{"id":631,"date":"2015-12-07T18:24:48","date_gmt":"2015-12-07T18:24:48","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=631"},"modified":"2015-12-07T18:24:48","modified_gmt":"2015-12-07T18:24:48","slug":"la-conciencia-moral-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-conciencia-moral-iii\/","title":{"rendered":"La conciencia moral (III)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Continuamos con el tema de la conciencia moral y de los problemas que se presentan cuando se cae en el subjetivismo y se hace de la conciencia la se\u00f1ora caprichosa que decide de manera independiente qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9 es malo. Pasamos despu\u00e9s, en esta misma lecci\u00f3n, a analizar algunos tipos de conciencia (recta, dudosa&#8230;) para determinar qu\u00e9 hay que hacer en cada caso.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Algunos te\u00f3logos modernos sostienen que el se\u00f1or\u00edo de la conciencia es tal que no puede limitarse su ejercicio a la aplicaci\u00f3n de la norma general a los casos concretos, pues eso ser\u00eda reducirla al papel de un esclavo que obedece a su amo, que ser\u00eda la ley. Esta postura es de un claro enaltecimiento del subjetivismo, denunciado expl\u00edcitamente por la enc\u00edclica \u201cVeritatis splendor\u201d:<\/div>\n<div>\n\u201cAbandonada la idea de una verdad universal sobre el bien, que la raz\u00f3n humana pueda conocer, ha cambiado tambi\u00e9n inevitablemente la concepci\u00f3n misma de la conciencia: a \u00e9sta ya no se la considera en su realidad originaria, o sea, como acto de la inteligencia de la persona, que debe aplicar el conocimiento universal del bien en una determinada situaci\u00f3n y expresar as\u00ed un juicio sobre la conducta recta que hay que elegir aqu\u00ed y ahora; sino que m\u00e1s bien se est\u00e1 orientado a conceder a la conciencia del individuo el privilegio de fijar, de modo aut\u00f3nomo, los criterios del bien y del mal, y actuar en consecuencia. esta visi\u00f3n coincide con una \u00e9tica individualista, para la cual cada uno se encuentra ante su verdad, diversa de la verdad de los dem\u00e1s\u201d (VS 32).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta concepci\u00f3n de la conciencia, denunciada por Juan Pablo II, la constituye en un juez absoluto del bien y del mal, que decide por s\u00ed misma, sin tener que dar cuenta a nadie y sin tener que basarse en argumentos l\u00f3gicos. al final, es el propio capricho o la propia conveniencia el \u00fanico motivo para decidir que una cosa es buena o es mala. Por eso, como con raz\u00f3n denuncia la Iglesia, se est\u00e1 llegando al extremo de afirmar que los valores morales son creaci\u00f3n de la propia conciencia y que, en consecuencia, el papel de \u00e9sta no es tanto \u201cjuzgar\u201d si debe o no actuar de una manera o de otra, como el de establecer qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9 es malo, para decidir despu\u00e9s lo que se debe hacer.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El hombre, seg\u00fan estos subjetivistas, s\u00f3lo ser\u00eda maduro moralmente cuando pudiera decidir por s\u00ed mismo, sin referencias externas, lo que es bueno o malo y lo que debe hacer en consecuencia. Toda \u201cinjerencia\u201d externa es contemplada por estos subjetivistas como una intromisi\u00f3n ileg\u00edtima en la conciencia humana, como un atentado a la libertad. De ah\u00ed que la Iglesia sea vista cada vez m\u00e1s como la gran enemiga de la libertad, no porque est\u00e9 contra ella, sino porque tiene la pretensi\u00f3n de poder establecer principios morales y tiene la osad\u00eda de publicarlos, de defenderlos, de reivindicarlos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para los subjetivistas, todo aquel que se atreva a decir que algo es bueno o es malo, es un enemigo de la libertad y un enemigo del hombre. Para ellos, cada uno debe decidir por s\u00ed mismo lo que es bueno o malo y nadie debe interferir en esa decisi\u00f3n. Olvidan no s\u00f3lo la existencia de una \u00e9tica natural impresa en el coraz\u00f3n del hombre, sino la acci\u00f3n poderosa de la mayor\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n que le est\u00e1n diciendo al hombre continuamente que es bueno todo lo que le pide el cuerpo y malo lo que le supone alg\u00fan tipo de sacrificio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Tipos de conciencia<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desenmascarada la trampa demag\u00f3gica que se esconde detr\u00e1s de la reivindicaci\u00f3n de una autonom\u00eda plena para la conciencia, conviene ver ahora algunos tipos de conciencia que se suelen presentar.<\/div>\n<div>\n1.