{"id":789,"date":"2015-12-07T19:39:02","date_gmt":"2015-12-07T19:39:02","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=789"},"modified":"2015-12-07T19:39:02","modified_gmt":"2015-12-07T19:39:02","slug":"jesucristo-el-mediador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/jesucristo-el-mediador\/","title":{"rendered":"Jesucristo, el Mediador"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>La pregunta cristiana por Dios conduce necesariamente a Jesucristo. \u00c9ste se presenta como mediador y camino hacia el Padre. As\u00ed lo muestra la f\u00f3rmula de la oraci\u00f3n oficial de la Iglesia y lo ense\u00f1a el Nuevo Testamento. Sin embargo, esta pretensi\u00f3n ha sido siempre motivo de esc\u00e1ndalo, tanto en el pasado como en la actualidad, para aquellos que no aceptan la divinidad de Cristo.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>Una de las primeras manifestaciones de Cristo como mediador entre Dios y los hombres aparece en la oraci\u00f3n lit\u00fargica. Los disc\u00edpulos aprenden de Jes\u00fas a orar. Los cristianos dirigen sus plegarias al Padre por medio de Jesucristo desde los primeros tiempos. Es frecuente encontrar en las cartas apost\u00f3licas f\u00f3rmulas como: \u201cA Dios, el \u00fanico sabio, por Jesucristo; a \u00e9l la gloria por siempre, am\u00e9n\u201d (Rom 16, 27).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e1s tarde, la mayor\u00eda de las oraciones lit\u00fargicas van dirigidas a Dios Padre \u201cper Christum Dominum nostrum\u201d (por Cristo nuestro Se\u00f1or), o per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum (por nuestro Se\u00f1or Jesucristo tu Hijo).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Base b\u00edblica<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mateo expone con toda claridad la conexi\u00f3n entre la salvaci\u00f3n y la adhesi\u00f3n a Jes\u00fas. \u201cSi alguno se declara a mi favor delante de los hombres, yo tambi\u00e9n me declarar\u00e9 a su favor delante de mi Padre celestial; pero a quien me niegue delante de los hombres, yo tambi\u00e9n lo negar\u00e9 delante de mi Padre celestial\u201d (Mt 10, 32s).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas, el \u00fanico salvador, es nota caracter\u00edstica de la comunidad primitiva, como se expone en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Jes\u00fas es el \u201cautor de la vida\u201d (Hch 3,15), elevado por Dios a su derecha, dispensador del Esp\u00edritu, otorga el perd\u00f3n de los pecados y es ratificado como juez.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo mismo se puede decir de las cartas de San Pablo. En la segunda carta a los Corintios Pablo afirma: \u201cDios nos ha reconciliado consigo mismo por medio de Cristo\u201d (2Cor 5,18). La Carta a los Hebreos y el Evangelio de Juan son tambi\u00e9n escritos en los que encuentra una clara expresi\u00f3n el puesto de mediador universal que ocupa Jes\u00fas.<br \/>\nPor lo tanto, el estudio imparcial del Nuevo Testamento muestra que Jes\u00fas ocupa en \u00e9l un puesto incomparable y que aparece como el personaje decisivo para la humanidad y para el universo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta convicci\u00f3n podemos expresarla en los siguientes puntos:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>1.- Jesucristo ocupa un puesto central \u00fanico e insuperable de mediador en las relaciones de los hombres con Dios y de Dios con los hombres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>2.- Este puesto de mediador se refiere a la salvaci\u00f3n de los hombres, que \u00e9stos obtienen por la sangre de Jes\u00fas, por su muerte violenta en cruz, y que el texto describe como perd\u00f3n del pecado, reconciliaci\u00f3n con Dios, gracia, vida eterna.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>3.- La muerte salvadora de Jes\u00fas est\u00e1 dentro de un horizonte m\u00e1s amplio, que se define por la trama temporal del principio y del fin, del alfa y el omega.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>4.- Jes\u00fas es la revelaci\u00f3n, no s\u00f3lo de la providencia de Dios con su creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n, y de modo inigualable, del amor y entrega libre y desinteresada de Dios a ella; esta revelaci\u00f3n hace descubrir ese amor como manifestaci\u00f3n del misterio divino, del ser de Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>5.