{"id":781,"date":"2015-12-07T19:36:03","date_gmt":"2015-12-07T19:36:03","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=781"},"modified":"2015-12-07T19:36:03","modified_gmt":"2015-12-07T19:36:03","slug":"quien-es-dios-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/quien-es-dios-i\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n es Dios? (I)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>El concepto de Dios es anterior, hist\u00f3ricamente, incluso a la aparici\u00f3n de la Filosof\u00eda y est\u00e1 presente en todas las culturas, aunque de manera distinta. El Dios de Jesucristo asume el rostro del Dios de Israel, pero su revelaci\u00f3n es llevada por Cristo a la plenitud al mostrarnos a Dios como Padre y al mostrarse \u00c9l como Hijo. Un Hijo que es la imagen de Dios, modelo del hombre.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>La palabra \u201cDios\u201d es una realidad ling\u00fc\u00edstica. Est\u00e1 presente en nuestro pensar y en nuestro lenguaje. Y eso no s\u00f3lo en el \u00e1mbito de nuestra propia historia ling\u00fc\u00edstica y espiritual, sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de las culturas y religiones ajenas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, no fue la Filosof\u00eda la que introdujo el vocablo Dios en el lenguaje, como introdujo lo \u201cuno\u201d, el \u201cbien\u201d o lo \u201cabsoluto\u201d. La Filosof\u00eda se encontr\u00f3 ya con esta palabra cuando naci\u00f3 entre los siglos VI y V antes de Cristo en las colonias griegas. Y la palabra preexist\u00eda tambi\u00e9n bajo los diversos nombres del Antiguo y el Nuevo Testamento, cuando las religiones jud\u00eda y cristiana entraron en debate con la Filosof\u00eda griega.<\/div>\n<div>\nPor otro lado, la palabra \u201cDios\u201d no nos dice nada sobre el contenido y el sujeto de la denominaci\u00f3n. Por eso las derivaciones etimol\u00f3gicas tienen escasa relevancia en este caso. Por eso es necesario profundizar en el concepto de Dios que hay en cada religi\u00f3n, al margen del nombre con que se le denomina.<\/div>\n<div>\n<strong>El Dios de Jes\u00fas<\/strong><\/div>\n<div>\nLa pregunta por el Dios de Jes\u00fas de Nazaret nos remite directamente al juda\u00edsmo, porque el Dios de Jes\u00fas es el Dios de Israel. Pero este Dios no es comprensible sin hacer una referencia a los dioses del entorno geogr\u00e1fico de Israel. S\u00f3lo desde este trasfondo adquiere su verdadero perfil la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para los jud\u00edos, ante todo Dios es el Creador y es el Dios de los antepasados, el Dios de Abraham, Isaac, Jacob y Mois\u00e9s. Este Dios est\u00e1 presente en la vida del hombre, es un Dios que act\u00faa en la historia, y no es, pues, un creador distante, que una vez hecho el mundo se olvida de \u00e9l y lo deja abandonado a su propia suerte. Es un Dios fiel, siempre dispuesto a cumplir la alianza establecida con el pueblo de Israel. Pero tambi\u00e9n es un Dios que exige a ese pueblo la misma fidelidad. Sin embargo, la fidelidad de Dios no est\u00e1 ligada a la fidelidad del pueblo y por eso siempre cabe la esperanza, pues aunque Dios castigue la infidelidad, siempre est\u00e1 dispuesto al perd\u00f3n y a la misericordia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cuanto a los nombres de Dios utilizados en las Escrituras sagradas de Israel, destacan dos: Elohim y Yahv\u00e9. El primer nombre indica la relaci\u00f3n de Dios con los antepasados, es el \u201cDios de los padres\u201d. El segundo, Yahv\u00e9, est\u00e1 ligado al episodio de la zarza que arde sin consumirse, y significa \u201cDios es el que es\u201d, o lo que es lo mismo: Dios es el que no necesita a otro para ser, el que tiene en s\u00ed mismo el origen del ser y de los seres.<\/div>\n<div>\n<strong>Dios es Padre<\/strong><\/div>\n<div>\nPara Jes\u00fas, por lo tanto, Dios es el Creador, es el Rey, es el Pastor y, sobre todo, es Padre. Por eso la plegaria t\u00edpica del cristianismo, creada por el propio Jes\u00fas, es el \u201cPadre nuestro\u201d. La invocaci\u00f3n de Dios como \u201cPadre\u201d es una de las ense\u00f1anzas capitales de Jes\u00fas, como se desprende del hecho de figurar varias veces la palabra aramea \u201cabba\u201d, \u201cpap\u00e1\u201d, en el texto griego del Nuevo Testamento. Llama la atenci\u00f3n especialmente que Jes\u00fas invoque a Dios como \u201cabba\u201d, como \u201cpap\u00e1\u201d, en la oraci\u00f3n del huerto de los olivos, en el momento en que su relaci\u00f3n con el Padre estaba atravesando su fase m\u00e1s cr\u00edtica.