- Conciencia recta: Se llama as\u00ed a la que act\u00faa guiada por la buena intenci\u00f3n de acomodarse a la norma y, consecuentemente, quiere actuar conforme al querer de Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La conciencia recta podr\u00eda ser diferente de la conciencia verdadera, siendo \u00e9sta la que emite un juicio acorde con la verdad objetiva, mientras que la recta es la que se ajusta al dictamen de la propia raz\u00f3n, aunque pueda estar equivocada. Como tiene buena voluntad, no se le puede reprochar nada \u00e9ticamente a la conciencia recta, pero podr\u00eda darse el caso de estar en el error. Esta situaci\u00f3n es cada vez m\u00e1s frecuente, debido a la confusi\u00f3n moral ambiental, que termina por impregnarnos a todos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para evitarlo, para hacer que la conciencia recta sea tambi\u00e9n y siempre conciencia verdadera, dado que la condici\u00f3n a cumplir por la primera es la de acomodarse siempre a la norma y a la voluntad de Dios, lo que hay que procurar es conocer las ense\u00f1anzas morales de la Iglesia y aceptarlas. No puede haber \u201crectitud\u201d de conciencia si se desobedecen las ense\u00f1anzas morales. Podr\u00eda haberla si se desobedecen por ignorancia, pero hoy est\u00e1n accesibles esas ense\u00f1anzas de mil modos para la inmensa mayor\u00eda, as\u00ed que, para casi todos en una sociedad como la nuestra, el que las ignora cae en el pecado de ignorancia voluntaria.<\/div>\n<div>\n2.- Conciencia dudosa: Con frecuencia, la raz\u00f3n no alcanza la certeza y se queda en estado de duda. Conciencia dudosa ser\u00eda la que no sabe dictaminar con seguridad y vacila acerca de la licitud de llevar a cabo u omitir una acci\u00f3n. Puede haber una \u201cduda positiva\u201d, cuando existen razones serias para dudar, o una \u201cduda negativa\u201d, cuando no existen.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La duda positiva puede surgir en relaci\u00f3n a la existencia o no de una ley (duda de derecho, que consiste en dudar de si la Iglesia ha prohibido o no tal cosa) o acerca de si es l\u00edcito o no realizar cierto acto (duda de hecho o duda pr\u00e1ctica). La primera se resuelve f\u00e1cilmente, con una consulta. En el segundo caso hay que aplicar siempre el principio de no actuar; es decir, si se duda de que algo pueda ser pecado, lo mejor y por si acaso es no hacerlo, al menos de momento. Mientras tanto, hay que intentar salir de la duda, con la oraci\u00f3n, el estudio o con la consulta a peritos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el caso de que la duda proceda de la existencia de un conflicto entre dos deberes, se debe elegir el que encierra un mal menor o, visto desde otra perspectiva, el que supone un bien mayor. Pero, en todo caso, el consejo mejor es el de consultar a un sacerdote, no buscando al hacerlo a aquel que ya se sabe de antemano que va a dar la orientaci\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda, sino a aquel que es fiel a la Iglesia.<\/div>\n<div>\n3.- Conciencia perpleja: La conciencia perpleja es aquella que, ante dos preceptos, cree pecar, sea cual sea el deber que elija. Es una situaci\u00f3n m\u00e1s compleja que la de la duda, pues en \u00e9sta la cuesti\u00f3n est\u00e1 en elegir entre algo que cuesta m\u00e1s y algo que cuesta menos, teniendo esto \u00faltimo la posibilidad de ser pecado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En este caso la duda est\u00e1 en saber qu\u00e9 hay que hacer si obrando de una manera se va a producir un determinado da\u00f1o y obrando de la otra se va a producir otro da\u00f1o distinto pero tambi\u00e9n grave. Un caso t\u00edpico es el que se plantea cuando se duda entre decir la verdad, y eso traer\u00eda malas consecuencias para alguien, o la mentira.<\/div>\n<div>\n4.- Conciencia escrupulosa: Es la que cree que hay pecado en todo, incluso donde no lo hay. Con frecuencia no se trata de una cuesti\u00f3n de conciencia sino de una enfermedad.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>Para vencer el escr\u00fapulo hay que mantenerse firmes ante la tentaci\u00f3n de dejarse llevar por los primeros movimientos del escr\u00fapulo. Adem\u00e1s, hay que obedecer ciegamente al director espiritual.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos con el tema de la conciencia moral y de los problemas que se presentan cuando se cae en el subjetivismo y se hace de la conciencia la se\u00f1ora caprichosa que decide de manera independiente qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-conciencia-moral-iii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/631"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=631"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/631\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":632,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/631\/revisions\/632"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}