- El puesto de mediador \u00fanico de Jes\u00fas se expresa en una serie de t\u00edtulos, cada uno de ellos con su propia historia, y que le aplic\u00f3 al menos la comunidad de sus disc\u00edpulos; entre ellos los de Cristo, siervo de Dios, Hijo del hombre, Se\u00f1or, sacerdote, consolador, Hijo de Dios y, finalmente, \u201cHijo\u201d sin m\u00e1s.<\/div>\n<div>\n<strong>Dios y hombre verdadero<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De hecho, la historia de la teolog\u00eda no ha sido otra cosa que la historia de la justa comprensi\u00f3n y tambi\u00e9n de la justificaci\u00f3n del papel mediador de Jes\u00fas. Su lugar entre Dios y los hombres planteaba preguntas en dos direcciones. \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n guarda Jes\u00fas con Dios? \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n guarda Jes\u00fas con los hombres y con el hombre?. La respuesta cl\u00e1sica ha sido hasta el presente. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta es la doctrina central del cristianismo, la cual encontr\u00f3 su expresi\u00f3n en definiciones concretas y vinculantes de los concilios de la Iglesia primitiva. desde Nicea (325), pasando por Constantinopla (381) y \u00c9feso (431), hasta Calcedonia (451).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La sentencia de Calcedonia fue definitiva: \u201cSiguiendo, pues, a los santos padres, todos a una voz ense\u00f1an que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad&#8230;&#8230;..Se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Se\u00f1or unig\u00e9nito en dos naturalezas, sin confusi\u00f3n, sin cambio, sin divisi\u00f3n, sin separaci\u00f3n&#8230; no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unig\u00e9nito, Dios Verbo Se\u00f1or Jesucristo, como de antiguo acerca de \u00e9l nos ense\u00f1aron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha transmitido el s\u00edmbolo de los padres\u201d (NR 178, 179; DS 301,302).<\/div>\n<div>\nLa base de la doctrina de Calcedonia fue la c\u00e9lebre carta del Papa Le\u00f3n I al patriarca Flaviano de Constantinopla el a\u00f1o 449, en la que formulaba la doctrina de las \u201cdos naturalezas\u201d, la divina y la humana, en una sola persona: \u201cQuedando, pues, a salvo la propiedad de una y otra naturaleza y uni\u00e9ndose ambas en una sola persona, la humildad fue recibida por la majestad, la flaqueza, por la fuerza, la mortalidad, por la eternidad, y para pagar la deuda de nuestra raza, la naturaleza inviolable se uni\u00f3 a la naturaleza pasible. Y as\u00ed -cosa que conven\u00eda para nuestro remedio- uno solo y el mismo mediador de Dios y de los hombres, el hombre Cristo Jes\u00fas (1 Tim 2,5), por una parte pudiera morir y no pudiera por otra. En naturaleza, pues, \u00edntegra y perfecta de verdadero hombre, naci\u00f3 Dios verdadero, entero en lo suyo, entero en lo nuestro. Entra, pues, en estas flaquezas del mundo el Hijo de Dios, bajando de su trono celeste, pero no alej\u00e1ndose de la gloria del Padre, engendrado por nuevo orden, por nuevo nacimiento, Por nuevo orden, porque invisible en lo suyo, se hizo visible en lo nuestro; incomprensible, quiso ser comprendido; permaneciendo antes del tiempo, comenz\u00f3 a ser en el tiempo; Se\u00f1or del universo, tom\u00f3 forma de siervo, oscurecida la inmensidad de su majestad; Dios impasible, no desde\u00f1\u00f3 hacerse hombre pasible; y siendo inmortal, se someti\u00f3 a la ley de la muerte&#8230;\u201d (NR 174-176; DS 293 s).<\/div>\n<div>\n<strong>\u00danico mediador<\/strong><\/div>\n<p>Las f\u00f3rmulas del siglo V han ejercido tal influencia hasta nuestros d\u00edas que alguien ha podido preguntar: \u201cCalcedonia, \u00bffinal o comienzo?\u201d. En realidad, cada tiempo formula de nuevo las preguntas: \u00bfqui\u00e9n es Jesucristo? \u00bfqui\u00e9n fue Jes\u00fas de Nazaret? \u00bfqui\u00e9n dice la gente que es el Hijo del hombre?. Esta pregunta se plantea ya por el hecho de presentarse como mediador absoluto de la salvaci\u00f3n. Cristo no es un mediador, ni tan siquiera el mejor mediador, sino el \u00fanico y verdadero mediador, pues s\u00f3lo \u00c9l es hombre y Dios a la vez y s\u00f3lo \u00c9l nos gan\u00f3 la redenci\u00f3n de una vez para siempre, muriendo para salvarnos.<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pregunta cristiana por Dios conduce necesariamente a Jesucristo. \u00c9ste se presenta como mediador y camino hacia el Padre. As\u00ed lo muestra la f\u00f3rmula de la oraci\u00f3n oficial de la Iglesia y lo ense\u00f1a el Nuevo Testamento. 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