{"id":545,"date":"2015-12-07T17:40:23","date_gmt":"2015-12-07T17:40:23","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=545"},"modified":"2017-09-07T17:12:06","modified_gmt":"2017-09-07T17:12:06","slug":"el-silencio-de-dios-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-silencio-de-dios-ii\/","title":{"rendered":"El silencio de Dios (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>En el cap\u00edtulo anterior, tambi\u00e9n dedicado al \u201csilencio de Dios\u201d, es decir, a la aparente indiferencia de Dios ante el sufrimiento humano, ve\u00edamos que el gran argumento de nuestra fe en el amor de Dios al hombre lo encontramos en Cristo, en su nacimiento, muerte y resurrecci\u00f3n. Esa es la prueba m\u00e1xima del amor de Dios, que no anula el misterio ni contesta a todos los por qu\u00e9s. Es la prueba m\u00e1xima, pero no la \u00fanica, como veremos a continuaci\u00f3n.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>\u201cTanto am\u00f3 Dios al mundo que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para la salvaci\u00f3n del mundo\u201d. Esta es la firme convicci\u00f3n de un testigo directo de lo que ocurri\u00f3, de un compa\u00f1ero de Jes\u00fas, el ap\u00f3stol san Juan (Jn 3, 16-17). Esta es tambi\u00e9n la convicci\u00f3n de todos los cristianos, la certeza que nos hace mantener la fe en el amor de Dios aun en medio de los problemas y sufrimientos, de eso que se ha venido a llamar \u201cel silencio de Dios\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero, \u00bfes tan profundo el silencio de Dios? \u00bfS\u00f3lo el grito de abandono de Cristo en la cruz lo rompe?. O, dicho de otro modo, \u00bfno hay m\u00e1s motivos para creer en el amor de Dios que contemplar al Hijo de Dios colgando de un madero?.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Empecemos a dar respuesta a esta pregunta por lo m\u00e1s pr\u00f3ximo, por lo que nos ocurre a nosotros mismos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con mucha frecuencia -pr\u00e1cticamente siempre- la cr\u00edtica a Dios por su pretendido silencio tiene lugar ante el sufrimiento propio o ajeno y, en este \u00faltimo caso, puede suceder que el que sufre sea alguien muy querido por nosotros o bien alguien a quien no conocemos pero cuyo sufrimiento nos impresiona por su dramatismo y extensi\u00f3n (el caso de una cat\u00e1strofe natural o de una guerra o de un ni\u00f1o&#8230;). En cualquiera de estos casos que provocan nuestras dudas de fe, suele suceder que nos olvidemos de una parte de la realidad: la existencia del bien, de lo bueno, en la propia vida o en la vida de esos a los que ahora compadecemos y cuya desgracia nos impacta. Si creo tener motivos para protestar ante Dios por la existencia de una grave enfermedad, por ejemplo, deber\u00eda tener tambi\u00e9n motivos, en la m\u00e1s elemental justicia, para darle gracias por el tiempo que no he tenido esa enfermedad o por el resto de enfermedades que no tengo. Si acuso a Dios de indiferencia ante mi dolor por haber permitido la muerte de un ser querido, deber\u00eda tener en cuenta que la vida de ese ser querido me fue dada por \u00c9l y que, por lo tanto, debo agradecerle el haber podido disfrutar de su compa\u00f1\u00eda el tiempo que la tuve. Si me quejo de no tener algo -dinero, por ejemplo- cometo una injusticia si, a la vez, no doy gracias por lo que s\u00ed tengo -salud, familia&#8230;-. Si lamento la existencia del mal en el mundo y hago responsable a Dios por ello, deber\u00eda hacerle tambi\u00e9n responsable del bien; si le reprocho que se haya producido un terremoto, deber\u00eda agradecerle que en la pr\u00e1ctica totalidad del mundo, todos los d\u00edas la gente se despierte sin que un terremoto les saque, aterrados, de la cama. En definitiva, es absurdo e injusto revolverse contra Dios por lo que va mal, haci\u00e9ndole responsable de ello, sin darle gracias por lo que va bien. Si es responsable de lo primero, tambi\u00e9n debe serlo de lo segundo. En cambio, la inmensa mayor\u00eda, pr\u00e1cticamente siempre, disfruta de lo que va bien sin acordarse de Dios -en el cual est\u00e1 el origen de esos dones-, pero s\u00ed se acuerda de Dios para quejarse cuando algo va mal y para insultarle acus\u00e1ndole de desinter\u00e9s y hasta de crueldad. \u00bfQu\u00e9 har\u00edamos si alguien se comportara as\u00ed con nosotros?.