{"id":765,"date":"2015-12-07T19:29:14","date_gmt":"2015-12-07T19:29:14","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=765"},"modified":"2015-12-07T19:29:14","modified_gmt":"2015-12-07T19:29:14","slug":"la-autoridad-de-jesus-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-autoridad-de-jesus-i\/","title":{"rendered":"La autoridad de Jes\u00fas (I)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Jes\u00fas se present\u00f3 ante el pueblo jud\u00edo como alguien investido de una autoridad divina, pues s\u00f3lo Dios pod\u00eda modificar las \u00f3rdenes dadas por el propio Dios, ya que s\u00f3lo un legislador debidamente autorizado puede corregir la legislaci\u00f3n precedente. Esta pretensi\u00f3n de Cristo son\u00f3 a los o\u00eddos de la mayor\u00eda de sus interlocutores como una blasfemia y fue la causa \u00faltima de su muerte.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>El denominador com\u00fan de la conducta de Jes\u00fas, de su trato con los hombres, de sus acciones y sus palabras, puede establecerse en un concepto, el de \u201csoberan\u00eda\u201d o, hablando en sentido b\u00edblico, el de \u201cautoridad\u201d. Cristo es alguien que habla con \u201cautoridad\u201d, tal y como constatan reiteradamente los evangelistas, mostrando, al hacerlo, la sorpresa del pueblo, a veces el agrado y otras el rechazo. Los evangelios suelen emplear esta palabra en referencia a su ense\u00f1anza: \u201cY quedaron asombrados de su doctrina, porque les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas\u201d (Mc 1, 22; Mt 7, 29). Tambi\u00e9n se refieren con este concepto a la fuerza de su palabra curadora (Mt 8, 5-13). En los m\u00e1s diversos encuentros, Jes\u00fas aparece siempre con una \u201cautoridad\u201d inmediata que tiene su fuente en \u00e9l mismo. La autoridad de que se reviste Cristo le da derecho a decir ciertas cosas, derecho que es tanto m\u00e1s significativo cuanto que supone una modificaci\u00f3n de normas \u00e9ticas o lit\u00fargicas procedentes, seg\u00fan pensaban los jud\u00edos, del propio Dios. Tambi\u00e9n le da derecho a hacer otras cosas, como los milagros, por ejemplo. Como se ha dicho, esta \u201cautoridad\u201d de que se reviste Cristo, tanto en sus palabras como en sus acciones, va a provocar asombro, asombro que se traducir\u00e1 en seguimiento o en repulsa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tradicionalmente se han analizado las huellas de la autoridad de Jes\u00fas a trav\u00e9s de tres v\u00edas de investigaci\u00f3n: las acciones de Cristo, su relaci\u00f3n con la Ley jud\u00eda y su relaci\u00f3n con el propio Dios. En este cap\u00edtulo y en el pr\u00f3ximo veremos estos tres niveles.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En los Hechos de los Ap\u00f3stoles se habla de \u201cmilagros, prodigios y se\u00f1ales\u201d. La Constituci\u00f3n del Concilio Vaticano II \u201cDei verbum\u201d, en el n\u00famero 4, habla de obras, signos y milagros de Jes\u00fas. Enumeraciones de este tipo sugieren una consideraci\u00f3n diferenciada de eso que vulgarmente llamamos \u201cmilagros\u201d. Se trata de ver, por una parte, lo \u201cmaravilloso\u201d en la vida de Jes\u00fas dentro del contexto global de su actividad; pero los \u201cmilagros\u201d, por otra parte, deben abordarse desde la perspectiva en la que se nos narran. como acciones llenas de fuerza, como sucesos sorprendentes, como se\u00f1ales.<br \/>\nAs\u00ed, por ejemplo, hay hechos de Jes\u00fas que, sin ser milagros, son \u201csorprendentes\u201d y encierran una lecci\u00f3n que al menos algunos de los suyos supieron ver. por ejemplo, los banquetes a los que asisti\u00f3 y que se celebraban en las casas de los recaudadores de impuestos (publicanos) o en las de pecadores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En todo caso, los milagros de Jes\u00fas son hechos hist\u00f3ricos que tienen un significado teol\u00f3gico, pues sirven para dejar constancia del poder divino del Maestro y, al menos en algunos casos, de las caracter\u00edsticas morales de su mensaje. Son, adem\u00e1s, se\u00f1ales que, a modo de anticipo, hablan ya de la salvaci\u00f3n que Cristo vino a traer a los hombres y que empieza a realizarse en esta tierra y se cumplir\u00e1 plenamente en la vida futura. El propio Cristo insisti\u00f3 en esta interpretaci\u00f3n de sus milagros, present\u00e1ndolos como prueba irrefutable de su divinidad. As\u00ed, por ejemplo, despu\u00e9s de una de las muchas expulsiones de demonios