{"id":713,"date":"2015-12-07T19:05:43","date_gmt":"2015-12-07T19:05:43","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=713"},"modified":"2015-12-07T19:05:43","modified_gmt":"2015-12-07T19:05:43","slug":"la-verdad-de-la-biblia-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-verdad-de-la-biblia-ii\/","title":{"rendered":"La verdad de la Biblia (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>En el cap\u00edtulo anterior sobre la naturaleza de la verdad contenida en la Biblia, llegamos hasta la definici\u00f3n de Le\u00f3n XIII en la \u201cProvidentissimus Deus\u201d, que dej\u00f3 claro que el sujeto de la verdad b\u00edblica no son todos los enunciados de la Escritura, sino su intenci\u00f3n de ense\u00f1ar doctrinas conducentes a la salvaci\u00f3n. Ahora concluimos este tema, llegando hasta nuestros d\u00edas.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>La gran aportaci\u00f3n del Papa Le\u00f3n XIII al debate sobre la verdad contenida en la Biblia fue la de se\u00f1alar claramente que la dimensi\u00f3n de la Escritura en que se sit\u00faa formalmente la verdad es en la ense\u00f1anza, una ense\u00f1anza ordenada a facilitar a los hombres la salvaci\u00f3n. Esta ense\u00f1anza de las verdades reveladas es el elemento formal, mientras que el resto es el elemento material. Se evitaba as\u00ed la peligrosa distinci\u00f3n de Rohling entre las materias doctrinales y las que no lo eran, pero se admit\u00eda una diferencia intr\u00ednseca entre lo que la Biblia ense\u00f1a y lo que no entra en su finalidad salv\u00edfica y docente. Si estos criterios los aplicamos al \u201ccaso Galileo\u201d vemos claramente que aquel problema se pod\u00eda haber evitado si se hubiera tenido en cuenta que la verdad de la Biblia est\u00e1 en afirmar que Dios interviene en la historia del hombre para ayudarle, pero no en que el sol gira alrededor de la tierra, como afirma la Sagrada Escritura y como rechaz\u00f3 el sabio italiano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin embargo, la intervenci\u00f3n magisterial y magistral de Le\u00f3n XIII con la \u201cProvidentissimus Deus\u201d no sirvi\u00f3 para solucionar los problemas, pues los extremistas estaban ya lanzados al ataque contra la verdad b\u00edblica. El profesor del Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds, Loisy, sostuvo que la verdad de la Biblia era una mera verdad relativa, condicionada en todo a las circunstancias culturales del autor sagrado. En el fondo, es la misma tesis que sostienen los que actualmente dicen que Jes\u00fas hizo determinadas cosas (como no admitir a las mujeres al sacerdocio) porque estaba condicionado por su cultura. Esta introducci\u00f3n al relativismo en la interpretaci\u00f3n b\u00edblica hac\u00eda que se desmoronase absolutamente todo, pues cualquier afirmaci\u00f3n, tanto dogm\u00e1tica como moral, pod\u00eda interpretarse al gusto de cada uno, alegando que estaba impregnada de condicionantes culturales que ya no val\u00edan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 San P\u00edo X vio el peligro que encerraba el relativismo de Loisy (uno de los fundadores del llamado \u201cmodernismo\u201d) y emiti\u00f3 una en\u00e9rgica condena. El ambiente se crisp\u00f3 enormemente y parec\u00eda que Magisterio y biblistas no iban a ponerse de acuerdo nunca.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed las cosas, en plena Segunda Guerra Mundial, apareci\u00f3 la enc\u00edclica de P\u00edo XII \u201cDivino afflante Spiritu\u201d (30-11-1943), que sirvi\u00f3 para poner paz en la contienda b\u00edblica. Aceptando la teor\u00eda de los g\u00e9neros literarios, lanzada a\u00f1os antes por el P. Lagrange y el jesuita Hummelauer, se pudo valorar mejor la cuesti\u00f3n de la verdad b\u00edblica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin embargo, el desarrollo de los m\u00e9todos cr\u00edticos sigui\u00f3 y no tardaron en surgir nuevos problemas. Pablo VI los afront\u00f3 en 1963 y a continuaci\u00f3n la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica public\u00f3 una Instrucci\u00f3n sobre la verdad de los evangelios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por fin, el Concilio Vaticano II, con la Constituci\u00f3n Dei Verbum, super\u00f3 el modelo griego de la verdad l\u00f3gica y situ\u00f3 la verdad de la Escritura en el \u00e1mbito de la efectividad de la palabra y la declaraba sencillamente una verdad que procura la salvaci\u00f3n. En el fondo, algo muy parecido a lo que hab\u00eda dicho muchos a\u00f1os antes Le\u00f3n XIII:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La \u201cDei Verbum\u201d enmarca la doctrina de la verdad en el contexto de los designios de Dios, que tienen como objeto la