{"id":701,"date":"2015-12-07T19:01:26","date_gmt":"2015-12-07T19:01:26","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=701"},"modified":"2015-12-07T19:01:26","modified_gmt":"2015-12-07T19:01:26","slug":"valor-historico-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/valor-historico-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"Valor hist\u00f3rico de la Biblia"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div><strong>En los cap\u00edtulos anteriores nos hemos acercado a la Biblia, siempre para ver su historicidad, desde la perspectiva meramente literaria. Pero llega un momento en que nos tenemos que plantear la conexi\u00f3n entre ese mundo literario y la realidad que \u00e9l expresa. Estamos planteando la pregunta por la historicidad de lo referido en los textos b\u00edblicos.<\/strong><\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>La cuesti\u00f3n de la historicidad de lo referido en los textos b\u00edblicos es fundamental. La fe cristiana no se apoya en un libro, sino en una persona, Jesucristo, y en unos hechos determinados: su nacimiento, muerte y resurrecci\u00f3n, b\u00e1sicamente. Fe e historia se hallan, por tanto, ligadas de manera inseparable. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que la pregunta por la historia, tal y como se plantea, es relativamente moderna y no perteneci\u00f3 a las cuestiones que los autores b\u00edblicos se planteaban. Nada tiene, por tanto, de particular que los libros b\u00edblicos no sean libros de historia en el sentido en que damos a esta expresi\u00f3n, aunque eso no significa que lo que cuentan no sea hist\u00f3rico, real.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo que se refiere al Antiguo Testamento, su inter\u00e9s primario fue siempre religioso. En cuanto al Nuevo Testamento, nos presenta los acontecimientos narrados desde una perspectiva que no es preferentemente hist\u00f3rica, por m\u00e1s que se narren hechos en verdad hist\u00f3ricos. As\u00ed lo reconoci\u00f3 tanto P\u00edo XII (enc\u00edclica \u201cDivino afflante Spiritu\u201d) como el Concilio Vaticano II, el cual \u201cafirma sin vacilar\u201d la historicidad de los evangelios, pero reconociendo que pertenecen no al g\u00e9nero hist\u00f3rico propiamente dicho sino al espec\u00edfico de la proclamaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Los problemas que plantea la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica del Antiguo Testamento son en parte comunes a los de cualquier otro texto antiguo. Adem\u00e1s, dada la gran diferencia entre unos escritos y otros, tanto en el tiempo como en el ambiente cultural donde nacen, no se pueden dar unas normas generales para todos ellos. Pero s\u00ed se pueden ofrecer algunas pautas generales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo primero que hay que hacer es usar los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00edticos ya descritos. Despu\u00e9s hay que contrastar las tradiciones b\u00edblicas con datos extrab\u00edblicos, como restos arqueol\u00f3gicos, y documentos escritos de la \u00e9poca. Gracias a esto, por ejemplo, se puede establecer la historicidad sustancial acerca de las figuras patriarcales del G\u00e9nesis (Abraham, Isaac, Jacob, Jos\u00e9), pero es muy dif\u00edcil comprobar la historicidad de todos los detalles. En cambio, se pueden controlar mucho mejor los hechos narrados en los dos libros de los Reyes, a partir de las cr\u00f3nicas asirias y babil\u00f3nicas, o los referidos en el primer libro de los Macabeos, merced a los datos hist\u00f3ricos extrab\u00edblicos contempor\u00e1neos. Este tipo de comparaci\u00f3n exige una buena preparaci\u00f3n hist\u00f3rica y cultural acerca del entorno del libro b\u00edblico que se estudia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para juzgar la historicidad de los textos del Nuevo Testamento, y en especial de los evangelios, se debe partir tambi\u00e9n de la peculiaridad de estos textos, que son propiamente testimonios de fe. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el estudio hist\u00f3rico-cr\u00edtico previo es imprescindible. Adem\u00e1s, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica ha elaborado una serie de criterios que se han de tener en cuenta. Los enumeramos brevemente:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1.- Es preferible partir de las tradiciones evang\u00e9licas m\u00e1s primitivas posibles, puesto que en ellas se encuentra menos elaboraci\u00f3n de posteriores redactores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.