<\/div>\n<div>\nEl \u201cPadre nuestro\u201d nos ense\u00f1a, adem\u00e1s, que Jes\u00fas se sent\u00eda hijo de Dios y que quer\u00eda que nosotros, los cristianos, tambi\u00e9n nos sinti\u00e9ramos hijos de \u00c9l. Se trata de filiaciones diferentes: la de Jes\u00fas es por naturaleza y la nuestra por adopci\u00f3n a trav\u00e9s del bautismo. Por eso no cabe duda de que Jes\u00fas ten\u00eda de s\u00ed mismo un concepto de hijo de Dios diferente al concepto de hijos de Dios que invitaba a tener a sus disc\u00edpulos. Textos como Mt 11, 25-27 (\u201cYo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra&#8230; S\u00ed, Padre, as\u00ed te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre no lo conoce m\u00e1s que el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u201d) o la utilizaci\u00f3n por Jes\u00fas del \u201cser\u201d divino ligado al nombre de Yahv\u00e9, atribuido a s\u00ed mismo (\u201cYo soy el pan de vida\u201d, Jn 6,35; \u201cYo soy la luz del mundo\u201d, Jn 8,12; \u201cYo soy la puerta por la que deben entrar las ovejas\u201d Jn 10,7; \u201cYo soy el buen pastor\u201d Jn 10,11; \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u201d Jn 11,25; \u201cYo soy el camino, la verdad y la vida\u201d Jn 14,6), nos hablan del claro concepto que Jes\u00fas ten\u00eda de su divinidad y de que intentaba introducir en \u00e9l a sus disc\u00edpulos. En este mismo contexto est\u00e1 la respuesta de Jes\u00fas, interpretada por los jud\u00edos como blasfemia, pues se situaba en el marco de la historia antes que Abraham y eso s\u00f3lo le correspond\u00eda a Dios: \u201cAntes que naciera Abraham, yo soy\u201d Jn 8,58.<\/div>\n<div>\nTodo esto significa que Jes\u00fas no s\u00f3lo nos ense\u00f1a a tratar a Dios como Padre, sino que tiene conciencia de su propia divinidad y, por lo tanto, nos est\u00e1 diciendo que Dios est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3ximo al hombre que nunca, puesto que Dios se ha hecho hombre. Por eso Juan dir\u00e1 de Cristo que \u00c9l es el logos, la palabra, la presencia de Dios en medio de los hombres. Esta \u201cpalabra\u201d de Dios entre los hombres, que es Cristo, tiene tres dimensiones: es una palabra creadora, es una palabra de alianza y es una palabra prof\u00e9tica.<\/div>\n<div>\nAdem\u00e1s de \u201cpalabra\u201d de Dios, Jes\u00fas es la \u201cimagen del Dios invisible\u201d. Ahora bien, como el hombre est\u00e1 hecho a imagen de Dios pero a Dios nadie lo ha visto nunca, desde el momento en que Dios se ha hecho hombre en Cristo, Cristo se convierte en el modelo de los hombres. Los cristianos ya estamos recorriendo ese camino, pero la llamada -la vocaci\u00f3n- a seguir a Jes\u00fas y a imitar a Jes\u00fas es para todos los hombres, pues est\u00e1 inscrita en su propia naturaleza humana. Por eso, cuando el ap\u00f3stol Felipe le pide a Jes\u00fas que les muestre al Padre, \u00e9ste le contesta: \u201cLlevo tanto tiempo con vosotros, \u00bfy a\u00fan no me conoces, Felipe? El que me ve a m\u00ed, ve al Padre. \u00bfC\u00f3mo me pides que os muestre al Padre?\u201d (Jn 14,9).<\/div>\n<div>\n<strong>Imagen de Dios<\/strong><\/div>\n<p>Sin embargo, esta identificaci\u00f3n entre Cristo y Dios, est\u00e1 encarnaci\u00f3n de Dios, chocaba frontalmente con lo inaccesible de la imagen de Dios en el Antiguo Testamento, y de ah\u00ed el esc\u00e1ndalo de algunos jud\u00edos. Tanto \u00c9xodo como Deuteronomio insiste en que est\u00e1 prohibida toda reproducci\u00f3n divina: \u201cNo te har\u00e1s escultura, ni imagen alguna de nada de lo que hay arriba en el cielo, o aqu\u00ed abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra\u201d Ex 20,4. Esta prohibici\u00f3n estaba puesta para evitar que el pueblo de Israel terminara por confundir a Dios con alguna de las criaturas de Dios, como hac\u00edan los pueblos vecinos que adoraban animales, plantas o personas. Por eso, la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en Jes\u00fas de Nazaret supone una gran revoluci\u00f3n. El Dios que hab\u00eda protegido celosamente su trascendencia para evitar que le confundieran con una de sus obras, se muestra ahora hecho hombre. Y todo esto por amor. Por un amor que har\u00e1 exclamar a Juan: \u201cTanto am\u00f3 Dios al mundo que envi\u00f3 a su Hijo \u00fanico para salvar al mundo.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El concepto de Dios es anterior, hist\u00f3ricamente, incluso a la aparici\u00f3n de la Filosof\u00eda y est\u00e1 presente en todas las culturas, aunque de manera distinta. 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