicen los pulmones del fumador. Beber en exceso no es malo porque exista un quinto mandamiento que le dice al creyente que no puede matar y que, por lo tanto, tampoco puede hacerse da\u00f1o a s\u00ed mismo, sino porque lo dice el h\u00edgado del bebedor. Olvidar esta ley elemental, este sano realismo, pone al hombre en manos de dioses inanimados que terminan por destruir a sus adoradores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nuestra obligaci\u00f3n como creyentes en el \u00fanico y verdadero Dios, y para eso est\u00e1 la Apolog\u00e9tica, consistir\u00e1 no s\u00f3lo en defendernos de los ataques que nos hacen nuestros enemigos, sino en demostrarles que ellos, aun sin saberlo, est\u00e1n adorando a dioses que van a terminar por destruirles, aunque en un primer momento les den la \u201cfelicidad\u201d material que andan buscando. Y eso no s\u00f3lo sucede desde la perspectiva de la vida eterna, sino que esa destrucci\u00f3n comienzan a experimentarla ya en esta tierra. Del mismo modo, nosotros, tambi\u00e9n en esta tierra, gozamos ya de un anticipo de la felicidad eterna que se nos ha prometido.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Normalmente soportamos ataques de personas que dicen ser ateas o que dicen que son indiferentes ante el hecho religioso (agn\u00f3sticos). Tenemos que defendernos de esos ataques y para ello surgi\u00f3, desde el principio de la Iglesia, la Apolog\u00e9tica. 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