{"id":569,"date":"2015-12-07T17:27:20","date_gmt":"2015-12-07T17:27:20","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=569"},"modified":"2017-09-07T16:41:12","modified_gmt":"2017-09-07T16:41:12","slug":"la-reencarnacion-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-reencarnacion-i\/","title":{"rendered":"La reencarnaci\u00f3n (I)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>Una conocida actriz, hace no mucho tiempo, declaraba en el reportaje concedido a una revista: \u201cYo soy cat\u00f3lica, pero creo en la reencarnaci\u00f3n. Ya averig\u00fc\u00e9 que \u00e9sta es mi tercera vida. Primero fui una princesa egipcia. Luego, una matrona del Imperio Romano. Y ahora me reencarn\u00e9 en actriz\u201d. La fe en la reencarnaci\u00f3n, de origen hinduista, est\u00e1 cada vez m\u00e1s extendida en el mundo. Dedicaremos dos cap\u00edtulos a desmontar esta creencia.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Resulta, en verdad, asombroso comprobar c\u00f3mo cada vez es mayor el n\u00famero de los que, a\u00fan siendo cat\u00f3licos, aceptan la reencarnaci\u00f3n. Una encuesta realizada en la Argentina por la empresa Gallup revel\u00f3 que el 33% de los encuestados cree en ella. En Europa, el 40% de la poblaci\u00f3n se adhiere gustoso a esa creencia. Y en el Brasil, nada menos que el 70% de sus habitantes son reencarnacionistas. En resumen, el 34% de los cat\u00f3licos, el 29% de los protestantes, y el 20% de los no creyentes, hoy en d\u00eda la profesan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La fe en la reencarnaci\u00f3n, pues, constituye un fen\u00f3meno mundial. Y por tratarse de un art\u00edculo de excelente consumo, tanto la radio como la televisi\u00f3n, los diarios, las revistas, y \u00faltimamente el cine, se encargan permanentemente de tenerlo entra sus ofertas. Pero \u00bfpor qu\u00e9 esta doctrina seduce a la gente?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La reencarnaci\u00f3n es la creencia seg\u00fan la cual, al morir una persona, su alma se separa moment\u00e1neamente del cuerpo, y despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo toma otro cuerpo diferente para volver a nacer en la tierra. Por lo tanto, los hombres pasar\u00edan par muchas vidas en este mundo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfY por qu\u00e9 el alma necesita reencarnarse? Porque en una nueva existencia debe pagar los pecados cometidos en la presente vida, o recoger el premio de haber tenido una conducta honesta. El alma est\u00e1, dicen, en continua evoluci\u00f3n. Y las sucesivas reencarnaciones le permite progresar hasta alcanzar la perfecci\u00f3n. Entonces se convierte en un esp\u00edritu puro, ya no necesita m\u00e1s reencarnaciones, y se sumerge para siempre en el infinito de la eternidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta ley ciega, que obliga a reencarnarse en un destino inevitable, es llamada la ley del \u201ckarma\u201d (=acto). Para esta doctrina, el cuerpo no ser\u00eda m\u00e1s que una t\u00fanica caduca y descartable que el alma inmortal teje por necesidad, y que una vez gastada deja de lado para tejer otra. Existe una forma a\u00fan m\u00e1s escalofriante de reencarnacionismo, llamada \u201cmetempsicosis\u201d, seg\u00fan la cual si uno ha sido muy pecador su alma puede llegar a reencarnarse en un animal, \u00a1y hasta en una planta! Quienes creen en la reencarnaci\u00f3n piensan que \u00e9sta ofrece ventajas. En primer lugar, nos concede una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad. Ser\u00eda injusto arriesgar todo nuestro futuro de una sola vez. Adem\u00e1s, angustiar\u00eda tener que conformarnos con una sola existencia, a veces mayormente triste y dolorosa. La reencarnaci\u00f3n, en cambio, permite empezar de nuevo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por otra parte, el tiempo de una sola vida humana no es suficiente para lograr la perfecci\u00f3n necesaria. Esta exige un largo aprendizaje, que se va adquiriendo poco a poco. Ni los mejores hombres se encuentran, al momento de morir, en tal estado de perfecci\u00f3n. La reencarnaci\u00f3n, en cambio, permite alcanzar esa perfecci\u00f3n en otros cuerpos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Finalmente, la reencarnaci\u00f3n ayuda a explicar ciertos hechos incomprensibles, como por ejemplo que algunas personas sean m\u00e1s inteligentes que otras, que el dolor est\u00e9 tan desigualmente repartido entre los hombres, las simpat\u00edas o antipat\u00edas entre las personas, que algunos matrimonios sean desdichados, o la muerte precoz de los ni\u00f1os. Todo esto se entiende mejor si ellos est\u00e1n pagando deudas o cosechando m\u00e9ritos de vidas anteriores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La reencarnaci\u00f3n, pues, es una doctrina seductora y atrapante, porque pretende \u201cresolver\u201d cuestiones intrincadas de la vida humana. Adem\u00e1s, porque resulta apasionante para la curiosidad del com\u00fan de la gente descubrir qu\u00e9 personaje famoso fue uno mismo en la antig\u00fcedad. Esta expectativa ayuda, de alg\u00fan modo, a olvidar nuestra vida intrascendente, y a evadirnos de la existencia gris y rutinaria en la que estamos a veces sumergidos. Pero \u00bfc\u00f3mo naci\u00f3 la creencia en la reencarnaci\u00f3n?