{"id":663,"date":"2015-12-07T18:42:07","date_gmt":"2015-12-07T18:42:07","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=663"},"modified":"2015-12-07T18:42:07","modified_gmt":"2015-12-07T18:42:07","slug":"los-profetas-ezequiel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/los-profetas-ezequiel\/","title":{"rendered":"Los profetas. Ezequiel"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>El profeta Ezequiel lleva a cabo su misi\u00f3n en una \u00e9poca dif\u00edcil para Israel, cuando se encuentra en el destierro de Babilonia y est\u00e1 a punto de perder la esperanza en regresar a la tierra prometida. El libro se divide en tres partes, siendo la tercera, donde se habla de la esperanza que debe mantener vivo al pueblo, la que m\u00e1s ha influido en la Iglesia<\/strong><strong>.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>El profeta Ezequiel provoca en el lector una mezcla de fascinaci\u00f3n y rechazo, debido a la permanente tensi\u00f3n entre dos polos opuestos: el juicio implacable de Jerusal\u00e9n y de Jud\u00e1 y el anuncio de una esperanza extremada. Nunca se ha pintado la historia de Israel con colores tan negros, con una radicalidad tan total y negativa. Y, al mismo tiempo, raramente se ha ofrecido a un pueblo aplastado y vac\u00edo de toda esperanza un horizonte de esperanza tan sorprendente. En Ezequiel se constata una de las caracter\u00edsticas esenciales del profeta b\u00edblico: su mensaje va contra corriente. Cuanto m\u00e1s optimista, ciego y desenvuelto se muestra el pueblo (Ez 13; 33, 30-33), m\u00e1s predica \u00e9l la realidad de pecado y de injusticia que reclama obligatoriamente el juicio. Cuando llega \u00e9ste, la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n (Ez 33, 21-22), la desesperaci\u00f3n se apodera del pueblo y entonces el profeta comienza a predicar la esperanza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este mensaje de contrastes es vivido personalmente por el profeta. As\u00ed, debe permanecer impasible ante la muerte de su mujer y no realizar el ritual de duelo, como signo de otra desgracia mucho mayor: la desaparici\u00f3n \u201cde la delicia de vuestros ojos, el amor de vuestra vida\u201d (Ez 24, 21): Jerusal\u00e9n y su Templo. As\u00ed se verifica de nuevo otra dimensi\u00f3n esencial del profetismo b\u00edblico: el mensaje del profeta forma parte de \u00e9l (por ejemplo, el matrimonio de Oseas, el celibato de Jerem\u00edas o los hijos de Isa\u00edas).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Adem\u00e1s, Ezequiel vive otro contraste: es a la vez profeta y sacerdote. Como profeta, critica a los sacerdotes que est\u00e1n instalados en su culto. Como sacerdote, tiene que defender la ley y, de alguna manera, la estructura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los cap\u00edtulos 1 al 24 contienen una serie de or\u00e1culos y de anuncios del pecado de Jud\u00e1 y de Jerusal\u00e9n y de su castigo inminente. Merece la pena destacar el relato de su vocaci\u00f3n, sobre todo los vers\u00edculos donde el profeta narra c\u00f3mo le hicieron comer el libro de la palabra de Dios: \u201cT\u00fa, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras. No temas aunque te encuentres entre cardos y zarzas. No temas sus palabras ni te asustes de sus miradas, porque no son m\u00e1s que una raza de rebeldes. Pero t\u00fa, hijo de hombre, escucha lo que te digo: no seas rebelde como esta raza de rebeldes; abre la boca y como lo que te doy\u2019. Yo mir\u00e9 y vi una mano tendida hacia m\u00ed con un libro enrollado. Lo desenroll\u00f3 ante mi vista. estaba escrito por dentro y por fuera, y conten\u00eda lamentaciones, gemidos y ayes. Y me dijo: \u2018Hijo de hombre, c\u00f3melo, come este libro y vete a hablar a la casa de Israel\u2019. Yo abr\u00ed la boca, y me hizo tragar el libro. Entonces me dijo: \u2018Hijo de hombre, alim\u00e9ntate y s\u00e1ciate de este libro que yo te doy\u2019. Yo lo com\u00ed y fue en mi boca dulce como la miel\u201d (Ez 2, 6-3, 3).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Del cap\u00edtulo 25 al 32, Ezequiel hace los \u201cor\u00e1culos contra las naciones\u201d, es decir, las advertencias y amenazas contra los pueblos que van a destruir Jerusal\u00e9n. Los cap\u00edtulos 33 al 48 est\u00e1n consagrados a anunciar la esperanza para Israel y contienen algunos de los textos m\u00e1s hermosos del Antiguo Testamento. Por ejemplo:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cOs tomar\u00e9 de entre las naciones donde est\u00e1is dispersados, os recoger\u00e9 de todos los pa\u00edses y os conducir\u00e9 a vuestra tierra. Os regar\u00e9 con agua pura y os purificar\u00e9 de todas vuestras inmundicias y de todas vuestras idolatr\u00edas. Os dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo y os infundir\u00e9 un esp\u00edritu nuevo; quitar\u00e9 de vuestro cuerpo el coraz\u00f3n de piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne. Infundir\u00e9 mi esp\u00edritu en vosotros y har\u00e9 que viv\u00e1is seg\u00fan mis preceptos, observando y guardando mis leyes. Habitar\u00e9is entonces en la tierra que di a vuestros padres, ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u201d (36, 24-28).