{"id":583,"date":"2015-12-07T17:20:42","date_gmt":"2015-12-07T17:20:42","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=583"},"modified":"2017-09-07T16:14:57","modified_gmt":"2017-09-07T16:14:57","slug":"victimas-de-la-persecucion-religiosa-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/victimas-de-la-persecucion-religiosa-en-espana\/","title":{"rendered":"V\u00edctimas de la persecuci\u00f3n religiosa en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>En el pr\u00f3ximo mes de octubre tendr\u00e1 lugar en Roma una masiva beatificaci\u00f3n de m\u00e1rtires de la persecuci\u00f3n religiosa en Espa\u00f1a, entre los a\u00f1os 1934 y 1937. Casi quinientos m\u00e1rtires ser\u00e1n elevados a los altares. Con este motivo, se han o\u00eddo ya muchas voces cr\u00edticas, elevadas precisamente por los que est\u00e1n revolviendo el pasado para hablar de la \u201cmemoria hist\u00f3rica\u201d. Ofrecemos un resumen de dos intervenciones episcopales.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Monse\u00f1or Berzosa, auxiliar de Oviedo, de cuya di\u00f3cesis ser\u00e1n beatificados algunos m\u00e1rtires, ha escrito, con este motivo, lo siguiente: \u201cS\u00e9 que en estos momentos de recuperaci\u00f3n de la llamada memoria hist\u00f3rica, todo lo que afecte al periodo de la historia espa\u00f1ola de los a\u00f1os 30-40 se puede, y de hecho se tiende, a interpretar en clave pol\u00edtica. Por esta raz\u00f3n, conviene puntualizar al menos tres claves para comprender lo que son, y lo que no son, los m\u00e1rtires asturianos y el sentido que tiene su posible beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo primero, y lo m\u00e1s importante, que es necesario subrayar es que dichos m\u00e1rtires son eso: \u201cm\u00e1rtires\u201d, es decir, v\u00edctimas totalmente inocentes en una persecuci\u00f3n religiosa. Ellos no eran soldados, ni sindicalistas, ni pol\u00edticos, ni intelectuales, ni representaban una ideolog\u00eda beligerante definida. No se los persigui\u00f3 ni martiriz\u00f3 por haber iniciado ellos una pol\u00e9mica o batalla alguna. Sencillamente, fueron asesinados por ser lo que eran: creyentes coherentes hasta estar dispuestos a dar la vida por lo que cre\u00edan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En segundo lugar, la Iglesia ha venido beatificando y canonizando m\u00e1rtires desde hace veinte siglos; desde el inicio del cristianismo. Por esta raz\u00f3n a la Iglesia nadie, desde fuera, le impone un calendario de beatificaciones o canonizaciones. El ritmo que lleva es doble: por un lado, si el declarar beatos o santos a dichos m\u00e1rtires viene reclamado por el pueblo que les honra devoci\u00f3n. Y, por otro lado, tras una rigurosa investigaci\u00f3n si la Iglesia llega al convencimiento de que dichos m\u00e1rtires merecen tal categor\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y, tercera clave, en el caso que nos ocupa, la Iglesia en Espa\u00f1a no desea que los m\u00e1rtires, anteriores a la guerra civil y concomitantes a la misma, sean utilizados como arma arrojadiza contra nadie ni como bandera o ense\u00f1a pol\u00edtica de nadie. La Iglesia desea que, social y culturalmente, dichos m\u00e1rtires contribuyan a la reconciliaci\u00f3n y al recuerdo y memoria de algo dram\u00e1tico que no debe volver a repetirse. Su ejemplo de hero\u00edsmo y generosidad, como v\u00edctimas inocentes del ayer y est\u00edmulo de las v\u00edctimas que siguen gener\u00e1ndose en otros campos, nos desaf\u00eda con un mensaje claro y punzante: el mal nunca se vence con el mal, sino con el bien. La violencia genera m\u00e1s violencia. S\u00f3lo el amor y el perd\u00f3n son creativos y capaces de renovar personas y sociedades\u201d.<br \/>\nPor su parte, la Conferencia Episcopal public\u00f3 un comunicado sobre la beatificaci\u00f3n que, entre otras cosas, dice lo siguiente:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cOs anunciamos con profunda alegr\u00eda que, en el pr\u00f3ximo oto\u00f1o tendr\u00e1 lugar en Roma la beatificaci\u00f3n de 498 hermanos nuestros en la fe, de los muchos miles que dieron su vida por amor a Jesucristo en Espa\u00f1a durante la persecuci\u00f3n religiosa de los a\u00f1os treinta del pasado siglo XX.