{"id":643,"date":"2015-12-07T18:29:24","date_gmt":"2015-12-07T18:29:24","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=643"},"modified":"2015-12-07T18:29:24","modified_gmt":"2015-12-07T18:29:24","slug":"caracteristicas-de-la-moral-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/caracteristicas-de-la-moral-cristiana\/","title":{"rendered":"Caracter\u00edsticas de la Moral cristiana"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las caracter\u00edsticas de la moral cristiana?. Seg\u00fan los autores, \u00e9stos son unos u otros. En realidad, lo esencial es que una moral que nace del encuentro con un Dios que sale a la b\u00fasqueda del hombre. Un encuentro de amor con un Dios amor. Un encuentro que deriva en seguimiento y que busca devolver al ser amado, a Dios, todo lo recibido, dando el m\u00e1ximo y no el m\u00ednimo.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Sentada ya la base de que hay una especificidad y una originalidad en la moral cristiana, conviene delimitar cu\u00e1l es esa originalidad que la hace diferente. Aurelio Fern\u00e1ndez, en su libro \u201cCompendio de Teolog\u00eda Moral\u201d (Ed. Palabra, 1995), habla de 10 caracter\u00edsticas t\u00edpicas del cristianismo.<\/div>\n<div>\n1.- Lo decisivo no es el actuar, sino el ser, lo cual significa que se debe actuar de una manera porque se es de esa manera y que s\u00f3lo cuando se act\u00faa se demuestra lo que se es.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.- Lo m\u00e1s importante no es el exterior, sino lo interior. Es decir, que las normas morales brotan del interior del hombre que ha experimentado la conversi\u00f3n. No se trata de seguir algo que viene de fuera, sino de escuchar la voz de Dios en el coraz\u00f3n convertido e iluminado por la Iglesia y despu\u00e9s llevarlo a la pr\u00e1ctica.<\/div>\n<div>\n3.- La moralidad cristiana es una moral de actitudes. Ahora bien, los actos singulares no se deben contraponer a las actitudes, como si \u00e9stas constituyesen la moralidad y no las acciones puntuales. Por el contrario, son los actos los que indican cu\u00e1les son las actitudes.<\/div>\n<div>\n4.- Se trata de una moral m\u00e1s positiva que negativa. Aunque el cristiano est\u00e1 obligado a no hacer el mal, tambi\u00e9n est\u00e1 obligado a hacer el bien. M\u00e1s a\u00fan, no hacer el bien es ya hacer el mal, pues es cometer pecados de omisi\u00f3n. La moral cristiana no es una moral negativa del evitar, sino una moral activa del actuar.<\/div>\n<div>\n<strong>Sed perfectos<\/strong><\/div>\n<div>\n5.- La ley que rige la moral cristiana es la de la perfecci\u00f3n y no la de lo justo. O lo que es lo mismo, un cristiano no puede regirse por una moral de m\u00ednimos, sino que debe aspirar a dar de s\u00ed el m\u00e1ximo posible, a la santidad, a la perfecci\u00f3n, pues est\u00e1 llamado a ser perfecto como su Padre celestial es perfecto (Mt 5,48).<\/div>\n<div>\n6.- Existen los preceptos absolutos. En la actualidad hay la tendencia a despreciar las normas objetivas y a absolutizar el valor de la conciencia individual, dej\u00e1ndola como norma suprema de moralidad sin ninguna sujeci\u00f3n externa. Es un error, pues hay normas morales objetivas y absolutas, que obligan siempre sin excepci\u00f3n.<\/div>\n<div>\n7.- Existe el concepto de premio y castigo. Aunque no sea ese el motivo primero por el que deba actuar un cristiano, es indudable que Cristo hizo alusi\u00f3n en un gran n\u00famero de ocasiones a la existencia de premios en la vida eterna y tambi\u00e9n en esta vida, lo mismo que a la existencia de castigos. esto es as\u00ed, hasta el punto de que la verdad m\u00e1s veces enunciada en el mensaje moral del Nuevo Testamento es la existencia de un \u201ccastigo eterno\u201d para quienes no obren correctamente.<\/div>\n<div>\n8.- Es una moral para la libertad. La conquista y la afirmaci\u00f3n de la libertad es fruto del cristianismo. El pensamiento pagano se mov\u00eda entre la fatalidad, el hado y el destino. Pero el \u201cfatum\u201d greco-romano cedi\u00f3 ante el hecho de la Revelaci\u00f3n acerca de la voluntad de Dios que respeta el ser propio del hombre, que es por definici\u00f3n un ser libre. M\u00e1s a\u00fan, en la medida en que el cristiano vive la nueva vida del esp\u00edritu, alcanza cotas m\u00e1s altas de libertad, dado que \u201cEl Se\u00f1or es esp\u00edritu y all\u00ed donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u201d (2 Cor 3,17).<\/div>\n<div>\n<strong>Existe el cielo<\/strong><\/div>\n<div>\n9.