{"id":755,"date":"2015-12-07T19:25:10","date_gmt":"2015-12-07T19:25:10","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=755"},"modified":"2015-12-07T19:25:10","modified_gmt":"2015-12-07T19:25:10","slug":"la-fe-en-cristo-segun-el-catecismo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-fe-en-cristo-segun-el-catecismo-ii\/","title":{"rendered":"La fe en Cristo seg\u00fan el Catecismo (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Continuamos, en esta lecci\u00f3n del curso de Teolog\u00eda Fundamental, exponiendo las ense\u00f1anzas que el Catecismo ofrece sobre Cristo. Si en el cap\u00edtulo anterior hab\u00edamos llegado ya a la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el concepto de Reino de Dios que \u00e9l predic\u00f3 e impuls\u00f3, ahora se culmina con su muerte y resurrecci\u00f3n. Estas, junto con el nacimiento, son el compendio de la cristolog\u00eda cat\u00f3lica.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Tras hablar de la realidad hist\u00f3rica de los milagros llevados a cabo por Cristo, como vimos en el cap\u00edtulo anterior, el Catecismo sigue tratando el tema del Reino de Dios pero centr\u00e1ndose ahora en la estructura de ese Reino. En el centro de esa estructura est\u00e1 la jerarqu\u00eda de la Iglesia, querida deliberada y expl\u00edcitamente por Cristo. \u201cDesde el comienzo de su vida p\u00fablica Jes\u00fas eligi\u00f3 unos hombres en n\u00famero de doce para estar con \u00c9l y participar en su misi\u00f3n; les hizo part\u00edcipes de su autoridad \u201cy los envi\u00f3 a proclamar el Reino de Dios y a curar\u201d. Ellos permanecen para siempre asociados al Reino de Cristo porque por medio de ellos dirige su Iglesia\u201d (n\u00ba 551).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el n\u00famero siguiente, el Catecismo habla de la primac\u00eda de Pedro y de que Cristo asegur\u00f3 \u201ca su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pero, a causa de la fe confesada por \u00e9l, ser\u00e1 la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendr\u00e1 la misi\u00f3n de custodiar esta fe ante todo desafallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La misi\u00f3n espec\u00edfica de Pedro es la de ostentar el poder de las llaves, \u201cque designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia&#8230; El poder de \u2018atar y desatar\u2019 significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jes\u00fas confi\u00f3 esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los ap\u00f3stoles y particularmente por el de Pedro, el \u00fanico a quien \u00c9l confi\u00f3 expl\u00edcitamente las llaves del Reino\u201d (n\u00ba553).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por lo tanto, la fe en Cristo est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la fe en la Iglesia y a la fe en la jerarqu\u00eda de la Iglesia, con Pedro a la cabeza, querida expl\u00edcitamente por Cristo. Separar a Cristo de la Iglesia o de su jerarqu\u00eda, diciendo que se acepta a uno y se rechaza al otro, no s\u00f3lo es contrario a la fe cat\u00f3lica sino al deseo del propio Jesucristo.<br \/>\nEl Catecismo habla a continuaci\u00f3n del relato de la Transfiguraci\u00f3n, con la que el Se\u00f1or quiso ir preparando a sus disc\u00edpulos para el esc\u00e1ndalo de la Cruz. Despu\u00e9s viene la entrada mesi\u00e1nica de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, que es una entrada marcada por la humildad y con la cual se manifiesta y anticipa la venida del Reino que el Rey-Mes\u00edas llevar\u00e1 a cabo mediante la Pascua de su Muerte y de su Resurrecci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto al proceso que sufri\u00f3 Jes\u00fas y que supuso su condena a muerte por blasfemo, el Catecismo empieza se\u00f1alando que hab\u00eda divisiones entre las autoridades jud\u00edas al respecto. \u201cTeniendo en cuenta -dice el Catecismo- la complejidad hist\u00f3rica manifestada en las narraciones evang\u00e9licas sobre el proceso de Jes\u00fas y sea cual sea el pecado personal de los protagonistas del proceso, lo cual s\u00f3lo Dios conoce, no se puede atribuir la responsabilidad del proceso al conjunto de los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n, a pesar de los gritos de una muchedumbre manipulada y de las acusaciones colectivas contenidas en las exhortaciones a la conversi\u00f3n despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s\u201d (n\u00ba 597). Fueron, fuimos, todos los pecadores los que con nuestros pecados condenamos a muerte a Jesucristo.