{"id":619,"date":"2015-12-07T18:19:53","date_gmt":"2015-12-07T18:19:53","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=619"},"modified":"2015-12-07T18:19:53","modified_gmt":"2015-12-07T18:19:53","slug":"la-virtud-de-la-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-virtud-de-la-religion\/","title":{"rendered":"La virtud de la Religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Se llama virtud a un h\u00e1bito adquirido que concierne a un comportamiento bueno. Se llama vicio justo a lo contrario: el h\u00e1bito de un comportamiento malo. Una virtud ignorada es la de la religi\u00f3n, que se refiere al tipo de relaci\u00f3n que de forma habitual tenemos con Dios, cuando esta relaci\u00f3n es buena, mientras que ser\u00eda un vicio cuando esta relaci\u00f3n es mala.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>La virtud de la Religi\u00f3n concierne a las relaciones del hombre con Dios, en tanto que Dios es origen y fin de la existencia humana. Los manuales cl\u00e1sicos de Teolog\u00eda Moral empezaban con este tema, que se consideraba el principio y fundamento de una moral religiosa, de una moral propia de un creyente. Por desgracia, hoy se ha prescindido de esto y la moral concierne s\u00f3lo al estudio de las relaciones del hombre consigo mismo o con los otros hombres, olvidando las obligaciones que el hombre tiene con Dios, obligaciones que son determinantes para cualquier moral que se dirija a creyentes y, desde luego, para la moral cat\u00f3lica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, la virtud de la Religi\u00f3n -las relaciones entre el hombre y Dios y las obligaciones que se desprenden de esas relaciones para el hombre con respecto a Dios- tiene un claro fundamento b\u00edblico. Entre otras cosas, la moral cristiana se va a diferenciar de la moral filos\u00f3fica por su origen, ya que no se gu\u00eda exclusivamente por la raz\u00f3n ni se fundamenta s\u00f3lo en la ley natural, sino por el cumplimiento de los preceptos que Dios impone al hombre para que se conduzca conforme a su dignidad, hecho a \u201cimagen de Dios\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Adem\u00e1s de la fundamentaci\u00f3n b\u00edblica de la virtud de la Religi\u00f3n, est\u00e1 tambi\u00e9n lo que los te\u00f3logos llaman \u201cfundamentaci\u00f3n teologal\u201d, que es la que proclama la llamada a la santidad como est\u00edmulo para alcanzar la plenitud de la existencia. Tener en cuenta la virtud de la religi\u00f3n eleva los niveles \u00e9ticos y evita que estemos siempre regateando para rebajar los m\u00ednimos y hacer de la moral una trampa que sirva para enga\u00f1ar a la conciencia. Dios es insobornable y ser\u00e1n nuestros deberes para con Dios -que son los que recoge la virtud de la religi\u00f3n- los que nos impedir\u00e1n negar te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente nuestros deberes para con los hombres. Hoy vemos con claridad c\u00f3mo la \u00e9tica filos\u00f3fica -la que no tiene en cuenta a Dios- ha ido disminuyendo progresivamente sus exigencias y da por buenos comportamientos que hasta hace muy poco eran juzgados muy negativamente. No hay motivos para pensar que esta tendencia vaya a cambiar en el futuro y por eso es m\u00e1s importante que nunca reafirmar la validez de la virtud de la religi\u00f3n, que es la que va a marcar, desde el principio, la diferencia entre \u00e9tica civil y \u00e9tica cristiana.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En un mundo en el que crece la increencia, en el que cada vez son m\u00e1s los que viven \u201ccomo si Dios no existiera\u201d, y en el que la mayor\u00eda de los intelectuales no duda en afirmar que \u201cla pregunta sobre Dios carece de sentido\u201d, se hace dif\u00edcil proponer una moral basada en motivos religiosos, adem\u00e1s de los motivos humanos. Pero, a la vez, es m\u00e1s necesario que nunca hacerlo. Al menos nosotros, los cristianos, y es posible que cada vez m\u00e1s personas de buena voluntad y recto juicio, somos conscientes de que la salida de la crisis no es posible con una \u00e9tica que tiende a rebajar continuamente los m\u00ednimos, a pedir menos y a justificar m\u00e1s; es necesario volver a los valores \u00e9ticos que proclama el cristianismo. Esta convicci\u00f3n debe animar a la Iglesia en su presentaci\u00f3n firme y valiente de una moral que se basa en la revelaci\u00f3n y que empieza por presentar y defender los derechos de Dios y los deberes para con Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Entrando ya en