{"id":757,"date":"2015-12-07T19:25:53","date_gmt":"2015-12-07T19:25:53","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscanosdemaria.org\/?p=757"},"modified":"2015-12-07T19:25:53","modified_gmt":"2015-12-07T19:25:53","slug":"la-fe-en-cristo-segun-el-catecismo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscanosdemaria.org\/es\/2015\/12\/07\/la-fe-en-cristo-segun-el-catecismo-i\/","title":{"rendered":"La fe en Cristo seg\u00fan el Catecismo (I)"},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" cellpadding=\"10\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong>En muchos de los cap\u00edtulos anteriores de este curso de Teolog\u00eda Fundamental hemos reflexionado sobre la figura de Cristo. Es l\u00f3gico, pues es la parte fundamental de nuestra fe cristiana. Antes de cerrar el tema y pasar a otros aspectos de esta misma fe, conviene ver un resumen de todos esos contenidos. Vamos a hacerlo, en dos lecciones, a la luz del Catecismo de la Iglesia.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div align=\"justify\">\n<div>El Catecismo dedica a Cristo el cap\u00edtulo segundo de la segunda secci\u00f3n, la dedicada a presentar el Credo o s\u00edmbolo de fe. Eso supone los art\u00edculos comprendidos entre el 422 y el 682. Habla en muchos otros puntos de Cristo, como cuando se refiere a su relaci\u00f3n con la Iglesia. Pero en este cap\u00edtulo se centra en \u00e9l y lo hace desde la perspectiva expl\u00edcita de la fe, pues est\u00e1 desarrollando el Credo. Se trata, pues, de un compendio de lo que los cristianos deben creer acerca de Cristo. Tras una introducci\u00f3n (n\u00ba 422- 429), dedicada a proponer a Cristo como el centro de toda catequesis, el Catecismo empieza presentando los nombres con que se ha conocido a la segunda persona de la Sant\u00edsima Trinidad. El primero es Jes\u00fas (n\u00ba 430-435), que quiere decir \u201cDios salva\u201d; despu\u00e9s viene Cristo (n\u00ba 436- 440), que significa \u201cMes\u00edas\u201d o \u201cungido\u201d; el tercero es \u201cHijo de Dios\u201d (n\u00ba 441-445), que no tiene, aplicado a Cristo, el mismo valor que cuando se aplicaba a los reyes de Israel, sino que implica ya la divinidad de Jes\u00fas; luego viene \u201cSe\u00f1or\u201d (n\u00ba 446- 451), traducci\u00f3n del griego \u201cKyrios\u201d, que era el nombre m\u00e1s corriente con el que se designaba a Dios, lo cual supone por lo tanto una confesi\u00f3n expl\u00edcita en la divinidad de Jes\u00fas por parte de la primera comunidad cristiana.<br \/>\nTras esta presentaci\u00f3n del personaje a partir de los principales nombres utilizados en el Nuevo Testamento para designarle, el catecismo entra a analizar la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas. Lo primero es presentar el por qu\u00e9 de esta encarnaci\u00f3n (n\u00ba 456- 460): \u201cpara salvaros reconcili\u00e1ndonos con Dios\u201d, \u201cpara que nosotros conoci\u00e9semos el amor de Dios\u201d, \u201cpara ser nuestro modelo de santidad\u201d, \u201cpara hacernos part\u00edcipes de la naturaleza divina\u201d. A continuaci\u00f3n nos describe la encarnaci\u00f3n (n\u00ba 461- 463), mostrando la firme convicci\u00f3n de que \u00e9sta tuvo lugar, de modo que \u201cla fe en la verdadera encarnaci\u00f3n del hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana\u201d. Despu\u00e9s viene la presentaci\u00f3n de la fe en la doble naturaleza de Cristo, la divina y la humana (n\u00ba 464- 469), con un repaso a las herej\u00edas que negaron una u otra: \u201cLa Iglesia confiesa que Jes\u00fas es inseparablemente verdadero Dios y verdadero hombre. \u00c9l es verdaderamente el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, nuestro hermano, y eso sin dejar de ser Dios, nuestro Se\u00f1or\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A continuaci\u00f3n se nos muestra c\u00f3mo es hombre el Hijo de Dios (n\u00ba 470- 478). En este apartado se tratan temas tan importantes como el conocimiento humano de Cristo, que \u201ccomo tal no pod\u00eda ser de por s\u00ed ilimitado\u201d, pero, a la vez, \u201cdebido a su uni\u00f3n con la Sabidur\u00eda divina en la persona del Verbo encarnado, el conocimiento humano de Cristo gozaba en plenitud de la ciencia de los designios eternos que hab\u00eda venido a revelar\u201d. En cuanto a la voluntad humana de Cristo, el Catecismo afirma que \u201cCristo posee dos voluntades\u201d y que \u201cla voluntad humana de Cristo sigue a su voluntad divina sin hacerle resistencia ni oposici\u00f3n, sino todo lo contrario, estando subordinada a esta voluntad omnipotente\u201d. Tambi\u00e9n a\u00f1ade que \u201cJes\u00fas, durante su vida, su agon\u00eda y su pasi\u00f3n nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros&#8230; Nos ha amado a todos con un coraz\u00f3n humano\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La concepci\u00f3n de Jes\u00fas en Mar\u00eda es presentada en el Catecismo, con toda claridad, como \u201cpor obra y gracia del Esp\u00edritu Santo\u201d (n\u00ba 484-486). Con la misma claridad se defiende tanto la virginidad perpetua de Mar\u00eda como su Inmaculada Concepci\u00f3n (n\u00ba 487-511), aunque de todo lo relacionado a la Virgen hablaremos en otro cap\u00edtulo.