{"id":761,"date":"2015-12-07T19:27:33","date_gmt":"2015-12-07T19:27:33","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=761"},"modified":"2015-12-07T19:27:33","modified_gmt":"2015-12-07T19:27:33","slug":"la-autoridad-de-jesus-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-autoridad-de-jesus-iii\/","title":{"rendered":"La autoridad de Jes\u00fas (III)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Una vez vista la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con la ley, dentro del marco de constatar la autoridad de Jes\u00fas y su conciencia de divinidad, vemos ahora su relaci\u00f3n con Dios, marcada por los conceptos de \u201cAbba\u201d y de \u201cHijo\u201d. Tambi\u00e9n vemos lo concerniente al concepto que Jes\u00fas tiene de su muerte, tanto en lo concerniente a lo que iba a ocurrir, como a la utilidad redentora de la misma.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>El mensaje y la actividad de Jes\u00fas, sus milagros y su actitud ante la ley, ponen de manifiesto una conciencia de soberan\u00eda en el Se\u00f1or que habla claramente de su divinidad. La cuesti\u00f3n siguiente es responder a la pregunta de si Jes\u00fas anunci\u00f3 a Dios o se anunci\u00f3 a s\u00ed mismo. Para ello vamos a analizar dos conceptos muy utilizados por Cristo, el de \u201cAbba\u201d y el de \u201cHijo\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>\u201cAbba\u201d.<\/u><\/strong> La idea que Jes\u00fas tuvo de Dios estaba marcada en cierto modo por la idea propia de su \u00e9poca y su origen jud\u00edo, pues no hay que olvidar que es en ese pueblo donde se hab\u00eda producido la primera parte de la revelaci\u00f3n. Por eso sorprende la frecuencia con que hablaba de Dios como \u201cPadre\u201d y que lo hiciera con la expresi\u00f3n infantil de la palabra aramea \u201cabba\u201d, que tendr\u00edamos que traducir al espa\u00f1ol como \u201cpap\u00e1\u201d. Los exegetas no dudan de la autenticidad de estas expresiones, recogidas en Mc 14, 36; Lc 12, 30; Mt 6, 32-33; Lc 11, 13; Mt 7, 11; Lc 6, 36; Mt 5, 48; Lc 11, 2; Mt 6, 9: Lc 10, 21; Mt 11, 25; Mc 13, 32; Mc 11, 25. Te\u00f3logos como H. Merklein se\u00f1alan que la mayor parte de los pasajes mencionados presentan un contexto escatol\u00f3gico y que esto se debe a las dos funciones que se atribuyen a Dios Padre: su bondad, misericordia y perd\u00f3n, por un lado, y su providencia por otro. Estos conceptos vuelven a aparecer en el Padrenuestro y el sentido de los mismos indica que Jes\u00fas pon\u00eda el acento de su mensaje no en el castigo -como hab\u00eda hecho Juan Bautista-, sino en la salvaci\u00f3n. Por eso, Jes\u00fas habla, de cara al futuro del hombre, de la providencia de Dios (Mt 6, 25-33), y de cara a su pasado habla del perd\u00f3n (Mt 18, 12-14; Lc 15, 11-32; Lc 19, 1-10; 7, 33-35; Mc 2, 15-17).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong><u>\u201cHijo\u201d.<\/u><\/strong> La expresi\u00f3n m\u00e1s relevante de la relaci\u00f3n con Dios mantenida por Jes\u00fas y manifestada en la idea que \u00e9l expresa de que Dios es \u201cPadre\u201d, es la autodesignaci\u00f3n de \u201cel Hijo\u201d. Jes\u00fas se presenta a s\u00ed mismo, con frecuencia, con este concepto: \u201cel Hijo\u201d. Esta designaci\u00f3n aparece tres veces en los sin\u00f3pticos (Mt 11, 27; Mc 13, 32; Mt 28, 19), una vez en Pablo (1 Cor 15, 28), cinco veces en la carta a los Hebreos (Heb 1, 2.8; 3, 6; 5, 8; 7, 28) y muy a menudo en el Evangelio y en las cartas de Juan.<br \/>\nTras analizar estos dos conceptos, podemos afirmar: 1.- La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con Dios tiene un punto de conexi\u00f3n innegable en la expresi\u00f3n \u201cabba\u201d utilizada por el Se\u00f1or. 2.- El tratamiento de \u201cabba\u201d que Jes\u00fas le da a Dios debe entenderse en el horizonte del anuncio escatol\u00f3gico de un Dios perdonador y providente que abre el futuro y salva. 3.- La identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con la voluntad divina y con el Dios \u201cPadre\u201d fue tan radical, afect\u00f3 hasta tal punto a la ra\u00edz de su existencia que le llev\u00f3 a la obediencia radical y a presentarse a s\u00ed mismo ante los disc\u00edpulos como alguien que ten\u00eda con el Dios Padre una relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n singular y \u00fanica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Jes\u00fas fue obediente \u201chasta la muerte y una muerte de cruz\u201d (Flp 2, 8). Sobre la historicidad de que Jes\u00fas muri\u00f3 de este tipo de muerte, no cabe ninguna duda, aunque son m\u00e1s inciertas las circunstancias del \u201cproceso de Jes\u00fas\u201d, as\u00ed como el fundamento real de la acusaci\u00f3n. Para un te\u00f3logo como Schillebeekx, el