{"id":681,"date":"2015-12-07T18:49:53","date_gmt":"2015-12-07T18:49:53","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=681"},"modified":"2015-12-07T18:49:53","modified_gmt":"2015-12-07T18:49:53","slug":"el-libro-del-exodo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-libro-del-exodo-ii\/","title":{"rendered":"El libro del \u00c9xodo (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Una vez visto, en el cap\u00edtulo anterior, el esquema general del libro del \u00c9xodo, vamos ahora a ir por partes, comenzando por la narraci\u00f3n que nos habla de la estancia de Israel en Egipto, la opresi\u00f3n sufrida y la aparici\u00f3n de un caudillo liberador, Mois\u00e9s. \u00c9ste tiene, ante todo, que justificar que Dios le env\u00eda y luego demostrar que le apoya, lo cual har\u00e1 con las plagas.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Las preguntas que se quieren responder en la primera parte del libro del \u00c9xodo (1,1-13,16) son \u00e9stas: \u00bfqu\u00e9 produjo la aflicci\u00f3n experimentada por los israelitas en Egipto? \u00bfcu\u00e1les son las credenciales del l\u00edder? \u00bfc\u00f3mo responde ese l\u00edder a la llamada de Dios? \u00bfde qu\u00e9 manera intenta el l\u00edder negociar con el fara\u00f3n? \u00bfcu\u00e1l es el detonante final que provoca la salida? \u00bfc\u00f3mo debe Israel continuar celebrando esta salida?.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ya en el libro anterior, el G\u00e9nesis, se hab\u00eda informado al lector de la presencia de los israelitas en Egipto y de c\u00f3mo se hab\u00eda producido esa presencia (historia de Jos\u00e9), as\u00ed como de que hab\u00edan prosperado hasta convertirse en un pueblo numeroso. Este crecimiento hizo temer a los egipcios, que los sometieron a una dura esclavitud, emple\u00e1ndoles en la construcci\u00f3n. Pero si esto no era lo suficientemente opresivo, un nuevo fara\u00f3n da un paso m\u00e1s y exige que sean asesinados por sus propios padres todos los reci\u00e9n nacidos varones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una vez presentada la causa de la rebeli\u00f3n, tiene lugar la presentaci\u00f3n del l\u00edder, Mois\u00e9s. Hijo de israelitas, estaba destinado al sacrificio por la orden del fara\u00f3n. Pero las comadronas no quisieron matarle. Ante el riesgo que corr\u00eda la familia por desobedecer la orden real, el ni\u00f1o es colocado en una cesta y abandonado al r\u00edo Nilo. Sin embargo, la hermana vigila y as\u00ed observa c\u00f3mo una princesa encuentra al ni\u00f1o y se encari\u00f1a de \u00e9l. La hermana sirve de v\u00ednculo entre la madre de Mois\u00e9s y la princesa y logra que sea la propia madre la que reciba el encargo de actuar de nodriza y amamantar al ni\u00f1o. Sin embargo, va a ser criado en el palacio del fara\u00f3n por la princesa (de hecho, Mois\u00e9s es un nombre egipcio que significa \u201cha nacido\u201d). Es significativo que en todo el relato no aparecen los hombres. S\u00f3lo intervienen mujeres y lo hacen llevando a cabo actos de desobediencia civil, dejando claro que las leyes naturales -no matar al hijo, tener compasi\u00f3n de un ni\u00f1o abandonado- est\u00e1n por encima de las leyes civiles. Tanto las israelitas como la princesa egipcia son un modelo de una \u00e9tica natural que se atreve a enfrentarse con la ley civil. En este momento tan decisivo, queda claro que son las mujeres las que controlan el destino del pueblo de Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Despu\u00e9s de esto, el texto da un salto y nos presenta a Mois\u00e9s en edad adulta (2,11-22). Le vemos como una persona interesada por la suerte de su pueblo. Interviene en una pelea y debe afrontar la pregunta por sus credenciales, pregunta que le hace precisamente un israelita: \u201c\u00bfQui\u00e9n te ha constituido jefe y juez entre nosotros?\u201d (2,12). El asesinato del egipcio le obliga a huir al desierto -anticipando as\u00ed la posterior huida del pueblo- y va a ser all\u00ed donde recibir\u00e1 de Dios esas credenciales que necesita para constituirse en caudillo de Israel.<\/div>\n<div>\n<p>Mientras tanto, el pueblo sigue oprimido y eleva a Dios sus gritos pidiendo auxilio. El problema del pueblo se convierte en problema de Dios y por eso el Se\u00f1or decide intervenir. Lo va a hacer d\u00e1ndole a Mois\u00e9s el encargo de liberar al pueblo. Esto ocurre en el episodio de la zarza ardiente (3,1-6). En \u00e9l se nos dan varias lecciones. La primera es el respeto y hasta el temor debido a Dios, que se expresa a trav\u00e9s del gesto de Mois\u00e9s de descalzarse y de taparse la cara. La segunda, es la continuidad entre este Dios que habla a Mois\u00e9s y el que habl\u00f3 a Abraham; Dios no ha dejado de cuidar nunca del pueblo de Israel a lo largo de su historia. La escena de la zarza representa, pues, la acreditaci\u00f3n de Mois\u00e9s como un profeta, como un enviado de Dios. Es el Se\u00f1or el que ha tomado la decisi\u00f3n de salvar al pueblo, tras haber o\u00eddo su clamor pidiendo ayuda. No es de Mois\u00e9s la iniciativa, sino de Dios. Pero el Se\u00f1or utiliza al hombre, con permiso de \u00e9ste, para llevar a cabo sus planes. Y ah\u00ed es donde surge Mois\u00e9s y la vocaci\u00f3n, la misi\u00f3n, que Dios le da. El empleo de la frase \u201cyo estar\u00e9 contigo\u201d (3,12) indica claramente que Dios no le va a dejar solo en una tarea tan dif\u00edcil como la de conseguir que el fara\u00f3n d\u00e9 libertad a sus esclavos y les permita marcharse de Egipto.