{"id":729,"date":"2015-12-07T19:14:32","date_gmt":"2015-12-07T19:14:32","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=729"},"modified":"2015-12-07T19:14:32","modified_gmt":"2015-12-07T19:14:32","slug":"las-herejias-sobre-cristo-xi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/las-herejias-sobre-cristo-xi\/","title":{"rendered":"Las herej\u00edas sobre Cristo (XI)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Seguimos, en este cap\u00edtulo, presentando los errores teol\u00f3gicos que caracterizaron a la reforma llevada a cabo por Lutero y que dio lugar a la Iglesia evang\u00e9lica, luterana o protestante. En el cap\u00edtulo anterior hab\u00edamos terminado de exponer, en lo esencial, su biograf\u00eda, tras su matrimonio con una ex monja y la dedicaci\u00f3n durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida a consolidar su Iglesia.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Se critic\u00f3 mucho a Lutero su matrimonio con Catalina: un ex religioso casado con una ex monja. Era todo un programa de vida y, de hecho, fue imitado r\u00e1pidamente: miles de sacerdotes, monjes y monjas abrazaron la nueva Iglesia y rompieron sus votos. Un ejemplo notable fue el de la Orden Teut\u00f3nica, la orden militar de origen alem\u00e1n que hab\u00eda creado un Estado en una parte de la actual Polonia y cuyo gran maestre, junto a la mayor\u00eda de los miebros de la misma, abandon\u00f3 el sacerdocio y los votos para casarse en una ceremonia p\u00fablica. Lo mismo hicieron los laicos, pues consideraron absurdo mantener la indisolubilidad del matrimonio cuando los sacerdotes no hac\u00edan lo propio con sus votos; as\u00ed, uno de los protectores de Lutero, el landgrave Felipe de Hesse obtuvo una autorizaci\u00f3n -se dice que firmada por el propio Lutero- para tener dos mujeres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las guerras y los disturbios civiles fueron inevitables, tanto en el bando cat\u00f3lico como en el luterano. El mismo Lutero se sinti\u00f3 desbordado con frecuencia por la violencia de la marea que hab\u00eda provocado. En un momento de desesperaci\u00f3n, lleg\u00f3 a decir: \u201cYo que he dado la salvaci\u00f3n a tantos, no puedo d\u00e1rmela a m\u00ed mismo\u201d. Y en una carta le confesaba a uno de sus m\u00e1s fieles disc\u00edpulos, Melanchton: \u201cCasi he perdido a Cristo en estas grandes olas de desesperanza en que estoy sumido\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lutero no particip\u00f3 en el \u201cconcilio\u201d convocado por el emperador para discutir sus tesis en Augsburgo, sino que fueron sus amigos y partidarios los que presentaron all\u00ed una confesi\u00f3n de fe redactada por Melanchton con su aquiescencia. La llamada \u201cConfesi\u00f3n de Augsburgo\u201d estaba compuesta de dos partes. La primera de ellas estaba dividida en 21 art\u00edculos que conten\u00edan los puntos principales de la doctrina luterana. Con esta exposici\u00f3n pretendi\u00f3 Melanchton hacer creer al emperador Carlos que ellos no defend\u00edan m\u00e1s que la aut\u00e9ntica doctrina cat\u00f3lica, despojada \u201cde unos pocos abusos que se han introducido en la Iglesia sin autoridad competente\u201d, precisando que reconoc\u00edan y aprobaban las conclusiones doctrinales de los cuatro principales concilios en lo concerniente a la unidad de Dios y al misterio de la Trinidad. La realidad, sin embargo, era muy otra: su doctrina se separaba gravemente del credo cat\u00f3lico. Aceptaba el pecado original, pero no como una imputaci\u00f3n derivada de la ca\u00edda de Ad\u00e1n, sino como una corrupci\u00f3n del hombre, sometido a su concupiscencia, y a la ausencia de temor de Dios y falta de confianza en la bondad divina. El tema de la justificaci\u00f3n llevaba el sello del pensamiento luterano: \u201cEl hombre no puede ser justificado ante Dios por sus propias fuerzas, m\u00e9ritos u obras, sino que es justificado gratuitamente por su fe en Cristo, cuando cree que es recibido en su gracia y que se le perdona su pecado a causa de Cristo, quien con su muerte satisfizo por nuestros pecados. Dios imputa esta fe como justicia ante \u00c9l\u201d (art\u00edculo 4 de la Confesi\u00f3n de Augsburgo). Esta tesis, as\u00ed expresada, exclu\u00eda cualquier m\u00e9rito por parte del hombre y hac\u00eda innecesarias las buenas obras para la salvaci\u00f3n; bastaba con tener fe y no importaba el tipo de vida que se llevara.