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En 1999, esta Asamblea Plenaria de los obispos daba gracias a Dios por los logros del siglo XX y ped\u00eda perd\u00f3n por los pecados de aquella centuria que llegaba a su fin. Entre los pecados record\u00e1bamos las \u201cviolencias inauditas\u201d a las que el mundo, Europa y Espa\u00f1a se vieron arrastradas por \u201cideolog\u00edas totalitarias, que pretend\u00edan hacer realidad por la fuerza las utop\u00edas terrenas\u201d. Y d\u00e1bamos gracias a Dios, recordando, con Juan Pablo II, que \u201cal t\u00e9rmino del segundo milenio, la Iglesia ha vuelto de nuevo a ser Iglesia de m\u00e1rtires\u201d y que \u201cel testimonio de miles de m\u00e1rtires y santos ha sido m\u00e1s fuerte que las insidias y violencias de los falsos profetas de la irreligiosidad y del ate\u00edsmo\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los m\u00e1rtires est\u00e1n por encima de las tr\u00e1gicas circunstancias que los han llevado a la muerte. Con su beatificaci\u00f3n se trata, ante todo, de glorificar a Dios por la fe que vence al mundo y que trasciende las oscuridades de la historia y las culpas de los hombres. Por eso escrib\u00eda Juan Pablo II: \u201cquiero proponer a todos, para que nunca se olvide, el gran signo de esperanza constituido por los numerosos testigos de la fe cristiana que ha habido en el \u00faltimo siglo, tanto en el Este como en el Oeste. Ellos han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecuci\u00f3n, frecuentemente hasta el testimonio supremo de la sangre. Estos testigos, especialmente los que han afrontado el martirio, son un signo elocuente y grandioso que se nos pide contemplar e imitar. Ellos muestran la vitalidad de la Iglesia; son para ella y para la humanidad como una luz, porque han hecho resplandecer en las tinieblas la luz de Cristo. M\u00e1s radicalmente a\u00fan, demuestran que el martirio es la encarnaci\u00f3n suprema del Evangelio de la esperanza\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La beatificaci\u00f3n que vamos a celebrar contribuir\u00e1 a que no se olvide el \u201cgran signo de esperanza\u201d que constituye el testimonio de los m\u00e1rtires. De los del siglo XX en Espa\u00f1a, 479 han sido beatificados en once ceremonias a partir de 1987, y 11 de ellos son ya santos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Casi quinientos han sido reunidos, esta vez, en una \u00fanica celebraci\u00f3n. Y, como en las anteriores ocasiones, cada caso ha sido estudiado por s\u00ed mismo con todo cuidado a lo largo de a\u00f1os. Estos m\u00e1rtires dieron su vida, en diversos lugares de Espa\u00f1a, en 1934, 1936 y 1937. Son los obispos de Cuenca y de Ciudad Real, varios sacerdotes seculares, numerosos religiosos -agustinos, dominicos y dominicas, salesianos, hermanos de las escuelas cristianas, maristas, distintos grupos de carmelitas, franciscanos y franciscanas, adoratrices, trinitarios y trinitarias, marianistas, misioneros de los Sagrados Corazones, misioneras hijas del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda-, seminaristas y laicos, j\u00f3venes, casados, hombres y mujeres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Podemos destacar como rasgos comunes de estos nuevos m\u00e1rtires los siguientes: fueron hombres y mujeres de fe y oraci\u00f3n, particularmente centrados en la Eucarist\u00eda y en la devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen; por ello, mientras les fue posible, incluso en el cautiverio, participaban en la Santa Misa, comulgaban e invocaban a Mar\u00eda con el rezo del rosario; eran ap\u00f3stoles y fueron valientes cuando tuvieron que confesar su condici\u00f3n de creyentes; disponibles para confortar y sostener a sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n; rechazaron las propuestas que significaban minusvalorar o renunciar a su identidad cristiana; fueron fuertes cuando eran maltratados y torturados; perdonaron a sus verdugos y rezaron por ellos; a la hora del sacrificio, mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como el \u00fanico Se\u00f1or. La beatificaci\u00f3n que vamos a celebrar es una hora de gracia para la Iglesia que peregrina en Espa\u00f1a y para toda la sociedad. Os invitamos a prepararos bien para esta fiesta y a participar en ella de modo que se convierta para todos en un nuevo est\u00edmulo para la renovaci\u00f3n de la vida cristiana. Lo necesitamos de modo especial en estos momentos en los que, al tiempo que se difunde la mentalidad laicista, la reconciliaci\u00f3n parece amenazada en nuestra sociedad. Los m\u00e1rtires, que murieron perdonando, son el mejor aliento para que todos fomentemos el esp\u00edritu de reconciliaci\u00f3n.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el pr\u00f3ximo mes de octubre tendr\u00e1 lugar en Roma una masiva beatificaci\u00f3n de m\u00e1rtires de la persecuci\u00f3n religiosa en Espa\u00f1a, entre los a\u00f1os 1934 y 1937. Casi quinientos m\u00e1rtires ser\u00e1n elevados a los altares. 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