<\/p>\n<p>Pero Mois\u00e9s necesita una prueba con la que poder presentarse al pueblo y ser cre\u00eddo por \u00e9l. Pide esa prueba y la obtiene. Es el nombre de Dios, que reclama al Se\u00f1or y que \u00e9ste le revela: \u201cYahv\u00e9\u201d, que significar\u00eda \u201cYo soy el que soy\u201d o \u201cYo soy el que crea\u201d (3,14-15). Para Israel, el nombre es se\u00f1al de existencia real. Algo es una realidad cuando se conoce su nombre. El nombre supone una dimensi\u00f3n de intimidad. Al conocer el nombre de alguien se establecen v\u00ednculos personales con \u00e9l. De este modo, Mois\u00e9s puede ya dirigirse al pueblo teniendo un respaldo. Dios, Yahv\u00e9, el que es por s\u00ed mismo sin que nadie le haya dado origen, sino que \u00e9l da origen a todas las cosas, le respalda. Por eso va a decir a los israelitas: \u201cel Dios de vuestros antepasados me env\u00eda\u201d y tambi\u00e9n \u201cYo soy me env\u00eda\u201d. Adem\u00e1s del signo del conocimiento del nombre de Dios, Mois\u00e9s recibe otros dos: una especie de bast\u00f3n o vara m\u00e1gica y la capacidad de curar la lepra y de hacer otros milagros, el mayor de los cuales ser\u00e1 la partici\u00f3n de las aguas del Mar Rojo para que pueda cruzar el pueblo en su huida. Yahv\u00e9 se muestra tambi\u00e9n muy comprensivo con la dificultad que le expresa Mois\u00e9s sobre su dificultad para hablar y le concede que sea su hermano Aar\u00f3n el que le ayude para poder expresarse mejor ante el pueblo y ante el fara\u00f3n. Aar\u00f3n es llamado \u201cel levita\u201d, indicando as\u00ed que la funci\u00f3n de los futuros levitas (sacerdotes jud\u00edos) ser\u00e1 la de transmitir la voluntad de Dios al pueblo.<\/p>\n<\/div>\n<div>La tarea comienza a realizarse con la visita a los ancianos del pueblo, a los l\u00edderes israelitas, para presentarse como enviado de Dios y para decirles que el Se\u00f1or quiere que ellos le acompa\u00f1en ante el fara\u00f3n para pedirle la libertad para el pueblo. La negativa del fara\u00f3n es la que va a obligar a Dios a intervenir a fin de que el rey decida expulsar a los israelitas para evitar males mayores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es en este contexto que tienen lugar las plagas, como \u00faltimo recurso, cuando han fallado otros, como la conversi\u00f3n del bast\u00f3n de Mois\u00e9s en una serpiente que devora a las serpientes de los magos egipcios. El relato de las plagas no es tanto una serie de devastaciones cuanto una serie de disputas entre el fara\u00f3n y Mois\u00e9s vinculada con la pregunta de 5,2: \u201c\u00bfQui\u00e9n es Yahv\u00e9 para que yo le obedezca y deje salir a Israel?\u201d. Es la tozudez del fara\u00f3n lo que provoca la ira de Dios, que se ve obligado a demostrarle al poderoso rey que hay alguien a\u00fan m\u00e1s fuerte que \u00e9l, el propio Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las plagas son diez: el agua convertida en sangre (7,14-25), las ranas (7,26-8,11), los mosquitos (8,12-15), los t\u00e1banos (8,16-28), la peste (9,1-17), las \u00falceras (9,8-12), el granizo (9,13-35), las langostas (10,1-20), la oscuridad (10,21-29) y la \u00faltima y definitiva, la muerte de los primog\u00e9nitos (11,1-10). Casi todas est\u00e1n relacionadas con cat\u00e1strofes naturales que sol\u00edan suceder en Egipto y quiz\u00e1 por eso no terminaron de convencer al fara\u00f3n, pues pod\u00edan deberse a la casualidad. S\u00f3lo cuando tiene lugar la \u00faltima, el rey se llena de temor y cree de verdad en el poder de Dios y cede.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez visto, en el cap\u00edtulo anterior, el esquema general del libro del \u00c9xodo, vamos ahora a ir por partes, comenzando por la narraci\u00f3n que nos habla de la estancia de Israel en Egipto, la opresi\u00f3n sufrida y la aparici\u00f3n<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-libro-del-exodo-ii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/681"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=681"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/681\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":682,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/681\/revisions\/682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=681"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=681"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=681"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}