{"id":609,"date":"2015-12-07T18:13:57","date_gmt":"2015-12-07T18:13:57","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=609"},"modified":"2015-12-07T18:13:57","modified_gmt":"2015-12-07T18:13:57","slug":"moral-familiar-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-i\/","title":{"rendered":"Moral familiar (I)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>Comenzamos con esta entrega un nuevo cap\u00edtulo en nuestro estudio sobre la moral cat\u00f3lica. Nos vamos a adentrar en una de las cuestiones m\u00e1s pol\u00e9micas: la moral familiar y la moral sexual. Dedicaremos varios n\u00fameros a la primera y despu\u00e9s profundizaremos en la segunda. En este primer apartado veremos en qu\u00e9 consiste la doctrina b\u00edblica sobre el matrimonio<\/strong><strong>.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>El matrimonio no es una instituci\u00f3n fundada por la Iglesia, puesto que exist\u00eda antes que \u00e9sta. Es una instituci\u00f3n natural, pues el hombre y la mujer est\u00e1n hechos el uno para el otro y a esto responde la diferencia sexuada de la pareja humana. S\u00ed se puede afirmar, adem\u00e1s, que adem\u00e1s de ser una instituci\u00f3n natural es una instituci\u00f3n religiosa, pues en todas las culturas -excepto en el secularismo actual- el matrimonio ha sido bendecido con ritos religiosos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para la tradici\u00f3n judeo-cristiana esto es especialmente evidente, puesto que desde el origen de la especie humana, \u00e9sta es presentada como una pareja unida en matrimonio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La ense\u00f1anza del Antiguo Testamento (AT) es muy rica. Es Dios quien crea el primer hombre y la primera mujer y los crea unidos en matrimonio (Gen 1, 26-28. 2, 7. 18, 21-25). Los dos son creados a imagen y semejanza de Dios, iguales en dignidad (la traducci\u00f3n m\u00e1s correcta no ser\u00eda la que afirma que los cre\u00f3 var\u00f3n y mujer, sino var\u00f3n y varona, para indicar con ello su total igualdad) y diferenciados \u00fanicamente en la condici\u00f3n sexual de cada uno. El origen de la humanidad, por lo tanto, est\u00e1 relacionado con la pareja humana, unida por un v\u00ednculo bendecido por Dios y tan fuerte que \u201cpor eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer y se hacen una sola carne\u201d (Gen 2,24). Esta unidad es tal que cabe definir al hombre por el matrimonio. As\u00ed lo reconocer\u00e1 Juan Pablo II cuando afirme que el hombre \u201ces un ser esponsalicio\u201d (Catequesis 6-I-1980). Por todo ello, la tradici\u00f3n judeo-cristiana concluy\u00f3 estas tres condiciones: que el matrimonio es de un hombre con una mujer, que demanda una estabilidad y que tiene una finalidad procreadora (unidad, indisolubilidad y procreaci\u00f3n). La unidad quedaba de manifiesto en la dureza con que el mundo jud\u00edo condenaba el adulterio; la indisolubilidad exig\u00eda que esa unidad no fuera ocasional ni simplemente estable sino permanente, como indica el hecho de que el texto b\u00edblico hable de hacerse \u201cuna sola carne\u201d, que es una manera de decir que no se pueden separar; la procreaci\u00f3n se experimenta como un fin del matrimonio y a la vez como una bendici\u00f3n para los padres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, la ruptura de la unidad matrimonial prevista por Dios no tard\u00f3 en producirse y fue una de las consecuencias del pecado original. As\u00ed, Lamek, descendiente de Ca\u00edn, \u201ctom\u00f3 dos mujeres\u201d (Gen 4,19), ejemplo que fue imitado despu\u00e9s incluso por los patriarcas y los reyes. La poligamia era practicada porque se pensaba que favorec\u00eda la poblaci\u00f3n del mundo y tambi\u00e9n por motivos pol\u00edticos, para estrechar lazos con los pueblos vecinos, aunque el motivo fundamental era la corrupci\u00f3n derivada del pecado original. La misma Biblia narra la degradaci\u00f3n sexual existente en esa larga etapa de la historia (Gen 6, 1-3; 18-19). De hecho, cuando el pueblo de Israel se vuelve m\u00e1s religioso, decrece la poligamia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Junto a la ruptura de la unidad se produjo la ruptura de la indisolubilidad con la aparici\u00f3n del divorcio. El divorcio tuvo un reconocimiento legal muy pronto, tal y como aparece en el Deuteronomio; seg\u00fan esta ley, si el marido encuentra en la mujer \u201calgo que le desagrada\u201d le puede dar el \u201clibelo de repudio y la despide de su casa\u201d (Dt 24, 1-4). En tal caso ambos pod\u00edan contraer un nuevo matrimonio. Estas palabras tuvieron interpretaciones dispares, desde los que justificaban el repudio s\u00f3lo por adulterio hasta los que interpretaban el texto al pie de la letra y lo admit\u00edan por cualquier causa. La legislaci\u00f3n del divorcio es del siglo VII antes de Cristo, en tiempos de Jos\u00edas, y