{"id":601,"date":"2015-12-07T18:10:43","date_gmt":"2015-12-07T18:10:43","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=601"},"modified":"2015-12-07T18:10:43","modified_gmt":"2015-12-07T18:10:43","slug":"moral-familiar-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-v\/","title":{"rendered":"Moral familiar (V)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>En este cap\u00edtulo vemos la relaci\u00f3n que hay entre el sacramento del matrimonio y dos caracter\u00edsticas propias del matrimonio: la unidad y la indisolubilidad. Ambas son de orden natural, pero se encuentran afianzadas por el v\u00ednculo sacramental. Tambi\u00e9n vemos qu\u00e9 hacer cuando los novios no quieren casarse por la Iglesia porque no tienen suficiente fe y cuando s\u00ed quieren, sin tenerla<\/strong><strong>.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Aunque la unidad y la indisolubilidad del matrimonio est\u00e1n apoyados por la raz\u00f3n, el cat\u00f3lico no los deduce de \u00e9sta, sino de la revelaci\u00f3n, de la doctrina ense\u00f1ada por Jesucristo. Fue el Se\u00f1or quien, de forma deliberada y expl\u00edcita, se enfrent\u00f3 con la poligamia y el divorcio, tan como se practicaban en el Antiguo Testamento. Por eso, el cristiano, en virtud de las ense\u00f1anzas de Cristo, recogidas en la Escritura, la Tradici\u00f3n y el Magisterio, a\u00f1ade a la \u201crealidad natural\u201d del matrimonio -la unidad y la indisolubilidad- elementos nuevos que refuerzan, dan pleno sentido y facilitan su cumplimiento (C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, n\u00ba 1056).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La gracia del sacramento del matrimonio incorpora a los esposos, de una nueva forma, a la Persona de Jes\u00fas. Esta incorporaci\u00f3n reafirma la unidad, que es una de las caracter\u00edsticas del matrimonio natural.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Del mismo modo, el sacramento afianza la permanencia del v\u00ednculo matrimonial durante la vida de los dos esposos, la indisolubilidad, dado que el \u201cs\u00ed\u201d del consentimiento ha sido hecho \u201cante Dios\u201d; el cristiano queda obligado no s\u00f3lo por el \u201cdeber\u201d adquirido ante la otra parte, sino en virtud de cumplir la promesa contra\u00edda ante Dios. Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a que \u201cla indisolubilidad le compete al matrimonio en cuanto simboliza la uni\u00f3n de Cristo con su Iglesia y en cuanto es un acto natural ordenado al bien de la prole\u201d. El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico se\u00f1ala que el sacramento no s\u00f3lo fortalece la indisolubilidad, sino que concede gracia especial para cumplir los deberes asumidos. Debido a esto, la Iglesia no tiene poder para disolver el matrimonio entre cristianos cuando ha sido rato y consumado. Es el \u00fanico matrimonio que goza de la indisolubilidad extr\u00ednseca, por lo que el Papa carece de poder para dispensarlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay a\u00fan una raz\u00f3n m\u00e1s profunda para no poder romper el v\u00ednculo matrimonial sacramental: el paradigma de la relaci\u00f3n entre los esposos cristianos como uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia. Al igual que la Iglesia no puede separarse de la persona de Cristo, del mismo modo el marido y la mujer no pueden romper la uni\u00f3n que les ha conferido el sacramento del matrimonio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta doctrina ha sido defendida por la Iglesia, de manera constante, desde los primeros siglos. Lo recoge el C\u00f3digo (canon 1055) y lo reafirma la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional: \u201cLa consecuencia es que, para los bautizados, no puede existir verdadera y realmente ning\u00fan estado conyugal diferente de aquel que es querido por Cristo. De ah\u00ed que la Iglesia no pueda, en modo alguno, reconocer que dos bautizados se encuentran en un estado conyugal conforme a su dignidad y a su modo de ser de \u2018nueva criatura en Cristo\u2019, si no est\u00e1n unidos por el sacramento del matrimonio\u201d Esta declaraci\u00f3n pretend\u00eda zanjar la discusi\u00f3n planteada por algunos te\u00f3logos, seg\u00fan la cual deber\u00eda aceptarse alg\u00fan tipo de uni\u00f3n matrimonial entre cristianos que no tuviera car\u00e1cter sacramental; se tendr\u00eda as\u00ed un matrimonio v\u00e1lido en dos fases: una primera, de naturaleza s\u00f3lo civil y m\u00e1s o menos de prueba, que ser\u00eda seguida por una segunda, de naturaleza sacramental; s\u00f3lo esta \u00faltima ser\u00eda indisoluble; en cualquiera de las dos etapas, los cristianos podr\u00edan comulgar, lo mismo que podr\u00edan hacerlo si se rompe la primera etapa del matrimonio y formalizan una nueva uni\u00f3n con otra persona.