- Tienen m\u00e1s probabilidad de ser aut\u00e9nticamente hist\u00f3ricos aquellos datos que aparecen referidos en diferentes fuentes y est\u00e1n expresados en distintos g\u00e9neros literarios. Eso no significa que las cosas que cuenta s\u00f3lo uno de los evangelistas, lo cual sucede con frecuencia con San Juan, no sean hist\u00f3ricas, puesto que el cuarto evangelio se escribi\u00f3 precisamente con la idea de completar lo que ya hab\u00edan dicho los anteriores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.- Es muy importante el criterio de discontinuidad: una palabra o un hecho relatado es hist\u00f3ricamente aut\u00e9ntico, cuando no se puede referir a costumbres, ense\u00f1anzas o intereses de la comunidad cristiana o del juda\u00edsmo de su tiempo. As\u00ed, por ejemplo, estamos seguros de que es cierto el pasaje en el cual Jes\u00fas le dice a San Pedro: \u201cAp\u00e1rtate de m\u00ed, Satan\u00e1s, que me haces tropezar\u201d, pues jam\u00e1s se habr\u00eda inventado la comunidad cristiana algo que fuera en desdoro del que era su l\u00edder tras la muerte de Cristo. Lo mismo hay que decir de la escena de la triple negaci\u00f3n antes del canto del gallo. Otro ejemplo es el de Jes\u00fas curando en s\u00e1bado o cuando se deja lavar los pies por la ad\u00faltera, o cuando se narra la escena de su visita a casa del publicano. Pero, naturalmente, el que estemos seguros de que esto es verdad, merced a este criterio de discontinuidad, no significa que el resto de cosas no lo sea. Es como si consider\u00e1ramos que s\u00f3lo las cosas que cuentan malas del pr\u00f3jimo son verdaderas y las que cuentan buenas son inventadas. Por eso, si este criterio se empleara con exclusividad, nos encontrar\u00edamos con que los datos que podemos considerar hist\u00f3ricos ser\u00edan m\u00ednimos. Debido a esto, este criterio debe ser complementado con los anteriores y con los siguientes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4.- Pueden considerarse hist\u00f3ricamente aceptables aquellas situaciones, palabras y hechos que corresponden al ambiente hist\u00f3rico y cultural de la \u00e9poca narrada y se sit\u00faan arm\u00f3nicamente en el interior del proceso hist\u00f3rico vivido por los personajes de que se habla. A este criterio se le llama de continuidad y coherencia hist\u00f3rica y es complementario del anterior. Seg\u00fan esto, no habr\u00eda duda de la historicidad de que el Se\u00f1or, en la \u00faltima cena, cuando iba a instituir la Eucarist\u00eda, se reuni\u00f3 s\u00f3lo con sus ap\u00f3stoles y no con las mujeres que le acompa\u00f1aban.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.- Finalmente, debe aceptarse como hist\u00f3rico aquel hecho que explica toda una serie de acontecimientos que sin \u00e9l carecer\u00edan de sentido. Esto se refiere, muy en particular, a los grandes acontecimientos de la vida de Jes\u00fas: su nacimiento, su muerte y su resurrecci\u00f3n. Si el Se\u00f1or no hubiera resucitado y no se hubiera aparecido a los suyos para dejar constancia de ello, no se explica c\u00f3mo unos hombres acobardados y traidores tuvieron de repente la fuerza y el valor para echarse a la calle a dar la cara por Cristo, cuando d\u00edas antes hab\u00edan hecho justo lo contrario. La resurrecci\u00f3n de Cristo y la certeza que tuvieron sus disc\u00edpulos de que eso hab\u00eda sucedido, es la clave que va a dar sentido a todo el Nuevo Testamento y al nacimiento del cristianismo. Ninguna duda puede quedar, pues, sobre la historicidad de la misma. Los ap\u00f3stoles no mintieron para hacer negocio, porque decir que Cristo hab\u00eda resucitado les supuso la persecuci\u00f3n y la muerte. Si dijeron lo que dijeron es porque de verdad hab\u00edan visto, o\u00eddo y tocado a Cristo resucitado.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>6.- Todo lo que perjudica al que lo cuenta es cierto. Este pod\u00eda ser, pues, el \u00faltimo criterio, ya que nadie inventa algo para hacerse da\u00f1o sino para beneficiarse. A la luz de estos criterios, podemos estar absolutamente seguros de la historicidad esencial del Nuevo Testamento.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los cap\u00edtulos anteriores nos hemos acercado a la Biblia, siempre para ver su historicidad, desde la perspectiva meramente literaria. Pero llega un momento en que nos tenemos que plantear la conexi\u00f3n entre ese mundo literario y la realidad que<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/valor-historico-de-la-biblia\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/701"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=701"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/701\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":702,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/701\/revisions\/702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}