{"id":623,"date":"2015-12-07T18:21:45","date_gmt":"2015-12-07T18:21:45","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=623"},"modified":"2015-12-07T18:21:45","modified_gmt":"2015-12-07T18:21:45","slug":"pecado-y-conversion-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/pecado-y-conversion-ii\/","title":{"rendered":"Pecado y conversi\u00f3n (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Continuamos en esta lecci\u00f3n con la exposici\u00f3n del concepto de pecado. Si ya hab\u00edamos visto qu\u00e9 era pecado en el Antiguo Testamento y en los cuatro evangelistas, ahora comenzaremos por San Pablo para entrar luego en la visi\u00f3n que la Iglesia ha tenido desde entonces. San Agust\u00edn, Santo Tom\u00e1s de Aquino, el Concilio de Trento y \u201cReconciliaci\u00f3n y penitencia\u201d son los grandes eslabones.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>\n<p>San Pablo fue, de todos los autores neotestamentarios, el que con m\u00e1s detenimiento se ha fijado en el concepto de pecado. Fija su origen en Ad\u00e1n (Rom 5, 12) y subraya la importancia del demonio (Cor 2, 11; 11, 3; 1 Tes 3, 5), as\u00ed como que todos somos pecadores (Rom 3, 10; Ef 2, 3). Ahora bien, si en Ad\u00e1n hemos pecado todos, tambi\u00e9n todos hemos sido liberados en Cristo (Rom 6, 1-14; 1 Cor 15, 21-22). Esta misma idea aparece en Hebr 2, 17. Otra aportaci\u00f3n importante de Pablo son los cat\u00e1logos de pecados. Los biblistas han detectado en sus cartas hasta quince, dos de las cuales recogen tambi\u00e9n las virtudes contrarias (Gal 5, 19-23; Ef 4, 31-32).<\/p>\n<p>San Pablo exige a los cristianos una renuncia absoluta del pecado (Rom 6), aunque reconoce que hay pecados de distinta gravedad (1 Cor 8, 11; Rom 14, 23).<\/p>\n<p>En definitiva, San Pablo, como exponente de la primera comunidad cristiana que no ha conocido directamente a Jesucristo y que ha meditado ya sobre lo que cuentan del Se\u00f1or los que s\u00ed le conocieron, reflexiona sobre el mensaje de Jes\u00fas y extrae unas conclusiones que llevan a destacar m\u00e1s tanto la existencia del pecado como la de la gracia y, sobre todo, la misi\u00f3n redentora de Jesucristo.<\/p>\n<\/div>\n<div>Despu\u00e9s de San Pablo aparecen los grandes te\u00f3logos que son conocidos como Padres de la Iglesia. Aun siendo muy diferentes entre s\u00ed, todos analizan el tema y destacan las malas consecuencias que para el individuo y la comunidad tiene el pecado. Poco a poco se va formulando la distinci\u00f3n entre los pecados. Concretamente, los Padres Apost\u00f3licos -los disc\u00edpulos directos de los Ap\u00f3stoles- enuncian, en la l\u00ednea de San Pablo, cat\u00e1logos de pecados, listas que se repiten en los Apologistas del siglo II, los cuales comparan la nueva vida de los bautizados frente a la corrupci\u00f3n de los paganos. A la vez, destacan que es Cristo quien nos ha salvado y, por lo tanto, los que no creen en \u00c9l se condenar\u00e1n. Desde el principio, tambi\u00e9n siguiendo a San Pablo, se insiste en la doctrina del pecado original, del cual derivan los dem\u00e1s pecados. Los grandes Padres del siglo III (Clemente de Alejandr\u00eda, Or\u00edgenes, Tertuliano, San Cipriano y San Ireneo) destacan la acci\u00f3n redentora de Cristo, pero insisten en la penitencia p\u00fablica, cuyo rigorismo frena en buena medida la vida moral de los bautizados.<\/div>\n<div>\n<p>En el siglo IV son importantes San Basilio, San Juan Cris\u00f3stomo, San Jer\u00f3nimo, San Ambrosio y muy especialmente San Agust\u00edn. En este periodo cobra fuerza la doctrina acerca de del pecado que viola las exigencias de la ley eterna y de la ley natural. Tambi\u00e9n se distingue netamente el pecado mortal del venial y se condenan duramente las injusticias sociales, lo cual da origen a numerosos sermones exhortando a la justa distribuci\u00f3n de los bienes. Todas estas ense\u00f1anzas se van a repetir en los siglos posteriores con pocas innovaciones, hasta que llegamos a Santo Tom\u00e1s de Aquino, el gran sistematizador de la doctrina teol\u00f3gica en torno al pecado. En la Suma Teol\u00f3gica dedica al tema 19 cuestiones y 108 art\u00edculos. En ellos define la naturaleza del pecado, la distinci\u00f3n de los pecados y su comparaci\u00f3n, el sujeto del pecado, sus causas y sus efectos. A las virtudes le dedica 15 cuestiones y las estudia antes que el pecado.<\/p>\n<p>La influencia de Santo Tom\u00e1s fue tan grande que la teolog\u00eda posterior ha repetido sus definiciones y divisiones, aplicando tambi\u00e9n este esquema a las virtudes.