{"id":785,"date":"2015-12-07T19:37:21","date_gmt":"2015-12-07T19:37:21","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=785"},"modified":"2015-12-07T19:37:21","modified_gmt":"2015-12-07T19:37:21","slug":"las-vias-de-acceso-a-dios-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/las-vias-de-acceso-a-dios-ii\/","title":{"rendered":"Las v\u00edas de acceso a Dios (II)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>Son muchos los te\u00f3logos que consideran que hoy la principal v\u00eda de acceso a Dios no es ya ni la reflexi\u00f3n ni la demostraci\u00f3n, sino la experiencia. Una experiencia de Dios que, seg\u00fan Rahner, se da en todo ser humano pero que es dif\u00edcil de racionalizar. Por eso, este y otros te\u00f3logos, insisten en que el creyente de hoy y del futuro necesita ser un m\u00edstico, alguien que ha \u201ctocado\u201d a Dios.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Siguiendo con el tema iniciado en la lecci\u00f3n anterior, la experiencia de Dios es hoy una de las v\u00edas m\u00e1s cualificadas para acceder a la certeza de su existencia. Tras pasar de sentirse un objeto ante Dios, en la Edad Media, a sentirse sujeto ante Dios y considerar al propio Dios como un objeto, hoy el hombre est\u00e1 empezando a plantearse el problema de Dios de otra manera, m\u00e1s experiencial, m\u00e1s pr\u00e1ctica: \u201cde d\u00f3nde vengo sin Dios y hacia d\u00f3nde voy sin Dios\u201d, o viceversa: \u201cde d\u00f3nde vengo con Dios y hacia d\u00f3nde voy con Dios\u201d. Esto puede hacerlo hoy mejor que nunca, pues si en el pasado no hab\u00eda experiencia de vac\u00edo de Dios, hoy s\u00ed que la hay. Hoy podemos contestar a la cuesti\u00f3n de hacia donde va el hombre y la sociedad sin Dios porque ya existe una sociedad y un hombre sin Dios, mientras que hasta hace muy poco s\u00f3lo pod\u00eda ser examinado el resultado de lo que ocurr\u00eda cuando el hombre y la sociedad eran creyentes; la increencia presentaba hip\u00f3tesis e ideales, la creencia realidades que, como toda realidad, ten\u00eda luces y sombras. Hemos estado luchando contra tesis, contra ilusiones, contra teor\u00edas. A cada paso se nos hablaba de los muertos de la Inquisici\u00f3n o de la violencia de las Cruzadas. Hoy podemos enfrentar a esos datos -ciertamente terribles- otros m\u00e1s terribles a\u00fan: los miles de asesinatos del aborto y la eutanasia, los campos de concentraci\u00f3n de Hitler o de Stalin, la incapacidad de una sociedad secularizada para repartir la riqueza y acabar con el hambre, el aumento de la violencia contra la mujer y los ni\u00f1os y todas las lacras que afectan a esta sociedad sin Dios de la que los creyentes hemos sido casi definitivamente excluidos.<\/div>\n<div>\n<strong>Dos enfoques<\/strong><\/div>\n<div>\nVolviendo a la experiencia de Dios, se han presentado al estudio teol\u00f3gico dos v\u00edas, la denominada teolog\u00eda trascendental de Karl Rahner, y la teolog\u00eda hist\u00f3rica, que parte de la historia y las experiencias realizadas en ella.<\/div>\n<div>\nEl enfoque de la teolog\u00eda trascendental, seg\u00fan Rahner, establece los siguientes pasos:<\/p>\n<\/div>\n<div>1. El hombre tiene experiencias antes de reflexionar sobre ellas y de intentar formularlas: alegr\u00eda, angustia, fidelidad, amor, confianza, dolor, tristeza, esperanza, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>2. La experiencia de Dios es tambi\u00e9n una experiencia que se da en todo ser humano. La dificultad est\u00e1 en que no es tan imperiosa que haga inevitable el tr\u00e1nsito de la experiencia a su conocimiento y afirmaci\u00f3n expl\u00edcita. Es decir, no es inevitable pasar del \u201cintuyo que tiene que haber algo m\u00e1s\u201d al \u201ccreo que Dios existe, s\u00e9 que Dios existe\u201d. Entre otras cosas, esto sucede porque Dios no es un objeto material y por lo tanto la experiencia de Dios no es del orden de otro tipo de experiencias perfectamente objetivables, como la de tener fr\u00edo, hambre, dolor o alegr\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>3. La gu\u00eda hacia la percepci\u00f3n de esa experiencia, seg\u00fan Rahner, s\u00f3lo puede utilizar, casi exclusivamente, un lenguaje negativo. O lo que es lo mismo, aunque intu\u00edmos la existencia de Dios, nos es m\u00e1s f\u00e1cil expresar las consecuencias de su no existencia que las de su existencia.