{"id":607,"date":"2015-12-07T18:13:05","date_gmt":"2015-12-07T18:13:05","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=607"},"modified":"2015-12-07T18:13:05","modified_gmt":"2015-12-07T18:13:05","slug":"moral-familiar-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-ii\/","title":{"rendered":"Moral familiar (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>Adem\u00e1s de la doctrina en torno a la naturaleza del matrimonio y a la indisolubilidad del v\u00ednculo matrimonial, el Nuevo Testamento transmite otras ense\u00f1anzas sobre el matrimonio y la familia. Es, sobre todo, San Pablo quien aporta esas ense\u00f1anzas en Efesios, 1 Corintios y Colosenses, refiri\u00e9ndose a las relaciones conyugales y a los deberes familiares<\/strong><strong>.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>En Ef 5, 22-32, San Pablo habla del matrimonio como del \u201csacramento grande\u201d y lo compara nada menos que con la uni\u00f3n de Cristo y su Iglesia. Por lo tanto, el modelo del matrimonio cristiano es la relaci\u00f3n Cristo-Iglesia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el aspecto moral, lo que resalta San Pablo es el amor que ha de tener el esposo a la esposa. Cinco veces repite Pablo que el \u201cmarido ame a su mujer\u201d. El t\u00e9rmino que usa es \u201c\u00e1gape\u201d: no se trata de un amor carnal, interesado y quiz\u00e1 ego\u00edsta -\u201deros\u201d, ni del amor de simple simpat\u00eda -\u201dfil\u00eda\u201d-, sino de un amor m\u00e1s elevado, en la l\u00ednea del amor con que Dios nos ama. Por eso pone dos puntos de referencia: debe amarla \u201ccomo ama a su propio cuerpo\u201d y \u201ccomo Cristo ama a su Iglesia y se entreg\u00f3 por ella\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Despu\u00e9s, San Pablo concluye: \u201cPor lo dem\u00e1s, ame cada uno a su mujer y \u00e1mela como a s\u00ed mismo, y la mujer reverencie al marido\u201d. Es significativo que utilice un verbo diferente para designar la relaci\u00f3n del marido para con la esposa y de la esposa para con el marido. La obligaci\u00f3n de \u00e9l es mayor que la de ella -posiblemente debido a que se consideraba a la mujer m\u00e1s d\u00e9bil y necesitada de protecci\u00f3n que al hombre-, pues a la esposa s\u00f3lo se pide obediencia, sometimiento voluntario. Al marido, en cambio, se le pide ese mismo sometimiento -debe estar \u201csujeto\u201d a la mujer- y adem\u00e1s se le pide que la ame. Quiz\u00e1 se daba por supuesto que la esposa siempre amar\u00eda al marido y que en lo que hab\u00eda que insistir era en que le obedeciera, mientras que al esposo hab\u00eda que pedirle m\u00e1s porque no se pod\u00eda dar por supuesto ni siquiera el amor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En 1 Cor 7, 1-9 San Pablo afronta de una manera expl\u00edcita las relaciones conyugales. Contesta en este texto a unas preguntas que le han hecho los corintios y que, posiblemente, fueron \u00e9stas: \u00bfQu\u00e9 es mejor, casarse o permanecer soltero? \u00bfLos cristianos casados deben hacer una vida conyugal normal o deben abstenerse de tener relaciones sexuales en el matrimonio?.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto a la primera pregunta, San Pablo hace una clara elecci\u00f3n por el celibato, lo cual no significa que no apreciara el matrimonio, como acabamos de ver en la cita de la carta a los Efesios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto a la segunda pregunta, San Pablo comienza por defender una igualdad radical entre el hombre y la mujer -lo cual era bastante novedoso en la \u00e9poca-. Ambos son el uno para el otro y por eso ninguno debe \u201cdefraudar al otro\u201d. Por consiguiente, debe haber una vida conyugal normal, si bien \u201cde com\u00fan acuerdo\u201d y por motivos sobrenaturales -\u201dpara daros a la oraci\u00f3n\u201d-, pueden abstenerse por breve tiempo. Pero pronto deben \u201cvolver a lo mismo\u201d, no sea que sean \u201ctestados por Satan\u00e1s\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>San Pablo, adem\u00e1s, distingue entre lo que es \u201cmandato m\u00edo\u201d y \u201cmandato del Se\u00f1or\u201d. Todo lo anterior es lo que el ap\u00f3stol impone a una de sus comunidades, a la vez que especifica que lo que Cristo hab\u00eda mandado era que \u201cel hombre tenga a su mujer\u201d y \u201cla mujer tenga a su marido\u201d, por lo que \u201cla mujer no se separe del marido y que, de separarse, que no vuelva a casarse\u201d y \u201cel marido que no repudie a su mujer\u201d. Por lo tanto, San Pablo deja claro que Cristo no trat\u00f3 todos los temas sino que se limit\u00f3 a establecer de manera clara y definitiva el matrimonio monog\u00e1mico e indisoluble. Despu\u00e9s, empezando por \u00e9l, la teolog\u00eda