{"id":707,"date":"2015-12-07T19:03:35","date_gmt":"2015-12-07T19:03:35","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=707"},"modified":"2015-12-07T19:03:35","modified_gmt":"2015-12-07T19:03:35","slug":"el-canon-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/el-canon-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"El canon de la Biblia"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Una vez presentada y definida la Biblia como \u201cPalabra de Dios\u201d surgen otras cuestiones. La primera es la que afecta a los propios libros que la constituyen. \u00bfPor qu\u00e9 esos y no otros? \u00bfPor qu\u00e9 ha habido libros que no se han considerado inspirados por Dios y que son calificados de ap\u00f3crifos?. Los libros inspirados forman lo que se llama el \u201ccanon\u201d.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>La definici\u00f3n exacta de canon, tal como la presenta la Iglesia, es \u00e9sta: \u201cLos libros can\u00f3nicos o canon de la Biblia pueden describirse como la colecci\u00f3n de libros del Antiguo y Nuevo Testamento recogidos por la Santa Madre Iglesia, porque escritos bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales se le han entregado a la misma Iglesia\u201d (DV 11).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se llaman libros \u201cprotocan\u00f3nicos\u201d a aquellos que han sido aceptados por can\u00f3nicos \u2013como inspirados- siempre y sin discusi\u00f3n. Se denominan libros \u201cdeuterocan\u00f3nicos\u201d a aquellos libros que est\u00e1n en el canon pero sobre los cuales se ha discutido alguna vez. Estos libros son aceptados como revelados por los cat\u00f3licos, pero rechazados como tales por protestantes y ortodoxos, los cuales los denominan \u201cap\u00f3crifos\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los libros y pasajes discutidos o \u201cdeuterocan\u00f3nicos\u201d son, en el Antiguo Testamento: Tob\u00edas, Judit, Baruc, Sabidur\u00eda, Eclesi\u00e1stico, 1 y 2 Macabeos, Ester 10,4-16,24, y Daniel 3,24-)0; 13-14; as\u00ed como la Carta de Jerem\u00edas, que la traducci\u00f3n latina Vulgata sit\u00faa en Baruc 6. En el Nuevo Testamento son: Hebreos, Santiago, Judas, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, Apocalipsis y los pasajes Mc 16,9-20 y Jn 7,53-8.11. Con frecuencia se ha utilizado este concepto para poner en duda aquellos textos b\u00edblicos cuyo contenido no gusta o no conviene\u00a0por, por ejemplo, reafirmar la autoridad del Papa. Basta con discutir su autenticidad para que una sombra de sospecha caiga sobre ellos y ya dejen de tener la misma importancia. Por eso la Iglesia insiste en que tan can\u00f3nicos, tan inspirados, son unos como otros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cuanto al concepto de \u201cap\u00f3crifo\u201d, tiene varias acepciones. Como ya se ha dicho, para protestantes y ortodoxos, son ap\u00f3crifos todos los que ellos rechazan como can\u00f3nicos. En realidad, la palabra significa \u201cescondido\u201d y designaba en un principio a aquellos libros que se destinaban al uso privado de los adeptos de una secta. Finalmente el t\u00e9rmino signific\u00f3 \u201cescrito sospechoso de herej\u00eda\u201d. Para la Iglesia, \u201cap\u00f3crifo\u201d es aquel libro que ha sido rechazado como can\u00f3nico, aunque alguna vez pudieron haber sido considerados inspirados, o a aquellos otros que jam\u00e1s han sido aceptados como revelados pero que tiene una forma literaria semejante a la de los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otro lado, la cuesti\u00f3n de la canonicidad o autenticidad de los libros sagrados es com\u00fan a todas las religiones. As\u00ed en le budismo, el canon no se establece hasta el siglo III antes de Cristo, en el concilio de Pataliputra, un siglo y medio despu\u00e9s de la muerte de Buda. En el Islam, dado que Mahoma no hab\u00eda dejado sistem\u00e1ticamente elaborado el Cor\u00e1n y algunas de sus revelaciones eran transmitidas oralmente y otras hab\u00edanquedado escritas en hojas de palmera e incluso en huesos, no se lleg\u00f3 a una recopilaci\u00f3n oficial hasta 20 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, cuando la hizo hacer el califa Toman (644-656).