<\/div>\n<div>\nEn resumen, el hombre intuye la existencia de Dios y la experimenta, pero le cuesta racionalizar esta experiencia y en ese esfuerzo muchas veces fracasa y concluye que Dios no existe. Sin embargo, las contradicciones inherentes a la no fe en Dios le conducen una y otra vez a plantearse su existencia. La experiencia de Dios y la experiencia del vac\u00edo de Dios le llevan a la fe en Dios.<\/div>\n<div>\n<strong>Teolog\u00eda de la historia<\/strong><\/div>\n<div>\nSi Rahner es uno de los mayores exponentes de la v\u00eda de la experiencia trascedental, el te\u00f3logo y actual cardenal Walter Kasper, lo es de la v\u00eda de la utilizaci\u00f3n de la historia para acercarnos a Dios. Antes que \u00e9l, han recorrido ese camino te\u00f3logos tan ilustres como Pannenberg, Moltmann y Metz. El mismo Rhaner da tambi\u00e9n su aportaci\u00f3n a esta v\u00eda al hablar de la experiencia hist\u00f3rica de Dios en estos t\u00e9rminos: \u201cEl cristiano del futuro o ser\u00e1 un m\u00edstico, es decir, una persona que ha experimentado algo, o no ser\u00e1 cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyar\u00e1 ya en una convicci\u00f3n un\u00e1nime, evidente y p\u00fablica, ni en un ambiente religioso generalizado, previos a la experiencia y a la decisi\u00f3n personales\u201d.<\/div>\n<div>\nEn la experiencia de la historia actual hacemos dos experiencias fundamentales. Por un lado, la historia no es una historia de progreso puro, sino que consta de progreso y retroceso. Ante la ambivalencia de la historia aumenta la protesta contra el sufrimiento, la maldad, la injusticia y la culpa. La protesta incluye, por un lado, la declaraci\u00f3n: \u201cEsto no puede ser\u201d, pero despu\u00e9s la esperanza de un cambio y superaci\u00f3n: \u201cEsto debe ser y puede cambiar\u201d. La protesta implica, en consecuencia, una conciencia moral y la convicci\u00f3n de la posible superaci\u00f3n del contraste entre ser y \u201cdeber ser\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por otro lado, la historia nos ense\u00f1a que el ser humano no la domina y no es due\u00f1o de ella. El ser humano se debate entre experiencias de su poder y su impotencia. Hay una contraposici\u00f3n entre el bienestar y el hambre, los \u00e9xitos de la investigaci\u00f3n y la persistencia de las cat\u00e1strofes, la prolongaci\u00f3n de la vida y la persistencia de la muerte, el esfuerzo por la paz y la aparici\u00f3n de nuevas guerras.<\/div>\n<div>\n<strong>Pregunta por el sentido<\/strong><\/div>\n<div>\nTodo esto lleva al hombre a preguntarse por el sentido de lo que ocurre y esta pregunta, lo mismo que anta\u00f1o cuando el hombre viv\u00eda en la ignorancia, conduce a Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es en este contexto de b\u00fasqueda de sentido a las contradicciones de la historia y a las contradicciones personales, que vuelven a cobrar significado y valor los milagros. Estos no son otra cosa que experiencias de salvaci\u00f3n que tienen su origen en Dios. Pueden ser individuales -un favor divino concedido a una persona, como la curaci\u00f3n de un c\u00e1ncer, por ejemplo- o colectivos -como la intervenci\u00f3n de Dios para salvar a Israel de la esclavitud de Egipto-. Hay que insistir en que el milagro no puede fundamentar la fe en Dios, no puede ser el principal criterio de credibilidad en Dios, pues en ese caso no podr\u00eda creer quien no los ha visto o experimentado. El milagro, ayer como hoy, tiene la misi\u00f3n de fortalecer la fe, de robustecer una fe que ya existe, pues no hay que olvidar que el propio Cristo insisti\u00f3 en que s\u00f3lo se produce el milagro cuando previamente existe la fe.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>En definitiva, tenemos que encontrar a Dios en la historia, en la personal y en la colectiva, a base de preguntarnos de d\u00f3nde venimos con \u00c9l y sin \u00c9l y a d\u00f3nde vamos si vamos con \u00e9l o si nos separamos de \u00c9l. Y esto, tanto en lo que afecta al conjunto de la sociedad como a cada individuo. \u00bfA d\u00f3nde va el mundo sin Dios?, debo preguntarme primero, para a\u00f1adir despu\u00e9s: \u00bfA d\u00f3nde voy yo sin Dios?. La experiencia de Dios, incluido el milagro, apoyar\u00e1 nuestra fe.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son muchos los te\u00f3logos que consideran que hoy la principal v\u00eda de acceso a Dios no es ya ni la reflexi\u00f3n ni la demostraci\u00f3n, sino la experiencia. 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