detonante \u00faltimo de la condena a muerte decretada por el Sanedr\u00edn habr\u00eda estado en su silencio, el cual habr\u00eda significado que \u00e9l se consideraba enviado directamente por Dios para llamar a Israel a la fe y que, por lo tnato, se negaba a someter a la autoridad jud\u00eda su misi\u00f3n divina. Para este autor, ese silencio \u201cconstituye la expresi\u00f3n m\u00e1s clara de su autoconciencia: Jes\u00fas, que se niega a realizar milagros de legitimaci\u00f3n, se niega tambi\u00e9n a dar cuenta de su mensaje y actividad ante cualquier instituci\u00f3n humano-religiosa\u201d. En todo caso, lo que podemos afirmar es que su muerte, e incluso ese tipo de muerte profundamente cruel, no le sorprendi\u00f3 a Jes\u00fas. Hay unanimidad entre los te\u00f3logos en afirmar que la provocaci\u00f3n que supon\u00eda la conducta y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas tuvo que crear conflictos y que Jes\u00fas era consciente de eso, a pesar de lo cual no modific\u00f3 ni su comportamiento ni sus planteamientos doctrinales. Su actuaci\u00f3n en el Templo, expulsando a los mercaderes, y la organizaci\u00f3n de una cena de despedida con sus ap\u00f3stoles, no deja lugar a dudas de la certeza que Jes\u00fas ten\u00eda de su muerte y de que lo hab\u00eda asumido. La cuesti\u00f3n no est\u00e1, pues, ah\u00ed, sino en averiguar c\u00f3mo afront\u00f3 Jes\u00fas una muerte que sab\u00eda pr\u00f3xima y c\u00f3mo la integr\u00f3 en su misi\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para F.Hahn, \u201cun elemento de la conducta de Jes\u00fas es no s\u00f3lo el hecho de que sus adversarios le prepararon la pena capital por los conflictos que provocaba, sino que \u00c9l mismo estuvo dispuesto desde el principio a seguir el camino de la cruz. Su actitud se basa en su relaci\u00f3n con Dios. Cuando hay por medio una relaci\u00f3n \u00edntima con Dios como Padre y mandante, como en el caso de Jes\u00fas, su muerte no puede estar fuera de esa relaci\u00f3n y por eso no se puede entender al margen de esa referencia a Dios\u201d. Es en ese contexto de certeza de su muerte y de ligaci\u00f3n de esa muerte con la voluntad de Dios, como hay que entender la conciencia que ten\u00eda Jes\u00fas de lo que iba a ocurrir y de por qu\u00e9 iba a ocurrir. Todo eso lo expresa Cristo al anunciar reiteradamente a los disc\u00edpulos no s\u00f3lo su muerte, sino sobre todo su resurrecci\u00f3n. Con ello les est\u00e1 queriendo decir que el Reino de Dios llegar\u00e1 a pesar del fracaso de su mensajero, y que \u00e9l mismo no permanecer\u00e1 en el muerte, sino que va a participar en el banquete escatol\u00f3gico, la resurrecci\u00f3n. Esta seguridad de que su muerte era s\u00f3lo un tr\u00e1nsito y que no implicaba el fracaso de su obra, fue sin duda un consuelo para el propio Cristo. Pero a\u00fan hubo m\u00e1s, el Se\u00f1or expres\u00f3 tambi\u00e9n claramente que esa muerte ten\u00eda en s\u00ed misma un valor redentor; as\u00ed lo dej\u00f3 claro en la \u00faltima cena, sobre todo en la frase con que ofrece la copa: \u201cEsta es mi sangre, la sangre de la alianza que se derrama por muchos\u201d (Mc 14, 24). Jes\u00fas ten\u00eda, pues, un concepto \u201csoteriol\u00f3gico\u201d (de salvaci\u00f3n) de su muerte; \u00c9l no s\u00f3lo sab\u00eda lo que iba a suceder (morir y resucitar), as\u00ed como que su muerte no iba a significar el fracaso de su obra, sino que tambi\u00e9n sab\u00eda que su muerte implicaba una consecuencia redentora. Pero este componente expiatorio ligado a la muerte de Cristo, no es ajeno al conjunto del plan divino que supuso el env\u00edo del Hijo, su encarnaci\u00f3n y predicaci\u00f3n; es m\u00e1s bien parte integrante de esa acci\u00f3n de Dios, que comenz\u00f3 con la proclamaci\u00f3n del Reino por Jes\u00fas.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>Por lo tanto, podemos afirmar como resultado, que la visi\u00f3n que Jes\u00fas tuvo de su muerte como una entrega \u201cen favor de los muchos\u201d, y como un instrumento de reconciliaci\u00f3n para ese Israel que hace morir al \u00faltimo mensajero de Dios, es la expresi\u00f3n suprema de su certeza del designio salvador de Dios y de su propia conciencia como mensajero decisivo de la salvaci\u00f3n Dios. Jes\u00fas, que ten\u00eda conciencia de su divinidad, sab\u00eda que iba a morir y que su muerte era el inicio de la redenci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez vista la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con la ley, dentro del marco de constatar la autoridad de Jes\u00fas y su conciencia de divinidad, vemos ahora su relaci\u00f3n con Dios, marcada por los conceptos de \u201cAbba\u201d y de \u201cHijo\u201d. 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