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los estudiosos de la canonicidad de los libros sagrados de las religiones, a la vista de esta problem\u00e1tica, han elaborado unos criterios, seg\u00fan los cuales tiene mucha importancia el que la literatura que se presenta como can\u00f3nica refleje el pensamiento del fundador religioso y de la tradici\u00f3n primera. Adem\u00e1s, siempre existe una tradici\u00f3n oral, m\u00e1s o menos larga, previa a cualquier literatura can\u00f3nica, por lo cual los libros no son la primera fuente donde se vierte la ense\u00f1anza del fundador, sino que \u00e9sta se transmite antes que nada por la palabra y s\u00f3lo despu\u00e9s esta palabra se pone por escrito. Por otro lado, en todas las religiones siempre se produce un proceso doloroso de exclusi\u00f3n de algunos libros y esta decisi\u00f3n procede de la comunidad a trav\u00e9s de la autoridad que la representa, que es diferente seg\u00fan la religi\u00f3n (s\u00ednodo, concilio, califa, emperador, expertos\u2026).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El canon jud\u00edo, o libros b\u00edblicos que ellos consideran inspirados por Dios, est\u00e1 compuesto por todo el Antiguo Testamento, excepto los libros que ya hemos enumerado como discutidos o deuterocan\u00f3nicos. Este compedio qued\u00f3 establecido por los rabinos fariseos a principios del siglo II.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los ortodoxos, debido a su estructura nacional que les impide tener un l\u00edder supremo y que otorga al patriarca de Constantinopla s\u00f3lo un papel honor\u00edfico, no tienen ninguna decisi\u00f3n oficial sobre la lista de los libros can\u00f3nicos. En general, y con bastantes variaciones a lo largo de la historia, la mayor\u00eda de las Iglesias acepta el Antiguo Testamento tal y como lo hacen los cat\u00f3licos \u2013con los deuterocan\u00f3nicos- y lo mismo sucede con los libros del Nuevo Testamento. La principal excepci\u00f3n es la Iglesia ortodoxa de Etiop\u00eda, que ha a\u00f1adido al canon de los 27 libros del Nuevo Testamento otros 8.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los protestantes imitan a los jud\u00edos en los que respecta al Antiguo Testamento, aunque actualmente tienden a introducir los libros que los cat\u00f3licos aceptan al final de sus Biblias. En cuanto al Nuevo Testamento, tras no pocas discusiones, se acepta com\u00fanmente el mismo canon que en la Iglesia cat\u00f3lica, si bien no pocas veces se consideran como \u201cde segunda fila\u201d los deuterocan\u00f3nicos, en particular Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para la Iglesia cat\u00f3lica, la decisi\u00f3n final que zanj\u00f3 toda discusi\u00f3n se produjo en el Concilio de Trento (1546), precisamente en el marco de la discusi\u00f3n con los protestantes, pues al negar \u00e9stos algunos de los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, la Iglesia se vio obligada a dictar una sentencia que recogiera de forma oficial lo que hasta el momento hab\u00eda sido una tradici\u00f3n indiscutida. Sin embargo, ya antes, en el Concilio de Florencia de 1441, en el marco de otra discusi\u00f3n contra herejes, los jacobitas, se hab\u00eda establecido ya la lista de los libros can\u00f3nicos, aunque sin darle un car\u00e1cter dogm\u00e1tico. El Concilio Vaticano I volvi\u00f3 sobre el asunto, reafirmando el dogma\u00a0aprobado en Trento e insistiendo en que la canonicidad no depend\u00eda de la decisi\u00f3n de la Iglesia, sino que estaba en los mismo libros, era inmanente a ellos, pues estaba contenida en la inspiraci\u00f3n con que hab\u00edan sido escritos. Del mismo parecer fue el Concilio Vaticano II.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>Existe, pues, en la Iglesia una definici\u00f3n dogm\u00e1tica, que hay que aceptar por fe pero que viene avalada por la tradici\u00f3n y por los estudios, que zanja toda duda y que establece qu\u00e9 libros han sido inspirados por Dios, de los cuales por tanto Dios es el autor aunque hayan sido escritos por hombres. Los dem\u00e1s, incluso aquellos que hayan sido escritos en la misma \u00e9poca y que est\u00e9n en sinton\u00eda con la revelaci\u00f3n \u2013por ejemplo, la Didach\u00e9-, no pueden ser considerados como \u201cPalabra de Dios\u201d. Muchos de ellos, sin embargo, pueden ser le\u00eddos por la profunda espiritualidad que contienen.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez presentada y definida la Biblia como \u201cPalabra de Dios\u201d surgen otras cuestiones. 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