{"id":637,"date":"2015-12-07T18:26:59","date_gmt":"2015-12-07T18:26:59","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=637"},"modified":"2015-12-07T18:26:59","modified_gmt":"2015-12-07T18:26:59","slug":"condiciones-para-el-acto-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/condiciones-para-el-acto-moral\/","title":{"rendered":"Condiciones para el acto moral"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Actuar de modo humano, es decir, de forma que esa actuaci\u00f3n sea sujeto de un juicio moral y se pueda decir que el que la ha hecho ha obrado el bien o ha cometido un pecado, demanda en primer lugar conocer la bondad o malicia de lo que se ejecuta y, en segundo lugar, que el sujeto sea libre al momento de ejecutarla. Libertad y conocimiento condicionan, pues, el acto moral.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Dado que la racionalidad es lo espec\u00edfico del ser humano, para que un acto pueda imput\u00e1rsele moralmente a alguien, se requiere que la persona sea consciente de la acci\u00f3n que va a ejecutar y que, desde el punto de vista \u00e9tico, advierta que es buena o mala.<\/div>\n<div>\nLa advertencia -el darse cuenta de la moralidad de lo que va a hacer-, ha de ser, pues, doble: debe ser consciente de lo que hace, pero adem\u00e1s ha de conocer la bondad o malicia de la acci\u00f3n que ejecuta u omite. Poniendo un ejemplo: para cometer un pecado grave contra el tercer mandamiento no basta con dejar de asistir a Misa un domingo; se requieren adem\u00e1s dos cosas: que se advierta que tal d\u00eda es domingo y que es obligaci\u00f3n grave asistir a misa. Lo mismo se puede decir, por ejemplo, del adulterio; para cometerlo es preciso saber que la persona con la que se tienen relaciones sexuales est\u00e1 casada; si eso se ignora, se cometer\u00e1 un pecado contra el sexto mandamiento, pero no ser\u00e1 de adulterio, pues se ignoraba algo que lo tipifica as\u00ed.<\/div>\n<div>\nAl conocimiento se opone la ignorancia, la cual acontece cuando se desconoce que tal acci\u00f3n es buena o mala desde el punto de vista moral. La ignorancia es \u201cvencible\u201d cuando es f\u00e1cil salir de ella mediante una informaci\u00f3n adecuada. Por el contrario, es \u201cinvencible\u201d en el caso en que, puestas las diligencias debidas, no es posible salir de ella.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Dificultades al conocimiento<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero el conocimiento requerido para la moralidad de una acci\u00f3n adquiere en nuestra cultura ciertas dificultades, a\u00f1adidas a las normales con las que tropieza el simple acto de conocer, el cual puede encerrar el error, la duda, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Son las siguientes:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; El poco aprecio que nuestra generaci\u00f3n tiene a la raz\u00f3n, lo que conlleva al descuido por la informaci\u00f3n y el escaso amor a la verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; La influencia de la pr\u00e1ctica moral en la ideas \u00e9ticas. Es sabido la interrelaci\u00f3n que existe entre doctrina y vida, entre conocimiento te\u00f3rico y conocimiento pr\u00e1ctico. Pues bien, en ocasiones una vida moral desordenada influye en las ideas morales, bien porque se busca una justificaci\u00f3n a la mala conducta o, m\u00e1s grave a\u00fan, porque la mala vida oscurece la inteligencia e incapacita para alcanzar la verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Existen casos en los que no se da el conocimiento claro y est\u00e1 muy disminuido, lo que impide llevar a cabo \u201cactos humanos\u201d. Por ejemplo: los adictos a la droga o al alcohol, los habituados a ciertos f\u00e1rmacos, los estados psicol\u00f3gicos dominados por la depresi\u00f3n, los enfermos hipocondr\u00edacos, los estados de ansiedad, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Cada d\u00eda es preciso enumerar m\u00e1s casos en los que cabe hablar de \u201cignorancia invencible\u201d. Dios circunstancias aumentan esta situaci\u00f3n. Primera, el gran desconocimiento que existe de las verdades cristianas y especialmente de los principios morales. Segunda, las ideas que se exponen en la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n, en las catequesis, etc. Una \u00e9poca cultural cristiana y de ense\u00f1anza homog\u00e9nea, aminoraba notablemente los casos de \u201cignorancia invenciblemente err\u00f3nea\u201d. Pero en la actualidad pueden encontrarse en esa situaci\u00f3n personas que han sido adoctrinadas equivocadamente y quiz\u00e1 desde la infancia en temas importantes de la moral cristiana, tales como la obligaci\u00f3n de asistir a la Eucarist\u00eda dominical o algunos aspectos de la moral sexual o econ\u00f3mica.