{"id":603,"date":"2015-12-07T18:11:28","date_gmt":"2015-12-07T18:11:28","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=603"},"modified":"2015-12-07T18:11:28","modified_gmt":"2015-12-07T18:11:28","slug":"moral-familiar-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-iv\/","title":{"rendered":"Moral familiar (IV)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>Muchos consideran que el matrimonio entre un hombre y una mujer es un invento de la Iglesia y que est\u00e1, por lo tanto, ligado a una religi\u00f3n concreta, la cristiana. Por eso, cuando la Iglesia protesta por la equiparaci\u00f3n de las uniones gay con los matrimonios, dicen que se les quiere imponer una moral que no es la suya. Pero se trata de algo inscrito en la naturaleza humana<\/strong><strong>.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Algunos problemas actuales en torno al matrimonio derivan de una falsa concepci\u00f3n del mismo. De aqu\u00ed que sea decisivo descubrir qu\u00e9 es en verdad el matrimonio. Las ideas falsas sobre el matrimonio tienen dos fuentes: la insuficiencia doctrinal y la falta de una vida \u00e9ticamente correcta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Uno de los errores de fondo, del cual derivan otros, consiste en un cambio profundo del concepto de verdad. Desde el racionalismo, se valora m\u00e1s el \u201cpensar\u201d que el \u201cconocer\u201d, es decir, interesa m\u00e1s lo que \u201cyo pienso\u201d sobre algo que el \u201cconocer lo que es la realidad\u201d. Ante tal planteamiento, la \u201copini\u00f3n\u201d es m\u00e1s importante que la \u201cverdad\u201d, lo cual conduce a un subjetivismo: no existe lo real, sino lo que yo pienso o lo que yo imagino. Esta orientaci\u00f3n intelectual, referida al matrimonio lleva a que, m\u00e1s que lo que el matrimonio es en s\u00ed mismo, interesa lo que \u201cse piensa\u201d sobre \u00e9l, con lo que a la instituci\u00f3n matrimonial se la somete al arbitrio del pensar de cada sujeto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De este error derivan otros. Por ejemplo, que el matrimonio no es una instituci\u00f3n natural, sino cultural, pues depende de las ideas de cada \u00e9poca y por lo tanto es mudable. Otro error es pensar que el matrimonio es un compromiso social que requiere una cierta estabilidad porque se anota en el registro civil, pero que queda al arbitrio de las partes que lo suscriben, por lo que se puede romper de mutuo acuerdo entre las partes o a decisi\u00f3n de una de ellas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la l\u00ednea del subjetivismo, algunos piensan que el \u201cpapeleo\u201d es in\u00fatil, e incluso se dice que es una rutina, consecuencia de una sociedad farisaica, por lo que no hace falta recurrir al reconocimiento civil, sino que es suficiente la mutua voluntad de convivir de los c\u00f3nyuges; por supuesto, esta voluntad tampoco es definitiva, sino que se puede rescindir en cualquier momento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e1s errores fruto de la absolutizaci\u00f3n de \u201clo que yo pienso\u201d: para algunos, el matrimonio no es la convivencia hombre-mujer, sino que es suficiente hablar de \u201cpareja\u201d, pudiendo \u00e9sta estar compuesta por dos hombres o dos mujeres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Todas estas ideas sobre la instituci\u00f3n del matrimonio no son una concepci\u00f3n extra\u00f1a que mantiene una minor\u00eda marginal, sino que es admitida cada vez por m\u00e1s Gobiernos -entre ellos el de Espa\u00f1a- y que ha recibido el apoyo mayoritario del Consejo de Europa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Otra de las causas que desvirt\u00faan la naturaleza del matrimonio no tiene origen en las ideas, sino en la vida, o mejor, en la \u201cmala vida\u201d. Es evidente la \u00edntima relaci\u00f3n que existe entre la raz\u00f3n y la vida, entre el pensamiento y la propia existencia. El dicho popular lo formula as\u00ed: \u201cSi no vives como piensas, terminar\u00e1s por pensar como vives\u201d. La causa es doble; en primer lugar, porque es inherente al ser humano tratar de justificar con razones el estilo de vida que se lleva; en segundo lugar, porque la conducta desarreglada impide a la raz\u00f3n descubrir la verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La soluci\u00f3n para superar estos errores de fondo es seguir el consejo de Orwell: \u201cHoy, la primera labor del hombre intelectual es recordar lo obvio\u201d. Pues bien, la obviedad del ser humano es \u00e9sta: Es un ser en el que convergen cuerpo y esp\u00edritu. Como ser \u201ccorporal\u201d, la diferencia entre el hombre y la mujer viene marcada por la diversidad de sexo, que configura el ser-hombre y el ser-mujer. Se es \u201chombre\u201d y se es \u201cmujer\u201d desde lo m\u00e1s profundo de la personalidad. Es, pues, otra obviedad reconocer que la sexualidad no se identifica con la genitalidad, sino que abarca la totalidad de la configuraci\u00f3n som\u00e1tica y ps\u00edquica. Hombre y mujer se diferencian desde los genes hasta la sensibilidad afectiva.