pretend\u00eda regular una pr\u00e1ctica muy extendida para evitar excesos. En realidad, se entendi\u00f3 esta legislaci\u00f3n como una tolerancia ante un defecto, como una excepci\u00f3n a la ley original de indisolubilidad del matrimonio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el Nuevo Testamento vemos que algunas cosas siguen la l\u00ednea de la tradici\u00f3n jud\u00eda y otras se oponen a ella. Concretamente con el divorcio, hay que fijarse en la escena narrada en Mc 10, 2-12, en la que se nos muestra a unos fariseos pregunt\u00e1ndole a Jes\u00fas sobre el repudio. Cristo lo rechaza totalmente y deja claro que en el plan original de Dios estaba la indisolubilidad del matrimonio (\u201clo que Dios junt\u00f3, no lo separe el hombre\u201d). Termina esa per\u00edcopa con una sentencia clara del Maestro, hablando ahora a sus disc\u00edpulos, que rechaza todo tipo de divorcio: \u201cEl que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera contra aquella, y si la mujer repudia al marido y se casa con otro, comete adulterio\u201d. Por lo tanto, Jes\u00fas vuelve con su ense\u00f1anza a la doctrina expuesta en el libro del G\u00e9nesis, seg\u00fan la cual el proyecto de Dios al crear al hombre establece que el matrimonio sea monog\u00e1mico e indisoluble. La aceptaci\u00f3n del divorcio que aparece en el Deuteronomio fue debido a la \u201cdureza de coraz\u00f3n\u201d de los hombres y en consecuencia \u00c9l restablece el primer modelo y queda abrogada para sus seguidores la ley divorcista atribuida a Mois\u00e9s.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta exigencia del Maestro result\u00f3 sorprendente e incluso escandalosa por su dureza a los mismos ap\u00f3stoles, que pidieron explicaciones cuando se encontraron a solas con \u00c9l. Sin embargo, Jes\u00fas no se dej\u00f3 intimidar y mantuvo sus exigencias. Esta doctrina es recogida despu\u00e9s por San Pablo en 1 Cor 7,11 y Rom 7, 2-3.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En San Mateo, sin embargo, este mismo relato incluye una excepci\u00f3n, seg\u00fan la cual el divorcio estar\u00eda permitido \u201cen caso de adulterio\u201d (Mt 19,9; 5, 31-32). Al estudiar este texto, algunos biblistas creen que se ha traducido mal el t\u00e9rmino \u201cexcepto\u201d y que habr\u00eda que sustituirlo por \u201cincluso\u201d; otros se\u00f1alan que la mala traducci\u00f3n estar\u00eda en el t\u00e9rmino \u201cadulterio\u201d, que habr\u00eda que sustituir por \u201cconcubinato\u201d; otros, por \u00faltimo, consideran que el t\u00e9rmino empleado por San Mateo expresa el matrimonio incestuoso y, por lo tanto, como en el caso del concubinato, no habr\u00eda verdadero matrimonio. En todo caso, la Iglesia interpret\u00f3 siempre esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas en sentido estricto, rechazando todo divorcio. As\u00ed lo recoge el Catecismo:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cEn su predicaci\u00f3n, Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 sin ambig\u00fcedad el sentido original de la uni\u00f3n del hombre y de la mujer, tal como el Creador la quiso al comienzo: la autorizaci\u00f3n dada por Mois\u00e9s de repudiar a su mujer era una concesi\u00f3n a la dureza del coraz\u00f3n; la uni\u00f3n matrimonial del hombre y de la mujer es indisoluble: Dios mismo lo estableci\u00f3: \u2018Lo que Dios uni\u00f3, que no lo separe el hombre\u2019 (Mt 19,6). Esta insistencia inequ\u00edvoca en la indisolubilidad del v\u00ednculo matrimonial pudo causar perplejidad y aparecer como una exigencia irrealizable\u201d (n\u00ba 1614-1615).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>San Pablo, que se muestra tan claro en la unidad del matrimonio indisoluble, aporta otra aparente excepci\u00f3n, el llamado \u201cprivilegio paulino\u201d (1 Cor 7, 12-16). Se refiere al matrimonio civil celebrado entre dos no creyentes; si despu\u00e9s uno de ellos se bautiza y el otro no y no le permite vivir su fe y le abandona, entonces la Iglesia puede dar la dispensa de ese matrimonio civil y permitir al reci\u00e9n bautizado contraer nuevo matrimonio religiosos con un creyente.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comenzamos con esta entrega un nuevo cap\u00edtulo en nuestro estudio sobre la moral cat\u00f3lica. Nos vamos a adentrar en una de las cuestiones m\u00e1s pol\u00e9micas: la moral familiar y la moral sexual. Dedicaremos varios n\u00fameros a la primera y despu\u00e9s<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/moral-familiar-i\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/609"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=609"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/609\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":610,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/609\/revisions\/610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}