{"id":591,"date":"2015-12-07T18:06:44","date_gmt":"2015-12-07T18:06:44","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=591"},"modified":"2015-12-07T18:06:44","modified_gmt":"2015-12-07T18:06:44","slug":"moral-familiar-x","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-x\/","title":{"rendered":"Moral familiar (X)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>En este cap\u00edtulo de moral familiar afrontamos la cuesti\u00f3n de los deberes de los esposos entre s\u00ed, de los padres para con los hijos y de los hijos para con los padres. Son deberes que proceden de dos fuentes: la caridad y la justicia. Deberes que hay que tener en cuenta siempre, pero sobre todo cuando las circunstancias hacen m\u00e1s dif\u00edcil su cumplimiento<\/strong><strong>.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Los esposos tienen obligaciones \u00e9ticas entre s\u00ed. Son, por un lado, de caridad y, por otro, de justicia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La caridad entre los esposos no es el cumplimiento general de este precepto, sino que tiene una connotaci\u00f3n nueva: la gracia del Sacramento les ha conferido un deber m\u00e1s de amarse, dado que les une \u201cen una sola carne\u201d, y el modelo es el amor de Cristo a su Iglesia. El ap\u00f3stol San Pablo especifica m\u00e1s y a\u00f1ade: \u201clos maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos\u201d (Ef 5, 28). Si en alg\u00fan momento desapareciese el \u201camor sensible\u201d y el \u201camor afectivo\u201d, los esposos deben recurrir a la vida asc\u00e9tica para despertar ese amor sobrenatural conferido por el Sacramento del Matrimonio. Los pecados contra la caridad entre los esposos pueden ser internos -de pensamiento y de deseo- y de obra; de comisi\u00f3n y de omisi\u00f3n; graves y leves.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los deberes de justicia se desprenden de la promesa de entrega mutua entre los esposos. En el derecho civil se especifican estas obligaciones y se tipifican las penas en caso de que no se cumplan los mutuos deberes. Tambi\u00e9n la moral cat\u00f3lica especifica que los esposos pueden pecar contra la justicia si no cumplen los deberes que impone el Sacramento. Cabe distinguir tres \u00e1mbitos de obligaciones morales:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; El deber de prestar el \u201cd\u00e9bito conyugal\u201d, tal como ense\u00f1a San Pablo (\u201cQue el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido. La mujer no es due\u00f1a de su cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es due\u00f1o de su cuerpo, sino la mujer. No se nieguen el uno al otro, a no ser de com\u00fan acuerdo y por alg\u00fan tiempo, a fin de poder dedicarse con m\u00e1s intensidad a la oraci\u00f3n; despu\u00e9s vuelvan a vivir como antes, para que Satan\u00e1s no se aproveche de la incontinencia y los tiente\u201d 1Cor 7, 3-5). S\u00f3lo en caso justificado queda dispensado de pecado la parte que se niega a prestar el d\u00e9bito cuando es requerida por la otra parte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Otros deberes familiares. Los esposos contraen, adem\u00e1s de la obligaci\u00f3n com\u00fan de educar a los hijos, otros deberes que conlleva la convivencia matrimonial, tales como el cuidado de la casa, la aportaci\u00f3n de medios de sustento, la buena administraci\u00f3n del patrimonio&#8230; y otros que se incluyen en la obligaci\u00f3n general de mantener y acrecentar el cari\u00f1o y la entrega mutua.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Derecho a los bienes propios de cada uno. Cuando existe separaci\u00f3n personal de bienes, se puede pecar contra la justicia, con obligaci\u00f3n de restituir, si no se respeta la propiedad personal del otro c\u00f3nyuge.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No s\u00f3lo los esposos tienen derechos y deberes entre s\u00ed. En el \u00e1mbito familiar tambi\u00e9n existen obligaciones de los padres hacia sus hijos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los \u201cdeberes de la caridad\u201d tienen un fundamento biol\u00f3gico -es el grito de la propia sangre- y cristiano -los hijos son participaci\u00f3n del amor que los esposos, en virtud del Sacramento del Matrimonio, mutuamente se tienen-. Es cierto que el amor de los padres a sus hijos es \u00fanico, pero esa distinci\u00f3n te\u00f3rica es \u00fatil en situaciones en las que es preciso recurrir a ese amor que \u201cobliga\u201d, porque la mala conducta del hijo puede llegar a no ser acreedora al amor puramente biol\u00f3gico. Los padres pueden pecar contra la caridad cuando, con lenguaje de San Pablo, \u201cexasperan a sus hijos\u201d, lo cual acontece si los padres los corrigen exageradamente y por ello \u201cprovocan a ira\u201d a sus hijos (Col 3, 21). Pero pueden pecar por defecto si no usan de su autoridad para corregirlos. San Pablo aconseja \u201ccriarlos en disciplina y en la ense\u00f1anza del Se\u00f1or\u201d (Ef 6, 4).