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En materia de sacramentos, el luteranismo admite tres de ellos como signos de salvaci\u00f3n, aunque s\u00f3lo les concede eficacia cuando se reciben con fe. Al contrario aue los anabaptistas, tan activos en aquella \u00e9poca de sangre y fuego, la Confesi\u00f3n de Augsburgo reconoc\u00eda la necesidad del bautismo de los ni\u00f1os \u201cpara procurarles la promesa de salvaci\u00f3n\u201d, aunque s\u00f3lo para los que estuvieran dentro de la Iglesia; aceptaban la absoluci\u00f3n de los pecados, aunque rechazaban la confesi\u00f3n privada, y basaban la doctrina de la remisi\u00f3n de los pecados, exclusivamente, en la penitencia y en el ejercicio de buenas obras; reconoc\u00edan la presencia real de Jesucristo en la Eucarist\u00eda, pero manteniendo la teor\u00eda de la \u201cconsubstanciaci\u00f3n\u201d (por la que en el pan y el vino consagrados segu\u00eda existiendo el pan y el vino y, adem\u00e1s, estaba Cristo, el cual desaparec\u00eda de all\u00ed en cuanto terminaba la misa, debido a lo cual no ten\u00eda sentido conservar las part\u00edculas consagradas en el sagrario, pues el Se\u00f1or se hab\u00eda marchado de ellas al terminar la ceremonia), en oposici\u00f3n a la doctrina cat\u00f3lica de la \u201ctrasubstanciaci\u00f3n\u201d (por la cual Cristo se hac\u00eda presente realmente en el pan y vino consagrados, que manten\u00edan s\u00f3lo las \u201cespecies\u201d del pan y del vino -color, gusto, cantidad&#8230;- y, por lo tanto, se quedaba all\u00ed para siempre mientras siguieran existiendo estas espec ies, por lo que ten\u00eda sentido conservar en el Sagrario lo que no se hubiera consumido, para adorarlo o para llevarlo a los enfermos y a los que no hubieran podido participar en la Santa Misa, como se hab\u00eda hecho desde los or\u00edgenes del cristianismo). Los otros cuatro sacramentos eran suprimidos por Lutero or considerarlos falsos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En otros art\u00edculos de la Confesi\u00f3n de Augsburgo, se insist\u00eda en la primac\u00eda de la fe y de la gracia, se condenaba la observancia de fiestas y ceremonias religiosas, la legitimidad de las autoridades y leyes civiles, la indisolubilidad del matrimonio, la protecci\u00f3n y el respeto a la propiedad privada, etc. La Confesi\u00f3n asum\u00eda la creencia en la resurrecci\u00f3n, en el juicio universal y en la existencia del para\u00edso y del infierno; la del purgatorio, en cambio, la dejaban al arbitrio de cada cual. Se prohob\u00eda invocar a los santos por entender que esta pr\u00e1ctica menguaba la mediaci\u00f3n de Cristo. Tampoco hab\u00eda que rezar por la salvaci\u00f3n de los difuntos. El Papa no era reconocido como l\u00edder supremo de la Iglesia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La segunda parte de la Confesi\u00f3n de Augsburgo se ocupaba s\u00f3lo de cuestiones lit\u00fargicas y de las nuevas ceremonias implantadas en la Iglesia luterana: se recomendaba la comuni\u00f3n bajo las dos especies, se abol\u00edan el celibato y los votos religiosos, se admit\u00eda el matrimonio de los sacerdotes, se sustit\u00eda el lat\u00edn por la lengua vern\u00e1cula y se afirmaba la supremac\u00eda del poder civil sobre el eclesi\u00e1stico. Este \u00faltimo punto fue decisivo para el \u00e9xito del luteranismo, pues fueron muchos los nobles alemanes y de otros pa\u00edses que apoyaron la nueva Iglesia para poder controlarla. De hecho, a\u00fan hoy el jefe de la Iglesia en Inglaterra -que cop\u00edo este dato del luteranismo- es la reina.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Confesi\u00f3n fue corregida posteriormente por el propio Melanchton en su Apolog\u00eda. Estos dos textos y el \u201cPeque\u00f1o catecismo de Lutero\u201d se consideran los libros fundamentales del luteranismo.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>Antes incluso de la muerte de Lutero, la Iglesia luterana se hab\u00eda fraccionado, pero en conjunto se mantuvo unida. Se convirti\u00f3 en la religi\u00f3n de Estado de varios pa\u00edses n\u00f3rdicos y en la mayoritaria en otros. Hoy est\u00e1 asentada en los cinco continentes, en 85 pa\u00edses, con 66 millones de fieles. La mayor\u00eda habitan en Europa (36 millones). En Estados Unidos hay ocho millones y medio. No hay que confundir a los luteranos con las sectas protestantes o evang\u00e9licas que tanto da\u00f1o hacen en Latinoam\u00e9rica; de hecho, en todos esos pa\u00edses, los luteranos son 1.128.335. El mayor crecimiento se da en \u00c1frica y en Asia.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguimos, en este cap\u00edtulo, presentando los errores teol\u00f3gicos que caracterizaron a la reforma llevada a cabo por Lutero y que dio lugar a la Iglesia evang\u00e9lica, luterana o protestante. 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