{"id":771,"date":"2015-12-07T19:31:32","date_gmt":"2015-12-07T19:31:32","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=771"},"modified":"2015-12-07T19:31:32","modified_gmt":"2015-12-07T19:31:32","slug":"las-vias-de-acceso-a-jesucristo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/las-vias-de-acceso-a-jesucristo-ii\/","title":{"rendered":"Las v\u00edas de acceso a Jesucristo (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>En el cap\u00edtulo anterior, vimos la dificultad de acceder a la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas y la tendencia de muchos te\u00f3logos, desde el siglo XIX, a rechazar lo que de \u00e9l nos cuenta el Nuevo Testamento, por considerarlo sospechoso al proceder de \u201ccreyentes\u201d en \u00e9l. Vimos tambi\u00e9n los criterios de fiabilidad de esos textos. Desde esa perspectiva, nos acercamos ahora al Jes\u00fas hist\u00f3rico.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Como dec\u00edamos en el cap\u00edtulo anterior, desde el siglo XIX, debido a la cr\u00edtica racionalista, es como si la pregunta que se hac\u00edan en tiempos de Jes\u00fas sobre \u00e9l se hubiera vuelto a rev\u00e9s. Entonces se preguntaban si \u00e9l era el Mes\u00edas, el Cristo en el que hab\u00eda que creer. Hoy nos preguntamos si el Cristo en el que creemos es aquel Jes\u00fas de Nazaret, en lo que tiene de figura hist\u00f3rica. La consecuencia es, como ya dijimos, que no hay hecho ni dicho de Jes\u00fas que no sea puesto en duda por uno o por otro, a veces sin m\u00e1s argumento que la propia opini\u00f3n o la propia tendencia \u00e9tica o pol\u00edtica. Pero en realidad todo esto tiene una causa, una explicaci\u00f3n. La cr\u00edtica a lo que ense\u00f1a el Nuevo Testamento, su puesta en duda, su desautorizaci\u00f3n, se debi\u00f3 al deseo de atacar a la Iglesia y a su mensaje moral y dogm\u00e1tico. As\u00ed lo reconoci\u00f3 uno de los m\u00e1s honestos investigadores sobre la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, que trabaj\u00f3 en aquel siglo racionalista y que, inevitablemente se dej\u00f3 contagiar por \u00e9l, aunque menos que otros. Se trata de Albert Schweitzer (1875-1965), el cual compuso en 1906 una rese\u00f1a acerca de la investigaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas. Schweitzer afirma, poniendo al descubierto los motivos de los que criticaban la autenticidad hist\u00f3rica del Nuevo Testamento: \u201cLa investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de la vida de Jes\u00fas no part\u00eda del inter\u00e9s puramente hist\u00f3rico, sino que buscaba al Jes\u00fas de la historia como recurso en la lucha de la liberaci\u00f3n contra el dogma\u201d.<\/p>\n<p><strong>Plan deliberado<\/strong><\/div>\n<div>\nLa forma que se encontr\u00f3 m\u00e1s eficaz para conseguir atacar y destruir el dogma y la moral cristiana fue cortando la relaci\u00f3n entre los representantes de Jesucristo y el propio Jesucristo. Si se lograba demostrar, o al menos presentar como posible, que toda la ense\u00f1anza moral del cristianismo no est\u00e1 basada en el fundador, en Cristo, entonces esa ense\u00f1anza perd\u00eda toda fuerza y todo inter\u00e9s. Por lo tanto, estamos ante un plan deliberado que ha funcionado a la perfecci\u00f3n durante muchos a\u00f1os, en parte porque, como se dijo en el cap\u00edtulo anterior, es dif\u00edcil acceder a la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas por otras v\u00edas que no sean las del Nuevo Testamento, ya que en la \u00e9poca no exist\u00eda un desarrollo de la literatura hist\u00f3rica como en la actual.<\/div>\n<div>\nPero si no tenemos ese objetivo, si no estamos \u201cpredispuestos\u201d a rechazar lo que el Nuevo Testamento nos dice de Cristo porque nos interese rechazarlo -como les suced\u00eda y sigue sucediendo a muchos te\u00f3logos-, entonces, tal y como se demostr\u00f3 en el cap\u00edtulo anterior, comprobamos que, con argumentos cient\u00edficos objetivos, el Nuevo Testamento es en lo esencial muy fiable para conocer a Jes\u00fas de Nazaret, a pesar de ser un escrito procedente de creyentes en la divinidad de ese mismo Jes\u00fas.<\/div>\n<div>\n<strong>Dos tipos de textos<\/strong><\/div>\n<div>\nDesde esta perspectiva, limpia de todo inter\u00e9s destructor o, incluso, constructor, podemos distinguir en el Nuevo Testamento dos grandes bloques de textos: 1.- Los que hablan de Jes\u00fas. 2.- Los que hacen hablar y actuar a Jes\u00fas mismo. Al primer grupo pertenecen todas las ep\u00edstolas y al segundo los cuatro evangelios. Entre ambos est\u00e1n el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles y el Apocalipsis.