<br \/>\nAhora bien, esa muerte \u201cno fue fruto del azar en una desgraciada constelaci\u00f3n de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios\u201d (n\u00ba599), que es un designio de salvaci\u00f3n, pues con su muerte Cristo nos ha redimido a todos. La muerte redentora de Cristo no era autoredentora, pues \u00e9l no la merec\u00eda pues no hab\u00eda pecado en \u00e9l. \u00c9l se solidariza con los pecadores, con nosotros, y sufre el castigo que a nosotros y no a \u00e9l nos correspond\u00eda. Este acto de Cristo era totalmente inmerecido por nuestra parte.<br \/>\nCristo, el Catecismo insiste en ello, se ofrece al Padre por nuestros pecados y eso lo hace por amor a nosotros y al propio Padre, del cual parte el designio de amor redentor. \u201cEn efecto -dice el Catecismo- acept\u00f3 libremente su pasi\u00f3n y su muerte por amor a su Padre y a los hombres que el Padre quiere salvar\u201d (n\u00ba 609). \u201cJes\u00fas expres\u00f3 de forma suprema la ofrenda libre de s\u00ed mismo en la cena tomada con los Doce Ap\u00f3stoles en la noche en que fue entregado\u201d (n\u00ba 610). \u201cLa Eucarist\u00eda que instituy\u00f3 en este momento ser\u00e1 el memorial de su sacrificio. Jes\u00fas incluye a los ap\u00f3stoles en su propia ofrenda y les manda perpetuarla\u201d (n\u00ba 611).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La agon\u00eda de Getseman\u00ed representa la aceptaci\u00f3n de ese c\u00e1liz de la Nueva Alianza que acababa de anticiparse en la \u00faltima Cena. \u201cAl aceptar en su voluntad humana que se haga la voluntad del Padre, acepta su muerte como redentora para llevar nuestras faltas en su cuerpo sobre el madero\u201d (n\u00ba 612). Con su sacrificio, Cristo llev\u00f3 a cabo la redenci\u00f3n definitiva de los hombres y devolvi\u00f3 al hombre a la comuni\u00f3n con Dios. Este sacrificio de Cristo es \u00fanico, da plenitud y sobrepasa a todos los sacrificios. Con su obediencia, Cristo reemplaz\u00f3 nuestra desobediencia, repar\u00f3 nuestras faltas y satisfizo al Padre por nuestros pecados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Otro tema importante es el de la cooperaci\u00f3n con Cristo en la obra de la redenci\u00f3n. Sobre esto el Catecismo dice: \u201cLa Cruz es el \u00fanico sacrificio de Cristo, \u00fanico mediador entre Dios y los hombres. Pero, porque en su Persona divina encarnada se ha unido en cierto modo con todo hombre, \u00e9l ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios s\u00f3lo conocida, se asocien a este misterio pascual&#8230; Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada m\u00e1s \u00edntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor\u201d (n\u00ba618).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tras confesar la fe en la muerte redentora de Cristo, el Catecismo habla de su sepultura. \u201cEn su designio de salvaci\u00f3n, Dios dispuso que su Hijo no solamente muriese por nuestros pecados, sino tambi\u00e9n que gustase la muerte, es decir, que conociera el estado de muerte, el estado de separaci\u00f3n entre su alma y su cuerpo, durante el tiempo comprendido entre el momento en que \u00e9l expir\u00f3 en la Cruz y el momento en que resucit\u00f3. Este estado de Cristo muerto es el misterio del sepulcro y del descenso a los infiernos\u201d (n\u00ba 624). En este tiempo de permanencia en el sepulcro, \u201cla persona divina del Hijo de Dios ha continuado asumiendo su alma y su cuerpo separados entre s\u00ed por la muerte\u201d (n\u00ba 626).<\/div>\n<div><\/div>\n<p>Ahora bien, \u201cla muerte de Cristo fue una verdadera muerte en cuanto que puso fin a su existencia humana terrena. Pero a causa de la uni\u00f3n que su cuerpo conserv\u00f3 con la persona del Hijo, no fue un despojo mortal como los dem\u00e1s porque la virtud divina preserv\u00f3 de la corrupci\u00f3n al cuerpo de Cristo\u201d (n\u00ba 627). En cuanto a su descenso a los infiernos o \u201cmorada de los muertos\u201d, significa que el Se\u00f1or muri\u00f3 realmente, que por su muerte a favor nuestro ha vencido a la muerte y al diablo, Se\u00f1or de la muerte, y que hasta all\u00ed fue Cristo para anunciar la Buena Nueva. \u201cEl descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evang\u00e9lico de la salvaci\u00f3n\u201d (n\u00ba 634). Mediante \u00e9l, Cristo \u201cabri\u00f3 las puertas del cielo a los justos que le hab\u00edan precedido\u201d (n\u00ba637) y que aguardaban la llegada de su Salvador.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos, en esta lecci\u00f3n del curso de Teolog\u00eda Fundamental, exponiendo las ense\u00f1anzas que el Catecismo ofrece sobre Cristo. 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