<\/div>\n<div>\nPara estas y otras situaciones, sigue siendo valida la distinci\u00f3n cl\u00e1sica entre pecado \u201cmaterial\u201d y pecado \u201cformal\u201d: \u00e9ste supone que el acto se realiza con conocimiento y libertad; aqu\u00e9l es al que le falta uno o los dos de estos requisitos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Libertad moral<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La acci\u00f3n moral, adem\u00e1s de conocer la bondad o malicia del acto que se ejecuta, requiere el consentimiento. Para ello se exige la libertad de la voluntad. La libertad es el elemento m\u00e1s determinante de la moralidad de un acto. La acci\u00f3n que se lleva a cabo de modo violento o en la que la libertad se ve limitada o anulada por la pasi\u00f3n, el miedo, etc, pierde el car\u00e1cter de \u201cmoral\u201d.<\/div>\n<div>\nLa libertad es un tema complejo. Las dificultades surgen a cada paso, por lo que existen muchos errores en torno a ella: desde los que niegan su existencia hasta los que creen que existe la libertad absoluta. Nosotros partimos de la afirmaci\u00f3n de que el hombre es libre y que la libertad es la capacidad de autodeterminarse. Desde ah\u00ed tenemos que analizar la relaci\u00f3n entre libertad y verdad, libertad y ley y libertad y bien, magn\u00edficamente desarrolladas en la enc\u00edclica de Juan Pablo II \u201cVeritatis splendor\u201d.<\/div>\n<div>\n1.- Relaci\u00f3n libertad-verdad: La libertad est\u00e1 relacionada con la verdad y est\u00e1 subordinada a ella. Y esto porque la decisi\u00f3n del hombre no puede ser arbitraria, sino que debe respetar el orden objetivo, que responde a la verdad de lo real. La libertad no es un valor absoluto que crea las realidades de bien y de mal, sino que ha de respetar la objetividad de los valores. Mentir es malo porque es malo en s\u00ed mismo y no porque yo diga que es malo. Lo mismo podemos decir del robo, del crimen y de otras cosas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Libertad-ley<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.- Relaci\u00f3n libertad-ley: La \u00edntima relaci\u00f3n libertad-verdad es tambi\u00e9n la soluci\u00f3n para descubrir el error que se oculta cuando se contraponen la ley y la libertad. Las normas justas no pueden ser obst\u00e1culo para vivir la libertad, sino m\u00e1s bien una ayuda a que la voluntad descubra d\u00f3nde est\u00e1n los valores morales por los que debe decidirse y optar libremente. La falsa contraposici\u00f3n entre libertad y norma s\u00f3lo cabe plantearla cuando la ley representa el capricho del legislador. Pero si la ley es justa porque es fruto de la recta raz\u00f3n y trata de proteger los verdaderos valores morales de la persona o de la convivencia social, entonces la ley no coarta la libertad, sino que la enaltece, dado que ayuda a descubrir la verdad de los valores de la persona y de la sociedad.<\/div>\n<p>3.- Relaci\u00f3n libertad-bien: Si la voluntad debe optar y autodeterminarse, debe hacerlo por el bien y no por el mal; es decir, debe ser fiel a la verdad y no al error. El hombre puede hacer el mal, tiene capacidad f\u00edsica para hacerlo, pero no debe, pues la libertad se sit\u00faa no en el \u201cpoder f\u00edsico\u201d, sino en el \u201cdeber moral\u201d. Lo cual quiere decir que la esencia de la libertad consiste en determinarse por el bien y, cuando se decide por el mal, se pervierte. Santo Tom\u00e1s de Aquino afirm\u00f3: \u201cHacer el mal no es la libertad, ni siquiera una parte de ella, sino tan s\u00f3lo una se\u00f1al de que el hombre era libre\u201d. La libertad perfecta ser\u00e1 la libertad del santo que, pudiendo hacer el mal, no lo comete, con lo que desconoce la esclavitud que engendra el pecado. Esta distinci\u00f3n entre el \u201cpoder f\u00edsico\u201d y el \u201cdeber moral\u201d es lo que permite que la vida social sea una convivencia de libertades, donde se limitan mutuamente en orden a respetar la libertad de todos y a no imponer la libertad de poder, que ser\u00e1 siempre la tiran\u00eda del m\u00e1s fuerte o del m\u00e1s inmoral.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Actuar de modo humano, es decir, de forma que esa actuaci\u00f3n sea sujeto de un juicio moral y se pueda decir que el que la ha hecho ha obrado el bien o ha cometido un pecado, demanda en primer lugar<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/condiciones-para-el-acto-moral\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/637"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=637"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":638,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/637\/revisions\/638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}