{"id":687,"date":"2015-12-07T18:54:23","date_gmt":"2015-12-07T18:54:23","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=687"},"modified":"2016-01-30T13:25:33","modified_gmt":"2016-01-30T13:25:33","slug":"el-libro-del-genesis-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-libro-del-genesis-vii\/","title":{"rendered":"El libro del G\u00e9nesis (VII)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Despu\u00e9s del drama del diluvio universal y la torre de Babel, el G\u00e9nesis entra ya en la particular historia del pueblo elegido. Lo va a hacer contando la vida de los cuatro grandes patriarcas: Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob y Jos\u00e9. En los tres primeros, adem\u00e1s, se va a contar la historia de sus mujeres, que juegan un papel importante. Abrah\u00e1n es el inicio del pueblo de Israel\u201d.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>La historia de Abrah\u00e1n y Sara va a establecerse en torno a tres grandes temas: la promesa, su fe y sus dudas, y la prueba final que sella el v\u00ednculo de confianza de Dios con ellos. Lo prometido es un hijo y una nueva tierra. El pacto o alianza se firma con toda la solemnidad y caracter\u00edsticas propias de la \u00e9poca, y afecta no s\u00f3lo a Abrah\u00e1n sino tambi\u00e9n a su descendencia. La fidelidad de Abrah\u00e1n a la alianza sellada con Dios ser\u00e1 la que haga de \u00e9l un modelo de fe, no s\u00f3lo para el juda\u00edsmo y el islamismo sino tambi\u00e9n para los cristianos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Abrah\u00e1n es presentado, ante todo, como alguien que escuch\u00f3 a Dios. Una escucha que no es simplemente auditiva, sino de obediencia. Porque Abrah\u00e1n, tras o\u00edr la voz del Se\u00f1or, obedeci\u00f3 sus \u00f3rdenes, dejando su vida anterior y teniendo plena confianza en \u00c9l, incluso en los momentos en que no hab\u00eda motivos para tenerla, como cuando el hijo prometido no llegaba. Esta obediencia lleva a Abrah\u00e1n a adorar s\u00f3lo a Yahv\u00e9 y, como consecuencia, a consagrar a su nuevo Dios todo el territorio por el que iba pasando.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, Abrah\u00e1n no es perfecto. En 12, 10-20 se nos narra c\u00f3mo puso en peligro a su mujer, Sara. A pesar de eso, Dios no deja de cumplir su parte del pacto y la prosperidad acompa\u00f1a a Abrah\u00e1n y tambi\u00e9n a su sobrino, Lot. Se introduce aqu\u00ed, aunque varios cap\u00edtulos despu\u00e9s, la historia que explica la aparici\u00f3n del Mar Muerto, fruto de la destrucci\u00f3n de las ciudades de Sodoma y Gomorra. (19, 1-38). Antes de esta destrucci\u00f3n el G\u00e9nesis va a mostrar uno de los pasajes m\u00e1s bellos de todo el Antiguo Testamento: el di\u00e1logo de Abrah\u00e1n con Dios para intentar salvar las ciudades ya sentenciadas (18, 16-33); en este di\u00e1logo se acent\u00faa la importancia que Dios da a la misericordia, al tiempo que insiste en la justicia y en la conducta recta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Muy interesante es la parte del relato que muestra el cumplimiento de la primera parte de la promesa: el nacimiento del heredero, Isaac. Pero antes ha venido la prueba, tan dura que Abrah\u00e1n opt\u00f3 por tener un hijo con Agar, la esclava (16, 1-16), que se llamar\u00eda Ismael y que los musulmanes consideran como el padre de su raza. Es curioso que sea Sara la que tome la iniciativa, instando a Abrah\u00e1n a acostarse con Agar, cosa que el patriarca no acepta de buen grado al principio. Sin embargo, la actitud posterior de la esclava, lleva a Sara a pedir justicia a su marido y \u00e9ste se ve forzado, con gran dolor, a expulsar al ni\u00f1o y a su madre, poni\u00e9ndoles en peligro de muerte. No obstante, Dios interviene para proteger a este hijo de Abrah\u00e1n y tambi\u00e9n a \u00e9l le hace una promesa, en este caso mediante un \u00e1ngel: que de \u00e9l surgir\u00e1 una gran naci\u00f3n. Despu\u00e9s de estos episodios transcurren nada menos que 13 a\u00f1os, lo cual sit\u00faa a Abrah\u00e1n y a Sara en la ancianidad. Dios, a pesar de las apariencias insiste en reclamar la confianza de Abrah\u00e1n y cuando \u00e9ste se la da le cambia el nombre, de Abr\u00e1n a Abrah\u00e1n, lo cual lleva consigo tambi\u00e9n un cambio en el pacto, que se transforma as\u00ed en \u201calianza eterna\u201d, incluyendo a todas las generaciones posteriores a \u00e9l. Aceptar esto no deb\u00eda ser f\u00e1cil para el anciano patriarca, que ve\u00eda como su vida estaba ya en el ocaso sin haber tenido otro hijo que el de la esclava, el cual para colmo hab\u00eda tenido que despedir. Una se\u00f1al de esta alianza fue el rito de la circuncisi\u00f3n, tomado de otras culturas anteriores, como un signo del compromiso del hombre con Dios. Tambi\u00e9n Sara se ve envuelta en esta situaci\u00f3n, si cabe a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil para ella debido a que era ella la culpable de la esterilidad. La fe de Sara le supone tambi\u00e9n un cambio de nombre, pa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s del drama del diluvio universal y la torre de Babel, el G\u00e9nesis entra ya en la particular historia del pueblo elegido. Lo va a hacer contando la vida de los cuatro grandes patriarcas: Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob y Jos\u00e9. En<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-libro-del-genesis-vii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/687"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=687"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/687\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":688,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/687\/revisions\/688"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=687"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=687"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=687"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}