{"id":593,"date":"2015-12-07T18:07:35","date_gmt":"2015-12-07T18:07:35","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=593"},"modified":"2015-12-07T18:07:35","modified_gmt":"2015-12-07T18:07:35","slug":"moral-familiar-ix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-ix\/","title":{"rendered":"Moral familiar (IX)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>En este noveno cap\u00edtulo sobre la moral familiar nos detenemos en analizar algunos de los cambios que han tenido lugar en la sociedad y que han afectado a la familia. Los hay positivos y negativos. Los m\u00e1s importantes son los que han afectado al papel que la mujer juega en la sociedad y en la familia, que han ido en deterioro del rol como madre y como ama de casa.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Matrimonio y familia se relacionan entre s\u00ed como causa y efecto: la familia deriva del matrimonio. Es cierto que un sector de la cultura actual propone otros modelos de familia resultante de diversas combinaciones: de uniones estables, sin v\u00ednculo permanente e incluso de uni\u00f3n homosexual masculina o femenina. Pero la fe cristiana, con un serio fundamento antropol\u00f3gico y apoyada en la ense\u00f1anza de la Escritura, afirma que la familia se fundamenta en el matrimonio, como instituci\u00f3n estable, jur\u00eddicamente reconocido, que garantiza no s\u00f3lo los derechos y deberes mutuos, sino tambi\u00e9n con los hijos habidos en el matrimonio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El nuevo tipo de familia que proponen esos sectores sociales es efecto -y en parte tambi\u00e9n causa- de una crisis que padece la instituci\u00f3n familiar. Esta crisis es denunciada por los representantes de casi todas las instituciones p\u00fablicas, civiles y eclesi\u00e1sticas. La Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201cFamiliaris consortio\u201d (22-11-1981) la expresa en estos t\u00e9rminos:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cNo faltan signos de preocupante degradaci\u00f3n de algunos valores fundamentales: una equ\u00edvoca concepci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la independencia de los c\u00f3nyuges entre s\u00ed; las graves ambig\u00fcedades acerca de la relaci\u00f3n de autoridad entre padres e hijos; las dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en la transmisi\u00f3n de los valores; el n\u00famero cada vez mayor de divorcios; la plaga del aborto; el recurso cada vez m\u00e1s frecuente a la esterilizaci\u00f3n; la instauraci\u00f3n de una verdadera y propia mentalidad anticonceptiva\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No obstante, y como se\u00f1ala la misma Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica, tambi\u00e9n hay signos de mejora en la familia actual que no s\u00f3lo deben ser atendidos, sino protegidos y propagados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tanto los aspectos positivos como los negativos son signos de que la familia experimenta cambios en la forma concreta de realizarse a trav\u00e9s de la historia. En este sentido, ser\u00e1 conveniente no poner excesivo \u00e9nfasis en el t\u00e9rmino \u201ccrisis\u201d, pues significa que algunos elementos son sustituidos por otros. Y es l\u00f3gico que la familia se adapte a las sensibilidades de cada \u00e9poca.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El riesgo est\u00e1 en que se intente sustituir los elementos que por naturaleza le pertenecen, introduciendo otros que la destruyen. Por ello, es decisivo que esos cambios afecten s\u00f3lo a componentes culturales o convencionales de la familia. Con este fin conviene estudiar los hechos que motivan la crisis para discernir los cambios que son \u00fatiles de los que han de ser rechazados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El \u201cdiscernimiento\u201d que es preciso hacer en torno a los factores que motivan la crisis actual de la familia se puede articular conforme a este triple criterio:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Los cambios normales que aportan nuevos modos de relacionarse los miembros de la familia pueden enriquecer la vida familiar. Tales pueden ser las relaciones entre los esposos en sistema de mayor igualdad, lejos de los modelos de matriarcado o patriarcado de otras \u00e9pocas. Tambi\u00e9n las relaciones confiadas entre padres e hijos, m\u00e1s sinceras que en otros tiempos, en los que el tipo de trato pod\u00eda marcar un cierto alejamiento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Las transformaciones en el modo de llegar a formar la familia, pero que respeten las relaciones esenciales esposo-esposa, padres-hijos, pueden