que llev\u00f3 a cabo y que provocaron la consabida sorpresa y reacci\u00f3n, Jes\u00fas afirma: \u201cSi yo expulso los demonios con el poder de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros\u201d (Lc 11, 20; Mt 12, 28). En la misma l\u00ednea hay que interpretar la respuesta que dio a los enviados de Juan Bautista, que quer\u00edan saber si \u00c9l era el Mes\u00edas: \u201cLos ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. Y dichoso el que no encuentre en m\u00ed motivo de esc\u00e1ndalo\u201d (Mt 11, 5s). Hab\u00eda otros en su \u00e9poca que hac\u00edan exorcismos y que llevaban a cabo curaciones, pero ninguno se atrev\u00eda a unir esos hechos con una pretensi\u00f3n de divinidad, con la llegada del Reino de Dios. Eso no quiere decir que Cristo hiciera milagros a modo de pruebas que sirvieran para legitimar sus pretensiones (as\u00ed, por ejemplo, se niega a hacerlos ante Herodes, cuando \u00e9ste se lo demanda), pero evidentemente esos hechos extraordinarios ten\u00edan un claro valor de apoyo a las pretensiones divinas de Jes\u00fas, y \u00c9l lo sab\u00eda y dejaba constancia de ello.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El te\u00f3logo H. Merklein resume as\u00ed estas tesis: \u201cLos milagros de Jes\u00fas no son simples hechos maravillosos, sino el acontecer del reino de Dios realiz\u00e1ndose en ellos. Por eso exigen una toma de posici\u00f3n ante el mensaje de Jes\u00fas y, en \u00faltima instancia, ante Jes\u00fas mismo, el proclamador y representante del Reino de Dios. En esta indisociabilidad entre los milagros de Jes\u00fas y el mensaje y la persona de Jes\u00fas, la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica posterior tiene tambi\u00e9n su raz\u00f3n de ser; y esto es aplicable a la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como taumaturgo, que se refiere menos a la facticidad del milagro que a lo que \u00e9ste representa: la representaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios en la persona de Jes\u00fas\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De ese modo, los milagros manifiestan tambi\u00e9n, de modo singular, la autoridad que Jes\u00fas se atribuye. Como muestra, dos de los que nos cuenta el evangelista Marcos:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Mc 2, 9-11: Jes\u00fas conoci\u00f3 inmediatamente lo que ellos pensaban y les pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil? \u00bfdecir al paral\u00edtico: Tus pecados quedan perdonados; o decirle, Lev\u00e1ntate, carga con tu camilla y vete?. Pues vais a ver que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder para perdonar pecados. Entonces se volvi\u00f3 hacia el paral\u00edtico y le dijo: lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>&#8211; Mc 6, 7: Llam\u00f3 a los doce y comenz\u00f3 a enviarlos de dos en dos, d\u00e1ndoles poder sobre los esp\u00edritus inmundos.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>\u00bfLa cuesti\u00f3n de la autoridad es tan importante que preocupa mucho a los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos, los cuales interpelan a Jes\u00fas y le preguntan: \u201c\u00bfCon qu\u00e9 autoridad haces estas cosas? \u00bfQui\u00e9n te ha dado autoridad para actuar as\u00ed?\u201d (Mc 11, 28). No obtuvieron la respuesta que buscaban, pues si Jes\u00fas hubiera hablado abiertamente en ese momento, habr\u00eda precipitado la hora de su muerte y, como \u00c9l dir\u00e1 m\u00e1s tarde, todav\u00eda no hab\u00eda llegado su hora, a\u00fan ten\u00eda que completar la exposici\u00f3n de su mensaje e instituir sacramentos como la eucarist\u00eda y el sacerdocio. En cambio Jes\u00fas va a aplaudir a aquellos que s\u00ed saben interpretar el origen de la autoridad con que act\u00faa Jes\u00fas, como es el caso del centuri\u00f3n que le hab\u00eda pedido que curara a un criado: \u201cSe\u00f1or, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi criado quedar\u00e1 sano\u201d (Mt 8, 8). La actitud adecuada ante Jes\u00fas es la fe. Cuando no se alcanza este nivel de respuesta, no puede hacer ning\u00fan milagro (Mc 6, 5).<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se present\u00f3 ante el pueblo jud\u00edo como alguien investido de una autoridad divina, pues s\u00f3lo Dios pod\u00eda modificar las \u00f3rdenes dadas por el propio Dios, ya que s\u00f3lo un legislador debidamente autorizado puede corregir la legislaci\u00f3n precedente. 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