<\/div>\n<div>El Catecismo trata despu\u00e9s de los \u201cmisterios de la vida de Cristo\u201d. Primero afirma que \u201ctoda la vida de Cristo es misterio\u201d (n\u00ba 514- 521). Un misterio de revelaci\u00f3n del Padre: \u201csus palabras y sus obras, sus silencios y sufrimientos, su manera de ser y de hablar\u201d; un misterio de redenci\u00f3n, la cual \u201cnos viene ante todo por la sangre de la cruz, pero este misterio est\u00e1 actuando en toda la vida de Cristo\u201d; un misterio de recapitulaci\u00f3n, pues \u201ctodo lo que Jes\u00fas hizo, dijo y sufri\u00f3 tuvo como finalidad restablecer al hombre ca\u00eddo en su vocaci\u00f3n primera\u201d. A continuaci\u00f3n se presentan los misterios de la infancia y la vida oculta de Jes\u00fas (n\u00ba 522- 534). Entre otras cosas, se afirma que \u201cJes\u00fas naci\u00f3 en la humildad de un establo, de una familia pobre; unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo\u201d. Y tambi\u00e9n: \u201cLa Epifan\u00eda es la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00edas de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo\u201d. \u201cLa Huida a Egipto y la matanza de los inocentes manifiestan la oposici\u00f3n de las tinieblas a la luz: \u2018Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron\u2019. Toda la vida de Cristo estar\u00e1 bajo el signo de la persecuci\u00f3n. Los suyos la comparten con \u00e9l\u201d. \u201cJes\u00fas comparti\u00f3 durante la mayor parte de su vida la condici\u00f3n de la inmensa mayor\u00eda de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa jud\u00eda sometida a la ley de Dios, vida en la comunidad\u201d. \u201cLa vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comuni\u00f3n con Jes\u00fas a trav\u00e9s de los caminos m\u00e1s ordinarios de la vida humana\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Despu\u00e9s, el Catecismo dedica un largo cap\u00edtulo a los misterios de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas (n\u00ba 535- 570). El primero de ellos es el Bautismo: \u201cEl bautismo de Jes\u00fas es la aceptaci\u00f3n y la inauguraci\u00f3n de su misi\u00f3n de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores; es ya el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; anticipa ya el bautismo de su muerte sangrienta\u201d. \u201cPor el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jes\u00fas que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrecci\u00f3n\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tras esto se habla de las tentaciones en el desierto. \u201cLa tentaci\u00f3n de Jes\u00fas manifiesta la manera que tiene de ser Mes\u00edas el Hijo de Dios, en oposici\u00f3n a la que le propone Satan\u00e1s y a la que los hombres le quieren atribuir&#8230; La victoria de Jes\u00fas en el desierto sobre el Tentador es un anuncio de la victoria de la Pasi\u00f3n, suprema obediencia de su amor filial al Padre\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>El anuncio del Reino de Dios es una parte esencial del mensaje impartido por Jes\u00fas durante su vida p\u00fablica. Est\u00e1 ligado a la conversi\u00f3n y por eso invita a los pecadores a que entren en \u00e9l. Las par\u00e1bolas son un instrumento utilizado por Jes\u00fas para explicar su mensaje sobre el Reino. Los signos o milagros que hace Jes\u00fas son una manifestaci\u00f3n de que el Reino de Dios se ha hecho ya presente entre los hombres. \u201cLos signos que lleva a cabo Jes\u00fas testimonian que el Padre le ha enviado. Invitan a creer en Jes\u00fas\u201d. \u201cJes\u00fas realiz\u00f3 unos signos mesi\u00e1nicos; no obstante, no vino para abolir todos los males aqu\u00ed abajo, sino a liberar a los hombres de la esclavitud m\u00e1s grave, la del pecado, que es la causa de todas sus servidumbres humanas\u201d. \u201cLa venida del Reino de Dios es la derrota del reino de Satan\u00e1s.&#8221;<\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En muchos de los cap\u00edtulos anteriores de este curso de Teolog\u00eda Fundamental hemos reflexionado sobre la figura de Cristo. 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