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>En cuanto al Magisterio de la Iglesia -el Papa y los Concilios-, sus intervenciones han sido muy numerosas, empezando por la carta que el Papa San Clemente Romano escribi\u00f3 a los cristianos de Corinto. El Concilio XVI de Cartago (a\u00f1o 418) se enfrent\u00f3 con los errores pelagianos en torno al pecado original, los pecados personales y la relaci\u00f3n gracia-pecado. El Papa Inocencio III (a\u00f1o 1201) especific\u00f3 los efectos del Bautismo y distingui\u00f3 claramente entre pecado original y pecados personales. El IV Concilio de Letr\u00e1n (a\u00f1o 1215) determin\u00f3 la obligaci\u00f3n de confesarse al menos una vez al a\u00f1o. El Papa Le\u00f3n X (a\u00f1o 1520) conden\u00f3 diversos errores de Lutero en relaci\u00f3n al modo de obtener el perd\u00f3n. El Concilio de Trento (a\u00f1os 1547-1551) dedic\u00f3 diversas sesiones a cuestiones fundamentales para la teolog\u00eda del pecado, la conversi\u00f3n y la confesi\u00f3n sacramental; expuso definitivamente la doctrina en torno al pecado original y a la justificaci\u00f3n; subray\u00f3 la distinci\u00f3n entre pecado mortal y venial e introdujo la distinci\u00f3n espec\u00edfica y num\u00e9rica de los pecados en orden a la confesi\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Trento, la teolog\u00eda moral repiti\u00f3 constantemente hasta \u00e9pocas muy recientes las ense\u00f1anzas de ese Concilio. Hay que esperar a la \u201cHumani generis\u201d de P\u00edo XII (a\u00f1o 1950) para encontrar un documento magisterial dedicado espec\u00edficamente al tema, en este caso para alertar contra la tendencia a desfigurar el pecado original y, en consecuencia, el pecado personal. Desde ese momento han sido muy frecuentes los documentos del Magisterio advirtiendo acerca del deterioro moral de la vida cristiana y de la p\u00e9rdida del sentido del pecado que afecta a grandes sectores de la sociedad actual.<\/p>\n<p>Uno de los grandes documentos sobre este tema fue la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201cReconciliaci\u00f3n y penitencia\u201d de Juan Pablo II (a\u00f1o 1984). En ella se resume la doctrina cat\u00f3lica sobre el pecado, a la vez que se sale al paso de algunos errores teol\u00f3gicos actuales. Entre otras cosas, se denuncia la cu\u00e1druple ruptura que el pecado provoca en el hombre: con Dios, consigo mismo, con los dem\u00e1s y con la naturaleza. se expone de nuevo el origen del pecado y sus efectos: con cada pecado se repite la desobediencia primera que conlleva la ruptura con Dios y su exclusi\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>\u201cReconciliaci\u00f3n y penitencia\u201d constata que la cultura actual padece una p\u00e9rdida progresiva del sentido del pecado y enumera una serie de causas que motivan esta situaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se detiene en la distinci\u00f3n entre pecado personal y social. Subraya la divisi\u00f3n entre pecado mortal y venial, pero rechaza la divisi\u00f3n entre mortal, grave y venial. Hace una reinterpretaci\u00f3n de lo que es v\u00e1lido en la teor\u00eda de la \u201copci\u00f3n fundamental\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>Despu\u00e9s de este importante documento, el Magisterio de la Iglesia ha elaborado otros dos de un extraordinario valor, ambos en el pontificado de Juan Pablo II: El Catecismo y la enc\u00edclica \u201cVeritatis splendor\u201d. Los dos hacen continuas alusiones a \u201cReconciliaci\u00f3n y penitencia\u201d. El Catecismo expone una ense\u00f1anza sistem\u00e1tica sobre el pecado (n\u00fameros 1846-1876), mientras que la enc\u00edclica toca temas puntuales, saliendo de nuevo al paso de algunos errores morales que, por su importancia, veremos en el cap\u00edtulo siguiente.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos en esta lecci\u00f3n con la exposici\u00f3n del concepto de pecado. Si ya hab\u00edamos visto qu\u00e9 era pecado en el Antiguo Testamento y en los cuatro evangelistas, ahora comenzaremos por San Pablo para entrar luego en la visi\u00f3n que la<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/pecado-y-conversion-ii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/623"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=623"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/623\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":624,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/623\/revisions\/624"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}