{"id":661,"date":"2015-12-07T18:40:48","date_gmt":"2015-12-07T18:40:48","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=661"},"modified":"2015-12-07T18:40:48","modified_gmt":"2015-12-07T18:40:48","slug":"los-profetas-daniel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/los-profetas-daniel\/","title":{"rendered":"Los profetas. Daniel"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>El libro del profeta Daniel es \u00fanico en su estilo. Por un lado, tiene caracter\u00edsticas literarias que le har\u00edan figurar en la literatura apocal\u00edptica, pero, por otro, tiene elementos del g\u00e9nero narrativo. Adem\u00e1s, est\u00e1 escrito en dos \u00e9pocas muy distintas, aunque con caracter\u00edsticas de persecuci\u00f3n que las hacen similares. Incluso est\u00e1 escrito en dos idiomas diferentes.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>El libro de Daniel no debe ser considerado, seg\u00fan algunos autores, entre los libros prof\u00e9ticos, sino entre la literatura llamada \u201capocal\u00edptica\u201d, debido a sus caracter\u00edsticas literarias y a su contenido. Nosotros lo incluimos entre los profetas porque as\u00ed lo ha hecho la tradici\u00f3n de la Iglesia, que consider\u00f3 a Daniel como uno de los llamados \u201cprofetas mayores\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es un libro con unas caracter\u00edsticas que le hacen \u00fanico. Es bigen\u00e9rico (narrativa y apocal\u00edptica), bilingu\u00edstico (arameo y hebreo) y bitemporal (escrito una parte en el siglo VI antes de Cristo y otra parte en el siglo II antes de Cristo). Cuenta la historia de un gran sabio, inspirado por Dios (igual que los profetas), capaz de interpretar los signos de los tiempos como nadie antes que \u00e9l. Sus visiones son reconocidas como genuinas experiencias espirituales, a pesar de la forma a veces fant\u00e1stica en que est\u00e1n expresadas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los estudiosos dividen el libro en dos partes, A y B. Daniel A hace una cr\u00edtica dura y eficaz contra los poderes pol\u00edticos de su tiempo, como Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, por lo cual fue recibido por los oprimidos como una buena nueva. Esta parte est\u00e1 formada por relatos breves sobre Daniel, sabio jud\u00edo de la corte de Babilonia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Daniel B tiene la pretensi\u00f3n de revelar los secretos m\u00e1s profundos del universo y de la historia universal; trata del significado \u00faltimo de la creaci\u00f3n, del prop\u00f3sito definitivo de todo cuanto existe. Daniel est\u00e1 convencido de haber llegado al final de los tiempos y de estar dotado del carisma de la comprensi\u00f3n y por eso expresa sus visiones en forma apocal\u00edptica. Esta parte est\u00e1 escrita en torno al a\u00f1o 160 antes de Cristo y se puede considerar como el primer apocalipsis de la Biblia, precursor del que forma parte del Nuevo Testamento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Daniel presenta una sinopsis de la historia sin precedentes. La divide en cuatro periodos sucesivos de decadencia. Quiz\u00e1 por eso este libro, como el conjunto de la literatura apocal\u00edptica, era le\u00eddo -y probablemente escrito- como un manifiesto pol\u00edtico, que promet\u00eda a la gente oprimida un Reinado divino que traer\u00eda consigo juicio y aniquilaci\u00f3n para los poderes opresores y bendici\u00f3n y triunfo para los perseguidos. El lenguaje que se utiliza es de tipo simb\u00f3lico (algunos lo llaman m\u00edtico). As\u00ed, por ejemplo, los imperios humanos que se van sucediendo son descritos en DN 7 como cuatro monstruos y animales h\u00edbridos que emergen de las aguas del oc\u00e9ano y que representan el caos de los or\u00edgenes. Se dedican a hacer estragos en la tierra y a imponer progresivamente el mal, que llega hasta el mismo cielo y derriba por tierra parte de sus estrellas (8, 10). Dios pone fin a este derroche de brutalidad estableciendo un tribunal y delegando el juicio y el poder en el \u201chijo de hombre\u201d, que aparece en escena entre las nubes del cielo, haciendo suyo as\u00ed lo que se dec\u00eda del dios Baal en la literatura cananea. Sorprende la readopci\u00f3n de un mito tan decididamente condenado por los profetas de Israel. La raz\u00f3n de su reaparici\u00f3n es que los apocal\u00edpticos eran conscientes del mal como una dimensi\u00f3n absoluta. Si deb\u00eda ser derrotado, hac\u00eda falta algo m\u00e1s que carne, \u201cpues nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los poderes c\u00f3smicos que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal que tienen su morada en el mundo celeste\u201d (Ef 6, 12; cf. Dn 10, 20-11.1).