<\/div>\n<div>\nSi nos fijamos, por ejemplo, en lo que San Pablo nos cuenta sobre Jes\u00fas, vemos que su inter\u00e9s por \u00e9l empieza por el final, por su muerte y su resurrecci\u00f3n: \u201cPredicamos a un Cristo crucificado\u201d (1 Cor 1, 23), as\u00ed como por el motivo por el cual \u00e9l existi\u00f3, ser nuestro salvador: \u201cPero cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su propio Hijo, nacido de mujer, nacido bajo el r\u00e9gimen de la ley, para liberarnos de la sujeci\u00f3n a la ley y hacer que recibi\u00e9ramos la condici\u00f3n de hijos adoptivos de Dios\u201d (Gal 4, 4s).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En cambio, al acercarnos a los evangelios, vemos que \u00e9stos se acercan a la figura de Jes\u00fas desde el principio y, desde all\u00ed, nos conducen hacia el final, hacia la pascua: \u201cYa que muchos se han propuesto componer un relato de los acontecimientos que se han cumplido entre nosotros, seg\u00fan nos lo transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares y ministros dela palabra, me ha parecido tambi\u00e9n a m\u00ed, despu\u00e9s de haber investigado cuidadosamente todo lo sucedido desde el principio, escribirte una exposici\u00f3n ordenada, ilustre Te\u00f3filo, para que llegues a comprender la autenticidad de las ense\u00f1anzas que has recibido\u201d (Lc 1, 1-4). Se ve, pues, un deseo expl\u00edcito por parte de este evangelista -y de los dem\u00e1s, aunque no tan expl\u00edcito- de asegurar a los cristianos que no conocieron al Jes\u00fas hist\u00f3rico que lo que se est\u00e1 diciendo de \u00e9l es rigurosamente cierto y no se trata de un mito elaborado para engrandecer a un personaje de leyenda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hoy en d\u00eda, desenmascarados ya -aunque no suprimidos del todo- los esfuerzos por separar al Jes\u00fas hist\u00f3rico del Cristo de la fe, separaci\u00f3n que buscaba desautorizar a la Iglesia y separar a los cristianos de la jerarqu\u00eda, la inmensa mayor\u00eda de los te\u00f3logos coinciden en constatar que el Nuevo Testamento expresa con bastante autenticidad lo que de verdad ocurri\u00f3. \u201cEst\u00e1 bien claro -dice un investigador actual, E. Fuchs- que lo que los evangelios relatan del mensaje de los hechos y de la historia de Jes\u00fas est\u00e1 caracterizado por una autenticidad, una frescura, una originalidad que ni siquiera la fe pascual de la comunidad ha podido reducir; todo esto remite a la persona terrestre de Jes\u00fas\u201d.<\/div>\n<div>\nTras este largo e imprescindible pre\u00e1mbulo, podemos pasar ya a exponer lo que podemos conocer sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico.<\/div>\n<div>\n<strong>Cronolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar, la \u00e9poca en que vivi\u00f3. Jes\u00fas vivi\u00f3 durante el reinado de los emperadores romanos Augusto (31 a.C. -14 d.C.) y Tiberio (14-37). De acuerdo con nuestro calendario, su periodo de vida pudo haber empezado entre los a\u00f1os 8-6 a.C. y 30 d.C.. Seg\u00fan esto, Cristo habr\u00eda nacido en realidad unos a\u00f1os antes de lo que suponemos. Hoy se admite generalmente que el nacimiento de Jes\u00fas no coincide con el comienzo del calendario cristiano, debido a que el monje Dionisio el Exiguo, que fue quien estableci\u00f3 en el siglo VI el calendario cristiano, cometi\u00f3 un error de c\u00e1lculo al identificar el a\u00f1o 1 de nuestra era con el 754 de la fundaci\u00f3n de Roma. La fundaci\u00f3n de Roma el punto de inicio para datar los a\u00f1os que se empleaba antes de empezar a utilizarse el calendario cristiano.<\/p><\/div>\n<p>En tiempo de Jes\u00fas, Herodes era tetrarca de Galilea (4 a.C.-39 d.C.), por lo tanto Jes\u00fas debi\u00f3 nacer antes del a\u00f1o 4 a.C., en tiempos del padre de Herodes, llamado Herodes el Grande. Poncio Pilato fue gobernador romano de Judea entre los a\u00f1os 26 y 36. Lucas dice que Jes\u00fas ten\u00eda alrededor de 30 a\u00f1os cuando empez\u00f3 a predicar y lo hizo durante 3 a\u00f1os. Posiblemente la muerte de Jes\u00fas tuvo lugar el 7 de abril del a\u00f1o 30.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cap\u00edtulo anterior, vimos la dificultad de acceder a la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas y la tendencia de muchos te\u00f3logos, desde el siglo XIX, a rechazar lo que de \u00e9l nos cuenta el Nuevo Testamento, por considerarlo sospechoso al<span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span><\/p>\n<div class=\"read-more\"><a href=\"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/las-vias-de-acceso-a-jesucristo-ii\/\">Leer m\u00e1s \u203a<\/a><\/div>\n<p><!-- end of .read-more --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/771"}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=771"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/771\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":772,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/771\/revisions\/772"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}