{"id":651,"date":"2015-12-07T18:32:19","date_gmt":"2015-12-07T18:32:19","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=651"},"modified":"2015-12-07T18:32:19","modified_gmt":"2015-12-07T18:32:19","slug":"el-acto-y-la-persona-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-acto-y-la-persona-moral\/","title":{"rendered":"El acto y la persona moral"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>El n\u00facleo de la \u00e9tica est\u00e1 en saber c\u00f3mo debe comportarse el hombre para que sus actos le lleven a la perfecci\u00f3n personal que, para un cristiano, consiste en la imitaci\u00f3n de Cristo. Ahora bien, esos actos tiene que reunir unas caracter\u00edsticas para que sean humanos y, por lo tanto, susceptibles de ser enjuiciados moralmente y de ser catalogados como buenos o como malos.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Tanto la filosof\u00eda como la teolog\u00eda, al enfrentarse con la eticidad de la actividad humana, lo primero que dilucidan es qu\u00e9 acciones humanas pueden calificarse de \u201cbuenas\u201d o \u201cmalas\u201d. Con este fin, se distingue entre \u201cactos del hombre\u201d: todo lo que el hombre hace, y \u201cactos humanos\u201d: los que ejecuta con conocimiento y libertad. S\u00f3lo los actos humanos son morales. Los que no han sido ejecutados de forma consciente y libre, no son sujetos del juicio moral. Un ejemplo concreto, cl\u00e1sico, es el de los sue\u00f1os, o el de los actos llevados a cabo bajo hipnosis o bajo enga\u00f1o.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eso no significa que los actos hechos sin conocimiento ni libertad no sean buenos o malos, pero no se les puede aplicar el calificativo de morales. El hombre s\u00f3lo ser\u00e1 responsable, desde el punto de vista moral, de los actos que haya cometido de forma consciente y libre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, esto que resulta f\u00e1cil de entender en la teor\u00eda, es muy dif\u00edcil de aplicar en la pr\u00e1ctica, pues es muy dif\u00edcil dilucidar cu\u00e1ndo hay verdadero y pleno conocimiento y verdadera y plena libertad. Por eso, a la Teolog\u00eda Moral le corresponde solamente exponer la doctrina para juzgar la objetividad de las acciones, pero el interior del hombre s\u00f3lo lo juzga Dios. El cristiano ni siquiera debe juzgar la conciencia de su hermano, pues eso lo tiene tajantemente prohibido (Mt 7,1-5).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>La persona como sujeto moral<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Junto con el estudio del acto humano como acto moral, es tambi\u00e9n imprescindible estudiar a la persona humana como sujeto de ese acto moral. Para ello es preciso tener en cuenta algunos datos de orden antropol\u00f3gico y filos\u00f3fico.<\/div>\n<div>\n1.- Unidad radical de la persona humana. Es ya una conquista de la antropolog\u00eda cristiana la valoraci\u00f3n de la unidad de la persona, es decir, que no hay dos \u201cyo\u201d: uno bueno y uno malo. Si esto fuera as\u00ed, el \u201cyo\u201d malo ser\u00eda el responsable de las malas acciones que cometemos y que el \u201cyo\u201d bueno detesta. La persona es \u00fanica y la divisi\u00f3n en dos partes de la personalidad est\u00e1 tipificado como esquizofrenia.<\/div>\n<div>\nEl \u00fanico t\u00edtulo en lat\u00edn que figura en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica es para asentar esta tesis: \u201cCorpore et anima unus\u201d. El hombre es, pues, una unidad radical de cuerpo y alma, de materia y esp\u00edritu. Esto no significa que ambos, cuerpo y alma, sean lo mismo. El hombre es un ser espiritual, con alma creada directamente por Dios (Catecismo 362.363) y tambi\u00e9n un ser corporal (\u201ces cuerpo\u201d y no \u201ctiene cuerpo\u201d).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuerpo y alma se distinguen, pero no es posible separarlos.<\/div>\n<div>\nEsto es fundamental tenerlo claro, pues la moralidad afecta a la unidad radical de la persona. No es cierto que el cuerpo sea principio del mal, como afirman los dualistas; lo mismo que tampoco es cierto que s\u00f3lo el esp\u00edritu es sujeto del bien y del mal morales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Ser social<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.- Socialidad: Ser hombre es vivir con otros hombres, pues el hombre \u201cvive y con-vive\u201d, hasta el punto de que se diferencia del animal porque \u201cvive en sociedad\u201d. Fue Arist\u00f3teles quien defini\u00f3 al hombre como \u201cser social\u201d.