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cEsto dice el Se\u00f1or Dios: Mirad, yo abrir\u00e9 vuestras tumbas, os har\u00e9 salir de vuestros sepulcros, pueblo m\u00edo, y os llevar\u00e9 a la tierra de Israel. Y sabr\u00e9is que yo soy el Se\u00f1or, cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestros sepulcros, pueblo m\u00edo. Infundir\u00e9 en vosotros mi esp\u00edritu y revivir\u00e9is; os establecer\u00e9 en vuestro suelo y sabr\u00e9is que yo, el Se\u00f1or, lo digo y lo hago\u201d (37, 12-14).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La influencia de Ezequiel ha sido grande, sobre todo en algunos libros y estilos literarios b\u00edblicos. As\u00ed, en la Apocal\u00edptica, se toman prestadas numerosas im\u00e1genes y representaciones de este profeta. Concretamente, el Apocalipsis de San Juan recurre con frecuencia a Ezequiel; la acci\u00f3n simb\u00f3lica del libro que el profeta debe comerse se utiliza en Ap 5, 1s, en 10, 1-11; la fuente de Ez 47, 1-12 aparece expl\u00edcitamente en Ap 22, 1-3; se encuentran alusiones a Ezequiel en Ap 11, 1. 21, 10. 4, 2-11.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el Nuevo Testamento, los evangelios no citan directamente a Ezequiel, pero la imagen de la vi\u00f1a de Jn 15, 1-10 recuerda Ez 15, 1-8; la del buen pastor de Jn 10, 11-18 evoca Ez 34, 11-16. Tambi\u00e9n se puede considerar Ez 37, 1-14 entre los textos sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos, concretamente en Mt 28, 51-53.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El libro de Ezequiel no fue demasiado trabajado por los Padres de la Iglesia. S\u00f3lo Or\u00edgenes, entre los alejandrinos, lo comenta completo. San Jer\u00f3nimo escribi\u00f3 14 homil\u00edas sobre este profeta. San Gregorio Magno escribi\u00f3 22 homil\u00edas sobre \u00e9l.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El cap\u00edtulo m\u00e1s utilizado es el 37, sobre todo los vers\u00edculos 1 al 14, como demuestra la presencia de este texto en la liturgia de la vigilia pascual desde el siglo IV. San Pablo, San Jer\u00f3nimo y otros, ven realizado definitivamente el anuncio que Ezequiel hace en ese texto, en la Iglesia, que es el nuevo Israel, del cual la resurrecci\u00f3n de Cristo constituye la primicia. Tambi\u00e9n ha sido muy utilizado Ez 47, 1-12, donde se narra la visi\u00f3n de la fuente de gracia que sale del umbral del nuevo templo y que purifica la podredumbre y las miasmas. La ep\u00edstola de Bernab\u00e9 cita este texto entre las profec\u00edas bautismales: los maravillosos \u00e1rboles de vida del texto prof\u00e9tico son identificados con los bautizados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto a la influencia lit\u00fargica de Ezequiel, es modesta pero significativa. La vigilia pascual propone Ez 36, 16-28. Ez 37, 1-14 est\u00e1 reservado para la vigilia de Pentecost\u00e9s y vuelve a aparecer el domingo V de Cuaresma del ciclo A.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n ha sido interesante la influencia art\u00edstica del libro de Ezequiel. La prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes en la religi\u00f3n jud\u00eda es bien conocida. Sin embargo, esta regla no siempre se ha seguido al pie de la letra. El ejemplo cl\u00e1sico es la sinagoga de Dura Europos, ciudad situada a orillas del Eufrates; en este edificio, construido hacia el 224 despu\u00e9s de Cristo, las paredes est\u00e1n decoradas con frescos y entre las escenas representadas figura Ez 34, Ez 37, as\u00ed como el martirio de Ezequiel. En la iconograf\u00eda cristiana, lo m\u00e1s representado es Ez 37, 1-11, en frescos, sarc\u00f3fagos, miniaturas y cuadros. No se debe omitir la obra del compositor Liszt \u201cOssa arida\u201d, inspirada en \u00e9l.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ezequiel escribi\u00f3 y profetiz\u00f3 entre el 593 y el 571. El 612 hab\u00eda ca\u00eddo N\u00ednive en manos de babilonios y medos. En el 598 Jerusal\u00e9n hab\u00eda sido conquistada por Nabucodonosor y hab\u00eda llevado a Babilonia a lo m\u00e1s selecto de Israel. Es en ese dif\u00edcil contexto que Ezequiel act\u00faa.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El profeta Ezequiel lleva a cabo su misi\u00f3n en una \u00e9poca dif\u00edcil para Israel, cuando se encuentra en el destierro de Babilonia y est\u00e1 a punto de perder la esperanza en regresar a la tierra prometida. 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