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Naturalmente que esta reflexi\u00f3n no soluciona la cuesti\u00f3n. El misterio sigue estando y la pregunta contin\u00faa abierta. \u00bfPor qu\u00e9 un Dios que es todopoderoso y es amor permite ciertas cosas?. Pero, si reflexionamos sobre lo anterior, tendremos que convenir en que ese Dios cuyo comportamiento a veces no entendemos es autor tambi\u00e9n de infinidad de cosas buenas de las que nos beneficiamos y por las cuales no le damos gracias. Es como si a un portero de un equipo de f\u00fatbol le reprochara la afici\u00f3n haberse dejado meter un gol, durante un partido en el que ha hecho veinte paradas magistrales. Ser\u00eda, simplemente, una injusticia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero los motivos de agradecimiento a Dios, las palabras sonoras del Se\u00f1or que nos hablan de su amor, no se agotan ni con la figura de Cristo ni con los bienes materiales, ni con el don de la familia, ni con las cosas que nos van bien en la vida. Hay much\u00edsimo m\u00e1s.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por ejemplo, la luz moral. Normalmente, la \u00e9tica cristiana es considerada hoy en d\u00eda como el gran obst\u00e1culo para el acercamiento a la Iglesia. Una y otra vez se escucha decir que, si el Papa fuera m\u00e1s flexible, si fuera m\u00e1s tolerante, si fuera m\u00e1s moderno, entonces ir\u00eda m\u00e1s gente al templo. Cuando se pregunta al que as\u00ed opina a qu\u00e9 cosas concretas se refiere, siempre se desciende a consideraciones \u00e9ticas, con frecuencia relacionadas con el sexo. As\u00ed, se dice, para atraer a los j\u00f3venes habr\u00eda que suprimir el sexto mandamiento; tambi\u00e9n deber\u00eda modificarse el quinto -no matar\u00e1s-, permitiendo el aborto, la eutanasia y hasta la utilizaci\u00f3n revolucionaria de la violencia; otro mandamiento a modificar ser\u00eda el cuarto, cambiando el concepto de familia, permitiendo el divorcio e incluso quit\u00e1ndole importancia al adulterio. Pero, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si la Iglesia hiciera caso a esas voces? \u00bfSer\u00edan m\u00e1s felices los j\u00f3venes, entreg\u00e1ndose al amor libre? \u00bfSer\u00eda m\u00e1s justa y humana la sociedad si en ella se pudiera matar a los ni\u00f1os no nacidos, a los ancianos, a los enfermos? \u00bfHabr\u00eda m\u00e1s estabilidad en las familias, y por lo tanto mejores condiciones educativas para los hijos, si \u00e9stas se deshicieran con facilidad o si los esposos no cumplieran las promesas que se hicieron el d\u00eda de la boda?. Algunas de estas preguntas tienen ya respuesta, porque muchas sociedades, sobre todo en Occidente, han aprobado ya el aborto, la eutanasia o el divorcio f\u00e1cil. \u00bfSon m\u00e1s humanas? \u00bfSon m\u00e1s felices?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por eso, hay que afirmar que cuando Dios habla a trav\u00e9s de la Iglesia y cuando habla en una conciencia rectamente formada, est\u00e1 rompiendo ese pretendido silencio del que le acusamos y est\u00e1 am\u00e1ndonos de una forma extraordinaria. M\u00e1s a\u00fan, hay que afirmar tambi\u00e9n que es el relativismo moral el causante de la mayor parte del dolor existente en el mundo, pues lo que m\u00e1s nos hace sufrir no es perder un hijo por una enfermedad sino por un crimen, o por la droga; y es peor para una mujer que el marido la abandone por otra que quedarse viuda. Adem\u00e1s, gracias a que Dios no guarda silencio y nos dice qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9 es malo, podemos, con su ayuda, evitar el mal y hacer el bien, con lo cual no s\u00f3lo no hacemos da\u00f1o al pr\u00f3jimo, sino que no nos hacemos da\u00f1o a nosotros mismos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay a\u00fan m\u00e1s dones de Dios por los que debemos darle gracias y que nos ayudan a rechazar la acusaci\u00f3n de que \u00c9l guarda silencio mientras los hombres sufren. Por ejemplo, el don de la esperanza, que es un regalo inmenso y que tiene su fundamento en la resurrecci\u00f3n de Cristo; la esperanza nos asegura que hay vida despu\u00e9s de la muerte, con lo cual el silencio de Dios se vuelve menos intenso por muy grande que sea el dolor; la esperanza nos ayuda tambi\u00e9n a convivir con los problemas aqu\u00ed en la tierra, sabiendo que todo pasa y que, incluso de lo m\u00e1s malo, pueden salir cosas buenas; la esperanza nos ayuda a mantener la serenidad y la paz en medio de las tormentas de la vida. Otro regalo inmenso es la misericordia divina, que nos perdona los pecados. Gracias a ella podemos afrontar sin miedo el juicio que precede a la vida eterna.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cap\u00edtulo anterior, tambi\u00e9n dedicado al \u201csilencio de Dios\u201d, es decir, a la aparente indiferencia de Dios ante el sufrimiento humano, ve\u00edamos que el gran argumento de nuestra fe en el amor de Dios al hombre lo encontramos en<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-silencio-de-dios-ii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/545"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=545"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/545\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":546,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/545\/revisions\/546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}