{"id":759,"date":"2015-12-07T19:26:42","date_gmt":"2015-12-07T19:26:42","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=759"},"modified":"2015-12-07T19:26:42","modified_gmt":"2015-12-07T19:26:42","slug":"la-autoridad-de-jesus-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-autoridad-de-jesus-iv\/","title":{"rendered":"La autoridad de Jes\u00fas (IV)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Seguimos analizando los motivos que ten\u00eda Jes\u00fas para pretender ser el primero en el orden de valores de los hombres y para modificar incluso la Ley dada por Yahv\u00e9. Hemos visto el respaldo que para la divinidad de Cristo supuso su propia muerte. Ahora veremos lo que significa, de cara a esa autoridad, el hecho hist\u00f3rico de su resurrecci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>A la hora de hablar de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, conviene precisar bien los conceptos, pues no faltan te\u00f3logos que niegan su car\u00e1cter hist\u00f3rico y la introducen en el mundo de la psicolog\u00eda o de la fantas\u00eda de los ap\u00f3stoles. Para ello, lo mejor es ir al Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. \u201cEl misterio de la resurrecci\u00f3n de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones hist\u00f3ricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el a\u00f1o 56, puede escribir a los Corintios: \u201cPorque os transmit\u00ed lo que a mi vez recib\u00ed: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, seg\u00fan las Escrituras; que se apareci\u00f3 a Cefas y luego a los Doce\u201d (1 Co 15, 3-4). El ap\u00f3stol habla aqu\u00ed de la tradici\u00f3n viva de la resurrecci\u00f3n que recibi\u00f3 despu\u00e9s de su conversi\u00f3n a las puertas de Damasco (cf Hch 9, 3-18)\u201d (n\u00ba 639). El Catecismo, despu\u00e9s de hablar del sepulcro vac\u00edo y de los testimonios de los que vieron y tocaron a Cristo resucitado, afirma: \u201cAnte estos testimonios es imposible interpretar la resurrecci\u00f3n de Cristo fuera del orden f\u00edsico, y no reconocerlo como un hecho hist\u00f3rico. Sabemos por los hechos que la fe de los disc\u00edpulos fue sometida a la prueba radical de la pasi\u00f3n y muerte en cruz de su Maestro, anunciada por \u00c9l de antemano (cf Lc 22, 31-32). La sacudida provocada por la pasi\u00f3n fue tan grande que (por lo menos algunos de ellos) no creyeron tan pronto en la noticia de la resurrecci\u00f3n. Los evangelios, lejos de mostrarnos una comunidad arrobada por una exaltaci\u00f3n m\u00edstica, nos presentan a los disc\u00edpulos abatidos (\u201cla cara sombr\u00eda\u201d: Lc 24, 17) y asustados (cf Jn 20, 19). Por eso no creyeron a las santas mujeres que regresaban del sepulcro y \u201csus palabras les parec\u00edan como desatinos\u201d (Lc 24, 11; cf Mc 16, 11.13). Cuando Jes\u00fas se manifiesta a los once en la tarde de Pascua, \u201cles ech\u00f3 en cara su incredulidad y su dureza de cabeza por no haber cre\u00eddo a quienes le hab\u00edan visto resucitado\u201d (Mc 16, 14)\u201d (n\u00ba 643). \u201cTan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jes\u00fas resucitado, los disc\u00edpulos dudan todav\u00eda (cf Lc 24, 38); creen ver un esp\u00edritu (cf Lc 24, 39). \u201cNo acaban de creerlo a causa de la alegr\u00eda y estaban asombrados\u201d (Lc 24, 41). Tom\u00e1s conocer\u00e1 la misma prueba de la duda (cf Jn 20, 24-27) y, en su \u00faltima aparici\u00f3n en Galilea referida por Mateo, \u201calgunos sin embargo dudaron\u201d (Mt 28, 17). Por esto la hip\u00f3tesis seg\u00fan la cual la resurrecci\u00f3n habr\u00eda sido un \u201cproducto\u201d de la fe (o de la credulidad) de los ap\u00f3stoles no tiene consistencia. Muy al contrario, su fe en la resurrecci\u00f3n naci\u00f3 -bajo la acci\u00f3n de la gracia divina- de la experiencia directa de la realidad de Jes\u00fas resucitado\u201d (n\u00ba 644). Todo esto le llevar\u00e1 a San Pablo a afirmar: \u201cSi Cristo no ha resucitado, tanto mi anuncio como vuestra fe carecen de sentido. Resulta incluso que somos falsos testigos de Dios, porque damos testimonio contra \u00e9l al afirmar que ha resucitado a Jesucristo\u201d (1 Co 15, 14s).