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por consiguiente, tanto la conformaci\u00f3n som\u00e1tica como la ps\u00edquica demandan que el matrimonio sea entre un hombre y una mujer. De ah\u00ed que se pueda afirmar que la homosexualidad no es \u201cnormal\u201dy no es \u201cnatural\u201d. Sin embargo, como la homosexualidad tiene ra\u00edces muy variadas y complejas, no se puede condenar moralmente el \u201csentimiento\u201d homosexual, debido a que puede quedar fuera de las decisiones libres del individuo. La Iglesia lo que condena es el \u201ccomportamiento\u201d, no el \u201csentimiento\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Estas realidades obvias son las que confirman que el matrimonio entre un hombre y una mujer es la instituci\u00f3n natural por excelencia, la m\u00e1s natural de las instituciones, pues est\u00e1 escrita en el cuerpo y en el esp\u00edritu del hombre y de la mujer. De todo ello se siguen estas conclusiones:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; El matrimonio no es un simple fen\u00f3meno cultural, sino que es una realidad natural, que toma origen en la propia estructura psico-som\u00e1tica de la mujer y del hombre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; El matrimonio no es un simple fen\u00f3meno hist\u00f3rico, sino que es un hecho natural, pues ser hombre o ser mujer no derivan de factores coyunturales de la historia, sino de la propia naturaleza humana.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; El matrimonio no es una invenci\u00f3n del hombre, sino un fen\u00f3meno demandado por la naturaleza. Por lo mismo, no depende del voto de la mayor\u00eda determinar qu\u00e9 es matrimonio y qu\u00e9 no lo es.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Dicho todo esto y sentado ya el car\u00e1cter natural del matrimonio entre el hombre y la mujer y s\u00f3lo entre ellos, tenemos que entrar ahora a analizar la naturaleza espec\u00edfica de la instituci\u00f3n matrimonial, concretamente el punto de si el matrimonio es o no indisoluble y si es o no mon\u00f3gamo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que se entrega en el matrimonio es la conyugalidad, es decir, lo espec\u00edfico del ser hombre y ser mujer, lo m\u00e1s \u00edntimo de cada uno, lo que constituye a cada uno como \u201chombre\u201d y como \u201cmujer\u201d. Eso que se entrega se tiene por naturaleza y como la naturaleza no puede ser dividida tampoco el matrimonio puede ser dividido, no puede ser compartido con un tercero. Por eso la unidad en el matrimonio -la monogamia- responde a su propia naturaleza. En lenguaje b\u00edblico se formula con una expresi\u00f3n: \u201cForman los dos una sola carne\u201d. Por ello, la poligamia supone una situaci\u00f3n de injusticia permanente para unas mujeres sometidas a un solo hombre, que es compartido por otras y en competencia mutua.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La indisolubilidad es m\u00e1s dif\u00edcil de argumentar con pruebas que convenzan a todos. Sin embargo, nadie puede dudar que el matrimonio exige \u201cestabilidad\u201d, sobre todo para la educaci\u00f3n de los hijos, que en la especie humana nacen muy desvalidos y necesitan al padre y a la madre durante mucho tiempo. Este argumento es tan poderosos que era el \u00fanico aducido por los antiguos para defender la indisolubilidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Adem\u00e1s, la unidad reclama a la estabilidad, pues debe prolongarse en el tiempo, ya que de lo contrario se podr\u00eda hablar de poligamia espaciada: se est\u00e1 con varias mujeres pero una despu\u00e9s de otra. Adem\u00e1s, si el matrimonio une lo m\u00e1s espec\u00edfico del ser humano, vincula de tal forma sus personas que demanda la permanencia en ese estado. De ah\u00ed la obligaci\u00f3n mutua de mantener el amor, de luchar para que no se deteriore, de quitar todos los obst\u00e1culos que puedan provocar la ruptura, por el bien de los esposos y de los hijos.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos consideran que el matrimonio entre un hombre y una mujer es un invento de la Iglesia y que est\u00e1, por lo tanto, ligado a una religi\u00f3n concreta, la cristiana. 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