- La moral cristiana tiene una dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, es decir alude siempre a la vida eterna. El concepto de premio y castigo del que se ha hablado s\u00f3lo se puede entender correctamente si se tiene en cuenta que hay una vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte donde el Se\u00f1or llevar\u00e1 a cabo su labor de juez justo, a la vez que de Padre misericordioso. Esto no significa que haya que desentenderse de las realidades terrenas; por el contrario, los que no vivan el mandamiento del amor en la tierra no podr\u00e1n esperar la misericordia de Dios en el cielo.<\/div>\n<div>\n10.- La moral cristiana es una moral de la gracia y del amor. La moral cristiana es la moral de la gracia, no s\u00f3lo porque, sin la ayuda de Dios es imposible llevarla a cabo, sino tambi\u00e9n porque es el desarrollo de la vida de la gracia comunicada al creyente en el bautismo.<\/div>\n<div>\nSobre este mismo tema se pronunci\u00f3 Juan Pablo II en la enc\u00edclica \u201cVeritatis splendor\u201d. El Papa articul\u00f3 el mensaje moral cristiano en los siguientes pasos: llamada de Dios, respuesta del hombre, seguimiento de Cristo, convertirse en disc\u00edpulo suyo, imitar su vida e identificarse con \u00c9l.<\/div>\n<div>\nLa llamada es el punto primero, pues la iniciativa no est\u00e1 en el hombre sino en Dios, que es quien inicia el di\u00e1logo. Por esta primera nota, el cristianismo como revelaci\u00f3n de Dios al hombre se distingue de las otras religiones, que se presentan muchas veces como fruto de la b\u00fasqueda del hombre. Esta llamada divina se produjo en la hist\u00f3rica de m\u00faltiples maneras, por ejemplo a trav\u00e9s de los profetas. Pero fue el nacimiento de Cristo, su vida, su muerte y su resurrecci\u00f3n lo que constituyeron el punto definitivo de esa llamada. Dios es amor, dir\u00e1 San Juan, y ha tenido la iniciativa de venir en b\u00fasqueda del hombre, de ir tras la oveja perdida para salvarla.<\/div>\n<div>\nA la llamada le sigue una respuesta. Esta respuesta puede ser negativa y de hecho muchos se encogen de hombros ante Cristo y le ven pasar sin seguirle. Otros, por el contrario, escuchan en el propio coraz\u00f3n la voz del Maestro y deciden ir tras \u00e9l.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Se inicia as\u00ed el seguimiento, que es el tercer punto del esquema moral cristiano. De hecho, hasta la palabra cristiano significa precisamente eso: ser seguidor de Cristo. Hay que insistir en que la moral cristiana no es el seguimiento de unas normas, sino de una persona. Porque se sigue a Cristo se aceptan las normas, pues \u00e9stas se derivan de la propia persona del Maestro.<\/div>\n<div>\n<strong>Disc\u00edpulos e imitadores<\/strong><\/div>\n<div>\nTras el seguimiento viene la conversi\u00f3n en disc\u00edpulos, es personas que est\u00e1n muy cerca de \u00e9l, en una comuni\u00f3n de amistad y en una comuni\u00f3n de misi\u00f3n. Se ama a Jes\u00fas y se le demuestra ese amor compartiendo su misi\u00f3n, tanto la evangelizadora como la corredentora.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Todo esto supone la imitaci\u00f3n del Maestro, que es el punto de referencia supremo. El cristiano ama a Cristo, quiere seguir a Cristo y se pregunta -ante cualquier dilema moral- \u00bfqu\u00e9 har\u00eda Cristo si estuviera en mi lugar? o \u00bfqu\u00e9 esperar\u00eda Cristo que yo hiciera ahora?.<\/div>\n<p>Esto conduce a la identificaci\u00f3n con el Se\u00f1or, al modo en que lo manifest\u00f3 San Pablo: \u201cYa no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d (Gal 2,20). Mediante la Eucarist\u00eda, el cristiano ha ido dej\u00e1ndose asumir por el Se\u00f1or y, con la ayuda de la gracia, ha ido transformando su vida moral, su comportamiento, hasta llegar a la identificaci\u00f3n plena con \u00c9l. Naturalmente que esto s\u00f3lo lo consiguen algunos santos, quiz\u00e1 los m\u00edsticos, pero es la meta a que deben aspirar todos los cristianos. Una meta que se resume en el deseo de darle a Dios lo m\u00e1s que se pueda, porque se est\u00e1 agradecido por el amor recibido se ama y se imita.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1les son las caracter\u00edsticas de la moral cristiana?. Seg\u00fan los autores, \u00e9stos son unos u otros. En realidad, lo esencial es que una moral que nace del encuentro con un Dios que sale a la b\u00fasqueda del hombre. 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