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como otros g\u00e9neros b\u00edblicos, el apocal\u00edptico piensa que la historia tiene principio y fin, que no es un \u201ceterno retorno\u201d. Por eso tambi\u00e9n la existencia humana es finita, sin una reencarnaci\u00f3n o karma que la renueve. En el mundo y en la vida humana, los acontecimientos son siempre \u00fanicos, no repetibles; la existencia sobre la tierra es finita; este mundo s\u00f3lo dura un momento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El libro de Daniel en su forma actual nace en el crisol de la primera persecuci\u00f3n religiosa hist\u00f3rica, iniciada por Ant\u00edoco, a quien muchos jud\u00edos piadosos (o hasidim) consideraban la definitiva encarnaci\u00f3n del mal. Desde esta perspectiva, est\u00e1 claro que las visiones de Daniel no son especulaciones abstractas, ni tratan de acontecimientos que deber\u00edan ocurrir muchos siglos despu\u00e9s (Hitler, Stalin&#8230;), sino de los hechos que tuvieron lugar entre el a\u00f1o 167 y el 164 antes de Cristo, cuando Ant\u00edoco prohibi\u00f3 toda pr\u00e1ctica religiosa jud\u00eda, cuando circuncidar a un ni\u00f1o estaba castigado con la muerte, cuando personas de todas las edades mor\u00edan como m\u00e1rtires por preferir honrar a Dios antes que al \u201cC\u00e9sar\u201d. Los lectores de Daniel no ten\u00edan dudas de a qui\u00e9n se refer\u00edan las im\u00e1genes y los s\u00edmbolos que usaba el profeta, as\u00ed como los nombres de personajes antiguos. Sab\u00edan que representaban en clave a ciertos poderes espec\u00edficos del siglo II antes de Cristo. Cuanto m\u00e1s estragos hac\u00edan los tiranos, m\u00e1s cerca estaba el tiempo de la salvaci\u00f3n. Cuando Ant\u00edoco -\u201del monstruo\u201d- \u201centra en el hermoso pa\u00eds\u201d (Israel) y acumula victorias \u201cestar\u00e1 llegando a su fin sin que nadie le ayude\u201d (Dn 11, 41-45). Adem\u00e1s, Daniel ense\u00f1a que la muerte (tanto individual como colectiva) no es la \u00faltima palabra de Dios y por eso el cap\u00edtulo 12 es el primer texto b\u00edblico donde se habla de la resurrecci\u00f3n de los justos, de los que fueron m\u00e1rtires por fidelidad a la religi\u00f3n. La resurrecci\u00f3n est\u00e1 relacionada con un juicio divino universal. En Dn 7 se habla de los tronos celestes dispuestos para el juicio final sobre la tierra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una opresi\u00f3n se parece mucho a otra opresi\u00f3n. El mal tiene unas posibilidades de invenci\u00f3n dram\u00e1ticamente limitadas. En el siglo VI antes de Cristo con Nabucodonosor, en el siglo II antes de Cristo con Ant\u00edoco o en el siglo XX con el fascismo, el comunismo o el capitalismo salvaje y el laicismo, siempre se trata de erigir un \u00eddolo que representa la megaloman\u00eda de ciertos individuos o sistemas que exigen devoci\u00f3n un\u00e1nime. La estatua es de oro, pero su vientre es un crematorio, dispuesto a consumir a los disidentes, a los esp\u00edritus independientes que se resisten a desaparecer entre la masa (cf. Dn 3). La tiran\u00eda cree que durar\u00e1 para siempre. El nazismo y el comunismo pensaron que estar\u00edan presentes 1000 a\u00f1os. Y las v\u00edctimas de las m\u00e1quinas ideol\u00f3gicas no pueden prever el final de su miseria. En respuesta, el profeta proclama su pr\u00f3ximo fin y la cercan\u00eda del Reinado de Dios. As\u00ed mantiene encendida la lucha y la esperanza y, al hacerlo, acelera la hora final, la hora en que el tirano ser\u00e1 derrotado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La influencia de Daniel en el Nuevo Testamento est\u00e1, sobre todo, en el uso de la expresi\u00f3n \u201chijo de hombre\u201d por el propio Cristo. Esta expresi\u00f3n conten\u00eda en s\u00ed misma una cierta ambig\u00fcedad, la cual fue utilizada deliberadamente por Jes\u00fas para no provocar anticipadamente su propio final, acusado de blasfemia, como de hecho ocurri\u00f3 cuando \u00e9l consider\u00f3 que ya hab\u00eda llegado la hora. Influy\u00f3 tambi\u00e9n en el Apocalipsis de San Juan, tanto en el fondo como en la forma.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La liturgia cristiana usa el libro de Daniel en la fiesta de Cristo Rey (Dn 12, 1-3), para referirse a la resurrecci\u00f3n. Tambi\u00e9n, una vez cada tres a\u00f1os, en el domingo precedente se lee Dn 7, 13-14: la entronizaci\u00f3n del \u201chijo de hombre\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro del profeta Daniel es \u00fanico en su estilo. Por un lado, tiene caracter\u00edsticas literarias que le har\u00edan figurar en la literatura apocal\u00edptica, pero, por otro, tiene elementos del g\u00e9nero narrativo. Adem\u00e1s, est\u00e1 escrito en dos \u00e9pocas muy distintas,<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/los-profetas-daniel\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/661"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=661"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":662,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/661\/revisions\/662"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}