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los deberes de justicia de los padres para con sus hijos tienen, al menos, dos \u00e1mbitos:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Los bienes materiales, como son el sustento, el vestido, la ayuda econ\u00f3mica para los tiempos libres&#8230;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; La educaci\u00f3n. Como repiten los Documentos pontificios, los C\u00f3digos civiles y la Declaraci\u00f3n de los Derechos Humanos, con lenguaje similar, los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. En lo referente a la educaci\u00f3n escolar, la sociedad y el Estado tienen un poder subsidiario, lo mismo que lo tiene la Iglesia respecto a la formaci\u00f3n moral y religiosa. Seg\u00fan esta ense\u00f1anza, el \u201cdeber de justicia\u201d de los padres de educar a sus hijos goza de estas cinco notas: es esencial, original, primario, insustituible e inalienable. Pero ese \u201cdeber de justicia\u201d nace del amor. Es el amor que sustenta el matrimonio la raz\u00f3n \u00faltima que justifica la educaci\u00f3n de los hijos. Juan Pablo II, en la \u201cFamiliaris Coinsortio\u201d dice que \u201cel amor de los padres se transforma de fuente en alma y, por consiguiente, en norma que inspira y gu\u00eda toda acci\u00f3n educativa concreta, enriqueci\u00e9ndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinter\u00e9s, esp\u00edritu de sacrificio, que son el fruto m\u00e1s precioso del amor\u201d. Por lo tanto, la dulzura, la constancia, la bondad, la actitud de servicio, el desinter\u00e9s y el esp\u00edritu de sacrificio son los medios necesarios para una educaci\u00f3n eficaz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero los hijos tambi\u00e9n tienen obligaciones hacia sus padres, que son, a su vez, de caridad y de justicia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los deberes de caridad est\u00e1n formulados en el cuarto mandamiento. El amor de los hijos a los padres en menos natural y por eso debe ser m\u00e1s preceptivo. Los hijos tienen el deber de corresponder al amor de sus padres, amor que les engendr\u00f3 y con el que fueron acogidos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto a los deberes de justicia, en realidad deber\u00edan quedar asumidos por los deberes de caridad, pero, por si acaso, conviene recordar al menos estos dos:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Deber de obedecer. Con ello el hijo responde al derecho que ata\u00f1e a sus padres de educarlo. Adem\u00e1s, el hijo tiene, sin ser consciente de ello, la obligaci\u00f3n de formarse en los distintos \u00e1mbitos de la vida: formaci\u00f3n f\u00edsica, humana, intelectual, moral, religiosa&#8230;. La obediencia a sus padres le ayudar\u00e1 a cumplir esa obligaci\u00f3n, pues con frecuencia no es algo que \u00e9l desee cumplir.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Deber de asistirles en sus necesidades. Este cap\u00edtulo abarca las necesidades por las que sus padres puedan pasar, desde las afectivas -como la soledad-, hasta las carencias materiales. Especialmente al llegar la enfermedad o la ancianidad, los padres se sienten m\u00e1s necesitados de la ayuda del hijo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cFamiliaris Consortio\u201d destaca esta necesidad de los padres que en alguna cultura est\u00e1 en baja. Por eso el Papa lamenta \u201cel abandono o la insuficiente atenci\u00f3n de que son objeto los ancianos por parte de los hijos y de los parientes\u201d (FC 77).<\/div>\n<div><\/div>\n<p>El deber de amar y atender a los padres ancianos es uno de los deberes morales que requieren m\u00e1s atenci\u00f3n por parte de los sacerdotes. El confesor debe gravar la conciencia de los hijos acerca de la obligaci\u00f3n que les incumbe de atender a sus padres en sus necesidades. Sobre todo en una \u00e9poca como la nuestra, en la que los profundos cambios sociales hacen especialmente dif\u00edcil el cumplimiento de estos deberes, con graves consecuencias para los ancianos.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este cap\u00edtulo de moral familiar afrontamos la cuesti\u00f3n de los deberes de los esposos entre s\u00ed, de los padres para con los hijos y de los hijos para con los padres. Son deberes que proceden de dos fuentes: la<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-x\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/591"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=591"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/591\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":592,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/591\/revisions\/592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}