Catolicismo y Masonería (III)

Terminamos con esta entrega las lecciones dedicadas a la posición de la Iglesia ante la Masonería. Ahora exponemos algunos de los principales pronunciamientos de la jerarquía de la Iglesia, haciendo especial hincapié en los más recientes, habidos tras el Concilio Vaticano II. Por último, ofrecemos algunos de los motivos por los que es tan atractiva, sin olvidar que es el demonio quien está siempre detrás de todo lo que perjudica a la Iglesia.

El Código de Derecho Canónico del año 1917, condena la Masonería explícitamente: Canon 2335: «Las personas que entran en asociaciones de la secta masónica o cualquier otra del mismo tipo que conspire contra la Iglesia y la autoridad civil legítima, contraen excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica.
Pasado ya el Concilio Vaticano II, la Iglesia alemana inició una aproximación a la Masonería para ver si era posible establecer algún tipo de diálogo. Tras los contactos habidos, se produjo una declaración oficial, publicada en L`Osservatore Romano el 9 de julio de 1980: “Entre la Iglesia Católica y la Masonería se han mantenido conversaciones oficiales en los años 1974-1980 por encargo de la Conferencia Episcopal Alemana y de las grandes Logias reunidas. En el curso de aquellas se ha tratado de constatar si la Masonería ha experimentado cambios a lo largo del tiempo, tales que consientan a los católicos de pertenecer a ella actualmente. Las conversaciones se han desarrollado en clima de cordialidad y con gran franqueza y objetividad. Se han estudiado los tres primeros estadios (grados) de pertenencia a la secta. Después de atento estudio de esos tres estadios primeros, la Iglesia Católica ha constatado que existen contrastes fundamentales e insuperables. En su esencia la Masonería no ha cambiado. La pertenencia a la Masonería pone en duda los fundamentos de la existencia de Cristo; el examen minucioso de los rituales masónicos y de las afirmaciones fundamentales, como también la constatación objetiva de que hoy no ha sufrido ningún cambio la Masonería, lleva a esta conclusión obvia: No es compatible la pertenencia a la Iglesia católica y al mismo tiempo a la Masonería”.
La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el 17 de febrero, de 1981, promulgó una clarificación sobre el estado de los católicos que se asocian a la Masonería en la que se reafirma la posición tradicional de la Iglesia acerca de la Masonería.
Sin embargo, el Código de Derecho Canónico actual (promulgado en 1983) no habla explícitamente de la Masonería sino que se limita a la siguiente advertencia general contra ese tipo de asociación: Canon 1374: «Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho».
Algunos obispos pensaron que este canon ya no era aplicable a la Masonería porque no la nombra explícitamente. Estimaban que la Masonería había evolucionado y que ya no «maquinaba» contra la Iglesia. Sugirieron que se podría abrogar la prohibición contra la entrada de católicos en las logias masónicas. Ante estas dudas, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una nota el 26 de noviembre de 1983, en la que se decía: “Se ha cuestionado sobre si ha habido algún cambio en la decisión de la Iglesia en respecto a las asociaciones masónicas ya que el Código de Ley Canónica, a diferencia del anterior, no las menciona expresamente. Esta Sagrada Congregación está en posición de responder que esta circunstancia se debe al criterio editorial que se siguió también en el caso de otras asociaciones que tampoco se mencionaron en cuanto que están contenidas en categorías más amplias.
Por lo tanto, el juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas se mantiene sin cambios ya que sus principios siempre se han considerado irreconciliables con la doctrina de la Iglesia («earum principia semper iconciliabilia habita sunt cum Ecclesiae doctrina») y por lo tanto se continúa prohibiendo ser miembro de ellas. Los fieles que se inscriben en asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden recibir la Santa Comunión. No está en la competencia de las autoridades eclesiales locales el impartir un juicio sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas que implicase una derogación de lo que se ha decidido arriba, y esto en línea con la declaración de esta sagrada congregación promulgada el 17 de febrero de 1981. En una audiencia concedida al subscrito cardenal prefecto, el Supremo Pontífice Juan Pablo II, aprobó y ordenó la publicación de esta declaración que ha sido decidida en una reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación”. La nota estaba firmada por el cardenal Ratzinger, actual Pontífice, a la sazón prefecto de Doctrina de la Fe.
Merece la pena también preguntarse por qué tantos van a la Masonería, en qué consiste su atractivo.
La Masonería es producto del alejamiento de Dios en que los hombres han caído. Su influencia sobre los hispanos, por ejemplo, es favorecida por el machismo que considera la práctica cristiana como propia solo de las mujeres. La participación en la logia masónica se ha presentado como una alternativa para los hombres, donde, en vez de someterse a Dios, hablan de negocios y hacen contactos según sus intereses. Esto ha profundizado la crisis de falsa identidad masculina. Las consecuencias han sido graves tanto para la familia como para la sociedad.
Hay que tener en cuenta que muchos entran en la masonería buscando favorecerse de su poderosa red de contactos e influencias. Es una gran tentación el percibir las oportunidades que se abren en los negocios y trabajos para los miembros de la logia. Los masones suelen ayudarse entre ellos y tienen algunas obras benéficas. Está también el atractivo para los hombres en creerse que entran en un grupo elite de libres pensadores. Sin duda, muchos están confundidos y creen que pueden ser católicos y masones. Quedan sinceramente consternados al conocer la posición de la Iglesia contra la Masonería. Cuando se les explican las razones no lo pueden creer. Dicen que su logia no es así. Es cierto que algunas logias ya no tienen la agresividad tradicional contra la Iglesia, pero la filosofía sigue siendo la misma. Hay además que tomar en cuenta que los miembros de bajo rango no saben la realidad oscura de la masonería porque se les esconde hasta que suban de grado y estén más influenciados y comprometidos.
Un masón que se llama católico escribió un artículo asegurando que los grados de la Masonería son complementarios con las creencias de «cualquier religión que crea en Dios». No podía comprender el «fanatismo» de «algunos» en la Iglesia que condenan la Masonería. Más adelante, en el mismo artículo se lee: «la Masonería me ha inspirado a ser tolerante y aprender de las otras religiones. He leído con gran interés la Cábala, el Corán… todos los masones adoran al mismo Dios.» Parece por este escrito que en su logia no atacan directamente a la Iglesia católica, pero ocurrió algo que a veces es peor: lograron confundirle de tal modo que no ve la diferencia entre leer la Biblia y la Cábala (escritos del ocultismo).