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Contra esta tesis, la Iglesia ha dejado claro que es la condici\u00f3n de bautizados la que a\u00fana matrimonio y sacramento, por lo que ning\u00fan cristiano puede asumir una forma de matrimonio distinta de la que Cristo determin\u00f3. Por consiguiente, la Iglesia no considera casados a dos fieles que rechacen el sacramento. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 hay que hacer cuando dos bautizados tienen tan poca fe que rechazan el sacramento del matrimonio? Cuando esto sucede, es evidente que esos bautizados se excluyen a s\u00ed mismos, en raz\u00f3n de su poca fe, de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica; lo que no tiene sentido es que digan que, porque no tienen fe, no quieren casarse por la Iglesia y que, a la vez, digan que quieren comulgar cuando les apetece. La comuni\u00f3n exige unas condiciones que se tienen que cumplir para acceder a ella, pues supone estar en estado de gracia y tambi\u00e9n aceptar las verdades de fe que la Iglesia ense\u00f1a. S\u00f3lo se puede comulgar cuando se \u201ccomulga\u201d -se est\u00e1 de acuerdo- con la doctrina cat\u00f3lica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfY qu\u00e9 hacer cuando, teniendo poca fe o al menos poca pr\u00e1ctica religiosa, piden el sacramento del matrimonio? La respuesta a esta cuesti\u00f3n es que cada sacramento exige un determinado acto de fe, pero que, dado que el sacramento no a\u00f1ade elementos nuevos al matrimonio natural, es suficiente que los esposos lo demanden, sabiendo y comprometi\u00e9ndose a aceptar lo que la Iglesia exige sobre unidad e indisolubilidad. El tema lo trata, de modo expreso, la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201cFamiliaris consorcio\u201d: \u201cEl sacramento del matrimonio tiene esta peculiaridad respecto a los otros: ser el sacramento de una realidad que existe ya en la econom\u00eda de la creaci\u00f3n; ser el mismo pacto conyugal instituido por el Creador \u2018al principio\u2019. La decisi\u00f3n, pues, del hombre y de la mujer de casarse conforme a ese proyecto divino&#8230; implica realmente, aunque no sea de manera plenamente consciente, una actitud de obediencia profunda a la voluntad de Dios, que no puede darse sin su gracia. Ellos quedan ya, por tanto, insertos en un verdadero camino de salvaci\u00f3n, que la celebraci\u00f3n del sacramento y la inmediata preparaci\u00f3n pueden completar y llevar a cabo dada la rectitud de intenci\u00f3n\u201d (n\u00ba 68).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por lo tanto, la unidad (el rechazo a la poligamia o a la poliandria) y la indisolubilidad (para toda la vida) tienen su origen en el matrimonio en s\u00ed y no en el sacramento. \u00c9ste lo que hace es afianzar esas caracter\u00edsticas naturales del matrimonio, dando la fuerza necesaria para cumplirlas y sellando esa uni\u00f3n ante Dios, a la vez que convierte el v\u00ednculo matrimonial en un modelo de la uni\u00f3n entre Cristo y la Iglesia. El tercer elemento o \u201cbien del matrimonio\u201d -la procreaci\u00f3n y educaci\u00f3n cristiana de los hijos- se ver\u00e1 en el cap\u00edtulo siguiente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ahora bien, si se puede acceder al sacramento matrimonial, tal y como la Iglesia ense\u00f1a, aunque la fe sea insuficiente y no exista pr\u00e1ctica matrimonial, lo cierto es que la gracia sacramental act\u00faa con tanto mayor eficacia cuanto m\u00e1s intensa sea la fe y la vida cristiana de los c\u00f3nyuges. Por lo tanto, el sacramento del matrimonio deber\u00e1 ser vivido en un contexto sacramental, en un contexto eclesial. Es especialmente importante que los esposos cristianos practiquen otros dos sacramentos, con asiduidad: el de la penitencia y el de la eucarist\u00eda. Por el primero, reconocen ante Dios y ante la comunidad unas culpas que primero han reconocido ante s\u00ed mismos en el examen de conciencia, y piden y reciben el perd\u00f3n por ellas. Por el segundo, se unen cada vez m\u00e1s \u00edntimamente a Cristo, que les da luz, fuerza y consuelo, para que sigan adelante en el camino hacia la santidad, cogiendo su cruz cada d\u00eda.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este cap\u00edtulo vemos la relaci\u00f3n que hay entre el sacramento del matrimonio y dos caracter\u00edsticas propias del matrimonio: la unidad y la indisolubilidad. Ambas son de orden natural, pero se encuentran afianzadas por el v\u00ednculo sacramental. 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