<\/div>\n<div>\nLa socialidad radical de la persona humana en relaci\u00f3n con la vida moral tiene, al menos, estas dos consecuencias:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; No cabe plantear la vida moral del hombre si no se tiene en cuenta su condici\u00f3n social. La moral no es, propiamente, del \u201cindividuo\u201d, sino de la \u201cpersona\u201d, y la persona es, por naturaleza, un ser social. Por ello, tambi\u00e9n son objeto de juicio \u00e9tico las m\u00faltiples relaciones de la vida social, econ\u00f3mica, pol\u00edtica, etc, e incluso de las instituciones que la rigen.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Pero valorar su sentido moral exige tambi\u00e9n considerar las influencias reales que sobre la persona ejerce la vida social concreta en que desarrolla su existencia. As\u00ed adquieren significado las expresiones de los \u00faltimos documentos magisteriales acerca de los llamados \u201cpecados sociales\u201d y \u201cestructuras de pecado\u201d.<\/div>\n<div>\n3.- Historicidad: El hombre es realidad personal e hist\u00f3rica: vive en la historia y \u00e9l mismo tiene historia, de forma que la historicidad no toca tangencialmente la biograf\u00eda de cada hombre, sino que se integra en su ser.<\/div>\n<div>\nEn concreto, la historicidad condiciona la vida moral, al menos en estos dos sentidos:\n<\/div>\n<div>&#8211; Su propia biograf\u00eda est\u00e1 enriquecida o empobrecida por la cr\u00f3nica de su existencia. Las vivencias personales ejercen una gran influencia en la vida moral de una persona.\n<\/div>\n<div>&#8211; Pero al hombre, inmerso en la historia, no siempre le es f\u00e1cil superar las ideas y las sensibilidades de cada tiempo. Por ello debe estar advertido para no juzgar como \u00e9ticamente correctos los defectos morales de una \u00e9poca social concreta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como es obvio, la historicidad del ser humano es un dato a tener en cuenta en el juicio moral, El error es exagerarlo, de forma que se convierta al hombre en esclavo de su biograf\u00eda, o que se exagere el elemento hist\u00f3rico hasta acabar en un relativismo historicista.<\/div>\n<div>\n4.- Elevaci\u00f3n a la gracia: No debe olvidarse nunca que el hombre no est\u00e1 solo, a merced de sus propias fuerzas, a la hora de hacer el bien o de evitar el mal. A la estructura m\u00e1s \u00edntima del hombre pertenece la nueva vida sobrenatural comunicada al bautizado.<\/div>\n<div>\nPrecisamente por eso, la llamada del cristiano a un compromiso moral es m\u00e1s elevada que la que puede sentir otra persona. La elevaci\u00f3n por la gracia demanda una moral de la santidad.<\/div>\n<div>\nNo hay que olvidar que, para poder llevar a cabo es elevada vida moral, el cristiano no cuenta s\u00f3lo con la gracia recibida en el Bautismo, sino que tiene a su disposici\u00f3n la ayuda del Esp\u00edritu Santo y la recepci\u00f3n de los sacramentos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Condicionantes psicol\u00f3gicos<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.- Estructura ps\u00edquica del sujeto moral: esta cuesti\u00f3n es decisiva, pues se trata no s\u00f3lo de detectar los casos patol\u00f3gicos, sino de conocer la psicolog\u00eda de los casos m\u00e1s comunes, en los que la peculiar forma de ser de cada uno explica y condiciona la vida moral.<\/div>\n<div>\nPero, si bien se acepta sin obst\u00e1culos que la psicolog\u00eda del individuo condiciona la moralidad de sus actos (por ejemplo, las obras que pueda hacer un loco), se corre el riesgo de reducir la vida moral a una serie de condicionantes que llegan a suprimir la responsabilidad porque, m\u00e1s que condicionantes, se han convertido en determinantes. No hay que olvidar que las escuelas psicol\u00f3gicas son plurales y cambiantes y que est\u00e1n muy ideologizadas, de forma que la interpretaci\u00f3n del ser del hombre est\u00e1 condicionada por la ideolog\u00eda de escuela.<\/div>\n<p>En resumen, el sujeto moral es la realidad del hombre concreto, uno en cuerpo y alma, social por naturaleza, ser hist\u00f3rico que, ayudado por la gracia, posee una peculiar estructura ps\u00edquica.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El n\u00facleo de la \u00e9tica est\u00e1 en saber c\u00f3mo debe comportarse el hombre para que sus actos le lleven a la perfecci\u00f3n personal que, para un cristiano, consiste en la imitaci\u00f3n de Cristo. Ahora bien, esos actos tiene que reunir<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-acto-y-la-persona-moral\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=651"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":652,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651\/revisions\/652"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}