comunicaci\u00f3n de su vida divina a los hombres. La verdad primordial es lo que la Constituci\u00f3n conciliar llama: \u201cla verdad profunda de Dios\u201d (DV 2). Esta verdad se comunica en la revelaci\u00f3n de Dios y sus designios por medio de la palabra, la cual es verdadera por la correspondencia con la verdad profunda de Dios y sus designios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta verdad, orientada a la salvaci\u00f3n, es la que es ense\u00f1ada \u201cs\u00f3lidamente, fielmente y sin error\u201d (DV 11) en los libros de la Biblia. Poniendo un ejemplo, y utilizando el concepto de los g\u00e9neros literarios, cuando Cristo narr\u00f3 la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, no estaba diciendo que en realidad hubiese existido alguna vez un padre y dos hermanos que se comportaran como los de la par\u00e1bola; estaba narrando una verdad \u2013la del amor misericordioso de Dios para con sus hijos pecadores- y lo hac\u00eda a trav\u00e9s de una historia que se estaba inventando. Todos los que lo o\u00edan entend\u00eda perfectamente que se trataba de una historia ficticia que conten\u00eda una gran verdad. Ese es el g\u00e9nero literario de las par\u00e1bolas y el hecho de que fueran historias inventadas no significa que no contuvieran grandes verdades. Volviendo al t\u00e9rmino usado por Le\u00f3n XIII y por el Vaticano II, la verdad b\u00edblica es una \u201cverdad de salvaci\u00f3n\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfSignifica eso que la verdad b\u00edblica no puede ser verificada?. Aunque la palabra de fe no responda al lenguaje cient\u00edfico, no hay duda de que los contenidos de la Escritura se prestan a la verificaci\u00f3n. Por ejemplo, los enunciados pertenecientes al g\u00e9nero hist\u00f3rico estricto (los que narran las historias de los reyes del Antiguo Testamento, o el paso de Js\u00fas por determinadas ciudades de Galilea, o su muerte en Jerusal\u00e9n bajo Poncio Pilato, etc), s\u00ed son susceptibles de verificaci\u00f3n. La m\u00e1s conocida es la comprobaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. Cuando las excavaciones descubren la existencia de una ciudad, de una civilizaci\u00f3n, unos restos de antig\u00fcedad mencionados o descritos por la Biblia, la arqueolog\u00eda realiza una comprobaci\u00f3n y un control de la verdad de las narraciones b\u00edblicas. En tal caso se da una aut\u00e9ntica verificaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n ocurre lo mismo cuando se descubre un documento que controla la verdad de los textos b\u00edblicos, como sucedi\u00f3 cuando aparecieron los manuscritos de Qumr\u00e1n, que sirvieron para verificar la historicidad, por ejemplo, de lo contenido en el libro del profeta Isa\u00edas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La comprobaci\u00f3n tambi\u00e9n puede llevarse a cabo mediante el control interior del documento por la cr\u00edtica literaria o la cr\u00edtica hist\u00f3rica. En realidad, se puede afirmar que ning\u00fan otro libro del mundo ha sido sometido a tan sistem\u00e1tico trabajo de verificaci\u00f3n externa e interna.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se puede afirmar, por lo tanto, que hay distintos niveles de verdad en la Biblia. Hay un nivel de verdad real, cuando coinciden la realidad con lo que hay en la mente humana. Hay un nivel de verdad de conocimiento, en el cual la verdad consiste en la correspondencia entre lo percibido de la verdad real y lo mentalmente expuesto en conceptos y enunciados. Hay un tercer nivel de verdad, o verdad de expresi\u00f3n, que consiste en la conformidad entre el lenguaje utilizado y lo mentalmente elaborado en el plano del conocimiento, es decir, cuando se expresa correctamente lo que se tiene en la cabeza como percibido de la realidad. Hay un cuarto nivel de verdad, que es el de la verificaci\u00f3n, que otorga un motivo de certeza complementaria por el hecho de haberse comprobado. Por \u00faltimo, est\u00e1 el plano de la verdad de salvaci\u00f3n, cuando los enunciados b\u00edblicos realizan la salvaci\u00f3n que ofrecen.<\/div>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cap\u00edtulo anterior sobre la naturaleza de la verdad contenida en la Biblia, llegamos hasta la definici\u00f3n de Le\u00f3n XIII en la \u201cProvidentissimus Deus\u201d, que dej\u00f3 claro que el sujeto de la verdad b\u00edblica no son todos los enunciados<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-verdad-de-la-biblia-ii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=713"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":714,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713\/revisions\/714"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}