<br \/>\nAntiguas civilizaciones como la sumeria, egipcia, china y persa, no la conocieron. El enorme esfuerzo que dedicaron a la edificaci\u00f3n de pir\u00e1mides, tumbas y dem\u00e1s construcciones funerarias, demuestra que cre\u00edan en una sola existencia terrestre. Si hubieran pensado que el difunto volver\u00eda a reencarnarse en otro, no habr\u00edan hecho el colosal derroche de templos y otros objetos decorativos con que lo preparaban para su vida en el m\u00e1s all\u00e1.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La primera vez que aparece la idea de la reencarnaci\u00f3n es en la India, en el siglo VII a.C. Aquellos hombres primitivos, muy ligados a\u00fan a la mentalidad agr\u00edcola, ve\u00edan que todas las cosas en la naturaleza, luego de cumplir su ciclo, retornaban. Las estaciones del verano y el invierno se iban y volv\u00edan puntualmente. Los campos, las flores, las inundaciones, todo ten\u00eda un movimiento circular, de eterno retorno. Esta constataci\u00f3n llev\u00f3 a pensar que tambi\u00e9n el hombre, al morir, deb\u00eda otra vez regresar a la tierra. Pero como ve\u00edan que el cuerpo del difundo se descompon\u00eda, imaginaron que era el alma la que volv\u00eda a tomar un nuevo cuerpo para seguir viviendo. Con el tiempo, aprovecharon esta creencia para aclarar tambi\u00e9n ciertas cuestiones vitales (como las desigualdades humanas, antes mencionadas), que de otro modo les resultaban inexplicables para la incipiente y precaria mentalidad de aquella \u00e9poca. Cuando apareci\u00f3 el Budismo en la India, en el siglo V a.C., adopt\u00f3 la creencia en la reencarnaci\u00f3n. Y por \u00e9l se extendi\u00f3 en la China, Jap\u00f3n, el T\u00edbet, y m\u00e1s tarde en Grecia y Roma. Y as\u00ed, penetr\u00f3 tambi\u00e9n en otras religiones, que la asumieron entre los elementos b\u00e1sicos de su fe.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero los jud\u00edos jam\u00e1s quisieron aceptar la idea de una reencarnaci\u00f3n, y en sus escritos la rechazaron absolutamente. Por ejemplo, el Salmo 39, que es una meditaci\u00f3n sobre la brevedad de la vida, dice: \u201cSe\u00f1or, no me mires con enojo, para que pueda alegrarme, antes de que me vaya y ya no exista m\u00e1s\u201d (v.14). Tambi\u00e9n el pobre Job, en medio de su terrible enfermedad, le suplica a Dios, a quien cre\u00eda culpable de su sufrimiento: \u201cAp\u00e1rtate de m\u00ed. As\u00ed podr\u00e9 sonre\u00edr un poco, antes de que me vaya para no volver, a la regi\u00f3n de las tinieblas y de las sombras\u201d (10,21.22). Y un libro m\u00e1s moderno, el de la Sabidur\u00eda, ense\u00f1a : \u201cEl hombre, en su maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al esp\u00edritu que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte\u2019\u2019 (16,14). La creencia de que nacemos una sola vez, aparece igualmente en dos episodios de la vida del rey David. El primero, cuando una mujer, en una audiencia concedida, le hace reflexionar: \u201cTodos tenemos que morir, y seremos como agua derramada que ya no puede recogerse\u201d (2 Sm 14,14). El segundo, cuando al morir el hijo del monarca exclama: \u201cMientras el ni\u00f1o viv\u00eda, yo ayunaba y lloraba. Pero ahora que est\u00e1 muerto \u00bfpara qu\u00e9 voy a ayunar? \u00bfAcaso podr\u00e9 hacerlo volver? Yo ir\u00e9 hacia \u00e9l, pero \u00e9l no volver\u00e1 hacia m\u00ed\u201d (2 Sm 12,22.23).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Vemos, entonces, que en el Antiguo Testamento, y a\u00fan cuando no se conoc\u00eda la idea de la resurrecci\u00f3n, ya se sab\u00eda al menos que de la muerte no se vuelve nunca m\u00e1s a la tierra.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una conocida actriz, hace no mucho tiempo, declaraba en el reportaje concedido a una revista: \u201cYo soy cat\u00f3lica, pero creo en la reencarnaci\u00f3n. Ya averig\u00fc\u00e9 que \u00e9sta es mi tercera vida. Primero fui una princesa egipcia. 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