moral se fue desarrollando de una manera coherente y fueron extray\u00e9ndose los restantes principios \u00e9ticos concernientes a las relaciones conyugales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Col 3, 18-19 y en Ef 6, 1-9 San Pablo afronta los deberes familiares. Con ellos precisa cu\u00e1les deben ser las relaciones entre los distintos miembros de la familia. Estos preceptos son:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Obligaciones de los esposos: La mujer, conforme a la mentalidad patriarcal, debe estar sometida al marido (\u201clas mujeres est\u00e9n sometidas a sus maridos como conviene en el Se\u00f1or\u201d). Pero este sometimiento est\u00e1 atemperado por la obligaci\u00f3n del esposo no s\u00f3lo de no \u201cmostrarse agrio\u201d, sino de \u201camarla\u201d. El t\u00e9rmino usado es \u201c\u00e1gap\u00e2te\u201d, que significa una amor -tal como el mismo San Pablo escribi\u00f3 a los de \u00c9feso- \u201ccomo Cristo am\u00f3 a su Iglesia\u201d. Frente a las costumbres imperantes en la \u00e9poca, este tipo de relaci\u00f3n supon\u00eda un gran paso adelante para los derechos de la mujer. Bajo esta misma perspectiva hay que entender las recomendaciones de San Pablo acerca de las mujeres en la asamblea de culto (1 Tim 2, 8-15) y los consejo que da San Pedro a las mujeres y a los maridos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Relaciones padres-hijos: Los padres no pueden tratar duramente a los hijos: \u201cno los provoqu\u00e9is a la ira\u201d, es decir, no los exasper\u00e9is. Aunque no se dice, de este modo se est\u00e1 rechazando la costumbre pagana de abandonar a los hijos e incluso de matarlos -el aborto y el infanticidio eran frecuentes-. Los padres cristianos deben tratar a sus hijos con cari\u00f1o y no excederse en la correcci\u00f3n -malos tratos-, entre otras cosas, dice San Pablo, para \u201cno hacerles pusil\u00e1nimes\u201d. En la Carta a los Efesios, San Pablo vuelve sobre el tema y escribe: \u201cPadres, no exasper\u00e9is a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y en la ense\u00f1anza del Se\u00f1or\u201d (Ef 6, 4). Tres son, pues, los consejos: no ser excesivamente rigurosos, educarlos en la austeridad y en la disciplina e instruirlos cristianamente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Relaciones de los hijos con sus padres: San Pablo menciona s\u00f3lo la obediencia, pero a\u00f1ade un motivo exclusivamente cristiano: \u201cporque es grato a Dios\u201d. En Efesios es m\u00e1s expl\u00edcito: \u201cHijos, obedeced a vuestros padres en el Se\u00f1or; porque es justo. Honra a tu padre y a tu madre, tal es el mandamiento que lleva consigo una promesa: \u2018Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra\u201d (Ef 6, 1-2). Por lo tanto, San Pablo enuncia cuatro razones para que los hijos amen a sus padres: motivo cristol\u00f3gico (\u201clo quiere el Se\u00f1or\u201d); por justicia (\u201ces justo\u201d); porque est\u00e1 preceptuado (Ex 20, 12; Prov 6, 20) y porque Dios ha prometido un premio (\u201cpor la promesa\u201d).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Relaciones con los siervos: Para San Pablo, la obligaci\u00f3n de los siervos es obedecer en todo. A los amos les manda: \u201cProveed a vuestros siervos de lo que es justo y equitativo, mirando a que tambi\u00e9n vosotros ten\u00e9is Amo en el Cielo\u201d (Col 4, 1). En Efesios repite consejos a amos y esclavos: el siervo debe \u201cobedecer a su amo con respeto y temor\u201d. Los amos deben \u201cobrar de la misma manera con ellos, dejando las amenazas; teniendo presente que est\u00e1 en los cielos el Amo vuestro y de ellos, y que en \u00e9l no hay acepci\u00f3n de personas\u201d (Ef 6, 5-9). Por lo tanto, los motivos que aduce San Pablo son que \u201ces grato al Se\u00f1or\u201d y que deben cumplirse \u201ccomo conviene en el Se\u00f1or\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si se tiene en cuenta la situaci\u00f3n del matrimonio y de la familia en la cultura de Grecia y Roma, e incluso en Israel, es de admirar lo novedoso que resulta la doctrina del Nuevo Testamento sobre la naturaleza del matrimonio monog\u00e1mico e indisoluble. Lo mismo cabe decir de la altura moral de los preceptos que deben guiar las relaciones entre los diversos miembros de la familia y entre los esclavos y los amos. Todo habla del gran paso adelante que supone la doctrina \u00e9tica contenida en el Nuevo Testamento y, en particular, en San Pablo.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de la doctrina en torno a la naturaleza del matrimonio y a la indisolubilidad del v\u00ednculo matrimonial, el Nuevo Testamento transmite otras ense\u00f1anzas sobre el matrimonio y la familia. 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