ser acogidas. Es el caso, por ejemplo, del modo concreto de acceder al matrimonio los esposos, con independencia de la tutela de los padres respectivos o los sistemas de la organizaci\u00f3n en el \u00e1mbito familiar, m\u00e1s el\u00e1stica si se compara con el rigor de otras \u00e9pocas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Los cambios que afectan a la uni\u00f3n estable de la instituci\u00f3n matrimonial o que lleven un cambio sustantivo en la relaci\u00f3n esposo-esposa, bien porque no se reconozcan los derechos respectivos, o porque se propone un modelo de familia no originada en el matrimonio monog\u00e1mico e indisoluble. Es claro que estos cambios deben ser rechazados, pues no respetan los elementos esenciales de la instituci\u00f3n familiar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En este \u00faltimo caso -que integra las ambig\u00fcedades y errores que condena el texto de Juan Pablo II antes citado-, es evidente que no se trata de una verdadera reforma de la familia, sino de una adulteraci\u00f3n de la misma, tanto porque no respeta la instituci\u00f3n natural, como porque no responde al tipo de familia descrito en la revelaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la crisis de la familia influyen no s\u00f3lo elementos sociol\u00f3gicos, sino que tambi\u00e9n algunos factores psicol\u00f3gicos pesan sobre los diversos miembros que la constituyen. Por ejemplo:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>a) Primac\u00eda del individuo sobre la \u201csociedad familiar\u201d.<\/div>\n<div>Si es cierto que la familia es el \u00fanico \u00e1mbito donde el individuo es tratado por lo que es y no por lo que representa, es claro que lo espec\u00edfico de la familia es esa unidad nueva que integra la entidad familiar, la cual origina relaciones \u00edntimas entre los esposos, de \u00e9stos con los hijos, de los hijos con sus padres y entre s\u00ed. Por eso el riesgo actuales el \u201cindividualismo\u201d, que afecta por igual a los esposos entre s\u00ed como a los hijos respecto de sus padres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>b) Relaciones \u201cdemocr\u00e1ticas\u201d entre padres e hijos.<\/div>\n<div>Frente a las relaciones esenciales de la familia, en la que los padres tienen la autoridad, se pasa a una relaci\u00f3n m\u00e1s igualitaria, en la que los padres no ejercen su autoridad y los hijos se independizan de sus padres. Incluso aquellos hijos que retrasan la formaci\u00f3n de su propio hogar, m\u00e1s bien \u201chabitan\u201d en casa de sus padres que \u201cconviven\u201d con ellos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>c) La relaci\u00f3n hombre-mujer en la familia.<\/div>\n<div>Tambi\u00e9n las relaciones esposo-esposa han sufrido un profundo cambio. Es claro que el \u201csometimiento\u201d de la esposa al marido daba lugar a algunas situaciones injustas. Pero, en la actualidad la mujer puede independizarse situ\u00e1ndose \u201cfrente a frente\u201d al hombre -como si fuera una lucha de clases aplicada a los sexos- no s\u00f3lo en lo econ\u00f3mico, sino en aspectos que tocan la conyugalidad, en lugar de que esa nueva situaci\u00f3n de la mujer fomente mejor calidad de las relaciones interpersonales de los esposos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los soci\u00f3logos apuntan a que la mayor transformaci\u00f3n en la familia actual es el cambio cualitativo que afecta a la mujer en la familia tanto en su aspecto de \u201cesposa\u201d como de \u201cmadre\u201d. Nadie pone hoy en duda el derecho y el deber de la mujer a ofrecer su aportaci\u00f3n espec\u00edfica a los distintos \u00e1mbitos de la vida social. La igualdad radical entre el hombre y la mujer resta legitimidad a cualquier trato de favor del hombre en relaci\u00f3n con la mujer en la vida social. Pero es necesario estar atentos a que no se tenga que pagar el precio elevado de la ley pendular. Porque si la mujer tiene derechos y deberes que cumplir en la sociedad, tambi\u00e9n los tiene en el \u00e1mbito de la familia. Pero con una diferencia: mientras en la vida social puede ser sustituida por otra mujer o por el hombre, en su oficio de madre no puede ser sustituida por nadie. De aqu\u00ed la urgente necesidad de recuperar el respeto por el trabajo dom\u00e9stico, tan denigrado, el cual debe ser reconocido y valorado tambi\u00e9n econ\u00f3micamente.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este noveno cap\u00edtulo sobre la moral familiar nos detenemos en analizar algunos de los cambios que han tenido lugar en la sociedad y que han afectado a la familia. Los hay positivos y negativos. 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