el objeto y en el fin de la virtud de la Religi\u00f3n, tenemos que decir que la Religi\u00f3n es la virtud que da culto a Dios. As\u00ed lo defini\u00f3 Santo Tom\u00e1s de Aquino en la Suma Teol\u00f3gica. Hay que distinguir entre una forma natural de la virtud de la Religi\u00f3n y una forma sobrenatural de la misma. La Religi\u00f3n en cuanto virtud natural es la que tiene por fin dar culto a Dios, agradar a Dios; el hombre sabe que Dios es el fin de su vida y lo reconoce prest\u00e1ndole adoraci\u00f3n. La Religi\u00f3n en cuanto virtud sobrenatural va m\u00e1s all\u00e1 y por ella Dios se convierte en el objeto final de las tres virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y no s\u00f3lo en el objeto -o sujeto- que se adora. Por la primera, la virtud natural, el hombre intuye la existencia de Dios y le da culto de adoraci\u00f3n de forma espont\u00e1nea, natural; por la segunda, la virtud sobrenatural, el hombre sabe que debe tener fe en Dios, radicar en \u00e9l su esperanza y amarle con todo el coraz\u00f3n. El cristiano debe vivir las dos dimensiones de esta virtud, sin pararse en la primera. Como ense\u00f1a San Agust\u00edn: el cristiano \u201cda culto a Dios con la fe, con la esperanza y con la caridad\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero, \u00bfcu\u00e1les son los deberes del hombre para con Dios que recoge la virtud de la Religi\u00f3n vista desde la perspectiva natural y desde la sobrenatural? \u00bfcu\u00e1les son esos deberes para un cristiano?. El te\u00f3logo Aurelio Fern\u00e1ndez, en su magn\u00edfico libro \u201cCompendio de Teolog\u00eda Moral\u201d (Ed. Palabra, Madrid 1995) cita algunos de ellos: la gloria de Dios, el culto a Dios y la relaci\u00f3n entre el culto y la fraternidad humana. Habr\u00eda que completar estos \u201cdeberes\u201d para con Dios con las consecuencias de las tres virtudes teologales antes citadas: la fe, que implica que Dios tiene derecho a que sigamos creyendo en su amor en medio de las pruebas de la vida; la esperanza, que supone que Dios tiene derecho a que no desconfiemos nunca de su providencia y de su misericordia; la caridad, que implica que Dios tiene derecho no s\u00f3lo a ser respetado sino tambi\u00e9n a ser amado, y que, ligado a ello, tiene derecho a que le demostremos ese amor a trav\u00e9s del amor al pr\u00f3jimo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto a los deberes cl\u00e1sicos, la \u201cgloria de Dios\u201d significa que el hombre tiene el deber de reconocer la grandeza de Dios y, como consecuencia, que no debe \u201cadorar\u201d otros grandes (ideolog\u00edas pol\u00edticas, el dinero, el placer&#8230;). Significa tambi\u00e9n que no debe buscar su gloria personal encumbr\u00e1ndose hasta sufrir la tentaci\u00f3n de hacerse como Dios.<\/div>\n<div>\n<p>El deber del culto a Dios tiene, a su vez, distintas manifestaciones, una de las cuales es la participaci\u00f3n en el culto cristiano, la Eucarist\u00eda (ser\u00eda la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica del tercer mandamiento). Pero tambi\u00e9n es una forma de dar culto a Dios el culto que se da a la Virgen Mar\u00eda y a los santos, sabiendo siempre que a \u00e9stos no se les \u201cadora\u201d -pues la adoraci\u00f3n est\u00e1 reservada s\u00f3lo a Dios-, sino que se les \u201cvenera\u201d, ya que son s\u00f3lo seres humanos, por muy buenos que hayan sido. Venerar es reconocer los m\u00e9ritos de alguien por lo cual se le respeta. Se le llama tambi\u00e9n culto de \u201cdul\u00eda\u201d y tiene en cuenta la creencia de que pueden interceder por los hombres. La Virgen merece, entre todos los santos, una especial veneraci\u00f3n; es decir, se debe reconocer su grandeza, se ha de respetar su persona y por todo ello se la venera; su culto se llama de \u201chiperdul\u00eda\u201d, lo que significa que es superior a los santos, pero inferior al que se debe a Dios, que es un culto de \u201clatr\u00eda\u201d. En cuanto al culto a la cruz o a las im\u00e1genes, la Iglesia lo permite por lo que representan. Otro elemento del culto es el concerniente a los difuntos, por los cuales se intercede por la solidaridad cristiana que brota de la caridad y porque se cree en la existencia de esa situaci\u00f3n transitoria que se llama Purgatorio.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se llama virtud a un h\u00e1bito adquirido que concierne a un comportamiento bueno. Se llama vicio justo a lo contrario: el h\u00e1bito de un comportamiento malo. 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