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Algunos te\u00f3logos evang\u00e9licos, como Bultman, consideran que la resurrecci\u00f3n de Cristo es un mito. Otros, como Marxsen, lo califican de \u201cacontecimiento real\u201d, pero no hist\u00f3rico. Seg\u00fan \u00e9ste, los ap\u00f3stoles tuvieron una visi\u00f3n de Jes\u00fas despu\u00e9s de su muerte y la reflexi\u00f3n sobre este suceso les indujo a afirmar que hab\u00eda resucitado. Sin embargo, estos dos te\u00f3logos protestantes y otros cat\u00f3licos, pasan por alto que los testigos de lo que ocurri\u00f3 no hablan de ello como de algo psicol\u00f3gico o meramente visual. Se refieren a la resurrecci\u00f3n de Cristo como a un \u201cacontecimiento\u201d, esto es, un suceso \u201chist\u00f3rico\u201d concreto que con su realidad se abre a la experiencia humana y se ajusta al lenguaje humano. Lo que nosotros llamamos suceso o acontecimiento responde al hebreo \u201cdabar\u201d, que designa una realidad que se anuncia en, con y bajo su realizaci\u00f3n. as\u00ed, la resurrecci\u00f3n de Jesucristo aparece en Hech 10, 35 se inserta, junto con toda la realidad p\u00fablica de Jes\u00fas, en el \u201cacontecimiento\u201d que tuvo lugar en toda Judea.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En esta perspectiva, seg\u00fan el te\u00f3logo H. Schiler, \u201cla resurrecci\u00f3n de Jesucristo es un suceso que provoc\u00f3, por una parte, un lenguaje entusiasta y de proclamaci\u00f3n apod\u00edctica con diversas modalidades y que utiliz\u00f3, por otra parte, unos modos narrativos de tipo religioso y edificante, pero no exentos de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, para subrayar en ambos casos su pretensi\u00f3n como un hecho que exige la aceptaci\u00f3n y el asentimiento\u201d.<br \/>\nEl Catecismo, por su parte, tambi\u00e9n se refiere a la tesis -para criticarla- de que fue una \u201cvisi\u00f3n\u201d subjetiva que los \u201cvisionarios\u201d interpretaron como una resurrecci\u00f3n. \u201cJes\u00fas resucitado establece con sus disc\u00edpulos relaciones directas mediante el tacto (cf Lc 24, 39; Jn 20, 27) y el compartir la comida (cf Lc 24, 30. 41-43; Jn 21, 9. 13-15). Les invita as\u00ed a reconocer que \u00e9l no es un esp\u00edritu (cf Lc 24, 39) pero sobre todo a que comprueben que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que ha sido martirizado y crucificado ya que sigue llevando las huellas de su pasi\u00f3n (cf Lc 24, 40; Jn 20, 20.27). este cuerpo aut\u00e9ntico y real posee sin embargo al mismo tiempo las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso: no est\u00e1 situado en el espacio ni en el tiempo, pero puede hacerse presente a su voluntad donde quiere y cuando quiere (cf Mt 28, 9. 16-17; Lc 24, 15.36; Jn 20, 14.19.26; 21.4)\u201d (n\u00ba 645).<\/div>\n<div><\/div>\n<p>En definitiva, las apariciones de Cristo resucitado (\u201ccristofan\u00edas\u201d) sirvieron para darles a los ap\u00f3stoles y a los que las presenciaron (Magdalena y las otras mujeres, entre otros), la certeza de que Cristo estaba vivo y que hab\u00eda vencido a la muerte. Tambi\u00e9n les dio la seguridad de que sus promesas -incluida la de que su muerte iba a tener un sentido redentor- eran v\u00e1lidas y que su muerte en la cruz no implicaba una desautorizaci\u00f3n por parte de Dios de sus pretensiones, sobre todo de la gran pretensi\u00f3n que supon\u00eda la divinidad de Cristo. Todo esto fue lo que impuls\u00f3 a los disc\u00edpulos a volver a creer en lo que ya cre\u00edan antes de la muerte de Cristo, en su mesianidad, en su divinidad. Y porque cre\u00edan en ello es por lo que asumieron con fuerza renovada la misi\u00f3n que el Se\u00f1or les hab\u00eda encomendado antes de su muerte y que les reiter\u00f3 tras su resurrecci\u00f3n: Id y predicad el Evangelio, sed testigos de la resurrecci\u00f3n -de que Cristo es Dios, de que el mensaje del amor de Cristo es m\u00e1s fuerte que el mensaje del ego\u00edsmo del hombre, de que la vida vence a la muerte-. Por todo ello, la resurrecci\u00f3n de Cristo como elemento hist\u00f3rico, como acontecimiento comprobable por los hombres, se convirti\u00f3 en el motor de la expansi\u00f3n del cristianismo. Era la base de su predicaci\u00f3n, el elemento central -unido al que lo origina, la muerte del Se\u00f1or- y era la garant\u00eda de que Dios estaba con los predicadores lo mismo que hab\u00eda estado con el predicado -Cristo- y que, a pesar de las persecuciones, la victoria ser\u00eda de ellos, como hab\u00eda sido de Cristo la victoria definitiva sobre sus enemigos.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguimos analizando los motivos que ten\u00eda Jes\u00fas para pretender ser el primero en el orden de valores de los hombres y para modificar incluso la Ley dada por Yahv\u00e9. 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